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**Li Xuhong: Construir un sistema de apoyo fiscal y tributario para la inversión en el capital humano | Tianzhu Yuxue** *(Nota: The translation adapts the meaning of the original Chinese headline while maintaining clarity and readability in Spanish. Some terms, such as “Tianzhu Yuxue,” may require additional context or explanation depending on the target audience.)*

原文:李旭红:构建投资于人的财税支持体系丨天竺语税

Resumen del contenido central

Este artículo se centra en el concepto de “invertir en las personas”, y su punto central es que la iniciativa propuesta en el Plan Quinquenal 14º de “invertir en las personas” representa una innovación teórica de la nueva era. Esta visión transforma a las personas de simples “herramientas de producción” en el eje del desarrollo, mejorando sus capacidades, salud e innovación para convertir la ventaja demográfica en una ventaja de talento. El sistema fiscal y tributario es clave para lograr este objetivo, ya que debe desempeñar tres funciones esenciales: la asignación de recursos, la promoción de la equidad y el estímulo y orientación. Esto implica establecer un sistema de apoyo fiscal y tributario que incluya la regulación tributaria, el respaldo del seguro social, la inversión en educación y los incentivos a la innovación, con el fin de promover el desarrollo integral de las personas y un crecimiento económico de alta calidad.

Desglose detallado del análisis

1. Invertir en las personas: no es simplemente dar dinero, sino hacer que cada persona sea más valiosa

Muchas personas podrían pensar que invertir en las personas significa proporcionar beneficios a la población general, pero en realidad se trata de invertir recursos en el mejoramiento de sus capacidades (como recibir una mejor educación, mantener una salud óptima y ser más innovadoras). ¿Por qué es importante hacer esto ahora?

  • Necesidades reales: La población en edad de trabajar de nuestro país está disminuyendo y el envejecimiento es un problema cada vez más grave, aunque la esperanza de vida promedio solo es de 11.3 años, lo que significa que aún hay margen para mejorar.
  • Necesidades estratégicas: La revolución tecnológica actual (como la IA y la fabricación de alta gama) no se basa en las máquinas, sino en el talento. Solo con personas capacitadas se pueden crear nuevos productos y lograr un crecimiento económico sostenible.

En resumen, antes prestábamos más atención a la construcción de fábricas y la adquisición de equipos (inviendo en bienes materiales), pero ahora debemos cambiar a “invertir en las personas” para convertirlas en activos valiosos capaces de generar valor.

2. Avance teórico: de “hombres herramienta” a “centro del desarrollo”

Las teorías económicas tradicionales han tratado a las personas como elementos de producción, similares a máquinas que simplemente necesitan funcionar. Sin embargo, la innovación de “invertir en las personas” radica en:

  • Tratar a las personas como el objetivo principal: no se trata de entrenarlas solo para que trabajen, sino de permitir que se desarrollen integralmente (no solo para que realicen tareas, sino también para que puedan realizar su propio potencial).
  • Equilibrar objetivos y motivación: Al mejorar las capacidades de las personas, estas a su vez impulsan el crecimiento económico, creando un círculo virtuoso de “desarrollo humano → buen crecimiento económico → mayor desarrollo humano”.

Es como si antes los empresarios solo se preocuparan por si sus empleados podían trabajar, mientras que ahora también se interesan en su crecimiento y bienestar, ya que el crecimiento del personal beneficia a la empresa.

3. El sistema fiscal y tributario es el “motor”: tres funciones para hacer realidad la inversión en las personas

¿Por qué es tan importante el sistema fiscal y tributario? Porque muchos aspectos de la inversión en personas (como la educación básica y la salud pública) no son atractivos para el mercado (retraso en los retornos y beneficios compartidos por todos), por lo que requieren el esfuerzo conjunto del gobierno y la sociedad. Este sistema puede desempeñar tres funciones clave:

  • Compensar las deficiencias del mercado: Por ejemplo, la educación básica: las escuelas privadas pueden generar ganancias rápidas, pero el gobierno invierte en escuelas públicas para asegurar que todos los niños tengan acceso a la educación; esto es una forma de “asignar recursos”.
  • Promover la equidad: Por ejemplo, el gobierno puede transferir fondos de áreas más prósperas a zonas menos avanzadas para construir escuelas y reducir las desigualdades.
  • Incentivar la participación general: Por ejemplo, al reducir los impuestos a las empresas, estas están motivadas a invertir en la formación de su personal; al ofrecer subsidios a los investigadores, estos se sienten incentivados a innovar.

En resumen, el sistema fiscal y tributario actúa como una “batuta” que proporciona fondos y guía la inversión hacia objetivos concretos.

4. Cuatro estrategias para establecer un sistema fiscal y tributario integral

El artículo propone cuatro direcciones específicas para hacer realidad la inversión en personas:

  • Regulación tributaria: Asegurar que aquellos que ganan más paguen más impuestos y que las empresas estén motivadas a invertir en el desarrollo de su personal (por ejemplo, los costos de formación pueden ser deducibles).
  • Apoyo del seguro social: Mejorar los sistemas de pensiones para garantizar la seguridad de los ancianos, optimizar los servicios de salud para que todos tengan acceso a atención médica y ofrecer subsidios a las familias que tienen hijos, reduciendo así la carga económica.
  • Inversión en educación: Priorizar la educación, destinando más recursos a escuelas rurales y menos desarrolladas, y combinarla con la formación profesional para satisfacer las necesidades del mercado (por ejemplo, permitir que los estudiantes de reparación automotriz realicen prácticas en fábricas).
  • Incentivos a la innovación: Ofrecer más fondos y autonomía a los investigadores para que puedan obtener mayores beneficios de sus logros, incentivándolos a innovar.

Estas cuatro estrategias forman una red que apoya el desarrollo humano desde el nacimiento (subsidios por maternidad) hasta la educación, el trabajo (respaldo del seguro social y reducción de impuestos para la formación) y, finalmente, la innovación (incentivos a la investigación científica).

Conclusión

“Invertir en las personas” significa ayudar a cada persona a alcanzar su máximo potencial, y el sistema fiscal y tributario es el instrumento necesario para lograr este objetivo. Solo si cultivamos bien a nuestras personas, nuestra economía podrá ser más dinámica y la calidad de vida de todos mejorará.