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**45 ciudades de todo el mundo y 2110 muestras confirman: cuanto más “antiguas” son las ciudades, mayores son los riesgos para la salud.**

原文:全球45城2110个样本证实:城市越“老”,健康风险越高

Resumen del contenido principal

Este artículo se centra en un estudio publicado en una revista de prestigio: las ciudades, al igual que las personas, envejecen, y este proceso empeora el entorno microbiano invisible, lo que conlleva a una disminución en la diversidad de microbios, un aumento en los patógenos y una mayor resistencia a los medicamentos, generando riesgos para la salud. El estudio también descubre que la edad de la ciudad tiene un impacto más significativo en los microbios que el nivel de PM2.5 o la densidad de población. Esto nos recuerda que la renovación urbana no debe centrarse únicamente en aspectos visibles (como la remodelación de edificios), sino también en aquellos invisibles (como los microbios en las alcantarillas y el suelo). Es necesario adoptar medidas adaptadas a la edad de cada área y considerar los costos a largo plazo para la salud, ya que el bienestar general es más importante que ahorrar dinero a corto plazo. El objetivo final es elevar el nivel de las ciudades de “habitables” a “promotoras de la salud”.

Desglose detallado del análisis

1. Las ciudades envejecen y su mundo microbiano invisible se deteriora

La “edad” de una ciudad no se refiere al tiempo desde su fundación, sino a su “edad relativa” desde el inicio de su urbanización hasta la actualidad. El estudio muestra que, a medida que las ciudades envejecen, el entorno microbiano experimenta tres cambios clave:

  • Disminución de la diversidad: Los microbios relacionados con el entorno natural (como los del suelo y las plantas) disminuyen en favor de aquellos asociados a las actividades humanas (provenientes de aguas residuales y la piel). En otras palabras, la variedad de microbios se reduce.
  • Aumento del riesgo de enfermedades: Aumentan los patógenos oportunistas, que pueden causar problemas en personas con sistemas inmunitarios débiles. Por ejemplo, la cantidad de bacterias como el bacilo de la difteria aumenta significativamente después de 10 años, y la de Streptococcus pneumoniae aumenta drásticamente después de 20 años, muchas de ellas siendo resistentes a múltiples medicamentos.
  • Mayor dificultad para su eliminación: En áreas con más de 10 años de antigüedad, los microbios forman biofilms que son difíciles de eliminar con métodos convencionales, y los genes de resistencia se transmiten fácilmente entre ellos, lo que equivale a una “mejora” en la capacidad de los patógenos para causar enfermedades.

Estos cambios convierten las zonas urbanas más antiguas en un entorno óptimo para el desarrollo de microbios, aunque no sean visibles a simple vista.

2. El impacto de la edad de la ciudad en la salud es mayor que el del PM2.5 y la densidad de población

El estudio comparó el efecto de varios factores ambientales en los microbios y los resultados fueron sorprendentes: la edad de la ciudad fue uno de los tres factores más influyentes (después de la temperatura y la distancia desde la costa), superando al PM2.5 y la densidad de población, que suelen ser objeto de mayor atención.

¿Qué significa esto? A menudo se dice que las ciudades son más sucias que los pueblos, pero en realidad, las ciudades antiguas presentan mayores riesgos microbianos que las nuevas. El envejecimiento a lo largo del tiempo tiene un impacto más significativo en el entorno microbiano que la densidad de población o la contaminación. Por ejemplo, dos áreas con la misma densidad de población pueden tener niveles mucho más altos de patógenos y resistencia a los medicamentos en una ciudad antigua de 20 años en comparación con una nueva de 5 años.

3. La renovación urbana debe abarcar no solo aspectos visibles, sino también el entorno microbiano

En el pasado, la renovación urbana se limitaba a pintar paredes y reparar carreteras, pero ahora es necesario considerar también el entorno microbiano:

  • Medidas adaptadas a la edad: Las áreas de diferentes edades requieren enfoques específicos. Por ejemplo, las zonas nuevas deben vigilarse para patógenos agudos (como la difteria); las de 10-20 años deben protegerse contra los biofilms; y las de más de 20 años deben estar atentas a los gérmenes resistentes a múltiples medicamentos, así como mejorar la gestión de estos.
  • **Atención especial al “interior”: Lugares como las alcantarillas, las grietas en los muros y el suelo comunitario deben desinfectarse o renovarse regularmente. Por ejemplo, las alcantarillas de barrios antiguos pueden acumular muchos gérmenes resistentes a los medicamentos y necesitan limpieza urgente.
  • Utilización de espacios verdes: Aumentar la vegetación puede reducir la presencia de patógenos, pero no basta con plantar césped convencional; es necesario permitir que las plantas crezcan de manera más natural (con arbustos y hierbas silvestres), lo que aumenta la diversidad microbiana y ayuda a resistir los bacterias patógenas.

4. Al evaluar la renovación urbana, no solo se debe considerar el costo inmediato, sino también los costos a largo plazo para la salud

Muchas personas temen que la renovación urbana sea cara, pero el estudio señala que ahorrar dinero a corto plazo puede resultar en gastos médicos mayores a largo plazo debido a infecciones resistentes a los medicamentos. Por ejemplo, si no se renovan las alcantarillas antiguas, los costos futuros por tratamientos y pérdidas de productividad podrían ser superiores al dinero invertido.

En realidad, a veces no es necesario gastar más dinero: por ejemplo, al remodelar un parque, cambiar el césped por vegetación natural puede aumentar la diversidad microbiana sin necesidad de mantenimiento adicional; o planificar caminos que fomenten el ciclismo y promuevan la actividad física de los residentes, lo cual reduce las enfermedades crónicas. Estos son ejemplos de inversiones en salud que ofrecen grandes beneficios.

5. Una ciudad saludable no es solo un eslogan; se debe llevar a cabo a través de la planificación espacial

La profesora Wang Lan propone un modelo basado en “cuatro elementos y tres enfoques” para integrar la salud en la planificación urbana:

  • Enfoque 1: Controlar los riesgos: Mejorar el entorno microbiano (medidas adaptadas a la edad de la ciudad, uso de espacios verdes).
  • Enfoque 2: Proteger los recursos: Por ejemplo, optimizar las estaciones de emergencia en Shanghái para reducir el tiempo de respuesta de 12 minutos a 8.5 minutos, lo que ha salvado vidas de pacientes con ataques al corazón o derrames cerebrales.
  • Enfoque 3: Fomentar comportamientos saludables: Por ejemplo, analizar los movimientos de las bicicletas compartidas y diseñar caminos más adecuados para el ciclismo, incentivando a los residentes a hacer ejercicio.

Estos ejemplos demuestran que una ciudad saludable no es solo un eslogan; se trata de lograr cambios concretos en la planificación espacial (ubicación de estaciones de emergencia, diseño de caminos para ciclistas) que realmente promuevan la salud y salven vidas.

El significado de este estudio es que convierte el concepto abstracto de “salud urbana” en un problema tangible y susceptible de intervención: la renovación urbana no solo debe hacer que las ciudades sean agradables a la vista, sino también seguras para sus habitantes. Para China, dado que el gobierno está prestando atención a proyectos de infraestructura subterránea, este es un buen momento para abordar también el aspecto del entorno microbiano.