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Dos cifras son ciertas: el 94% de las personas regresó y el 83% se quedó.

原文:两个数字都是真的:94%的人回来了,83%的人留下了

Resumen del contenido principal

Este artículo aclara dos conceptos erróneos clave sobre el regreso de estudiantes chinos al país: primero, las cifras del “94% de retorno” y del “83% de permanencia en Estados Unidos” parecen contradictorias, pero en realidad se deben a diferentes grupos estadísticos (el primer dato corresponde a todos los estudiantes internacionales, mientras que el segundo se refiere únicamente a doctores en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas); segundo, la verdadera crisis de talento en Estados Unidos no radica en la pérdida de doctores graduados, sino en que los nuevos estudiantes internacionales ya no desean ir allí. Además, se señala que en China falta una política específica para atraer a ingenieros y científicos de entre 34 y 40 años que han trabajado en el extranjero durante 6 a 10 años.

Primero: Dos datos “contradictorios”, pero que no se refieren al mismo grupo

El dato del “94% de retorno” mencionado por The Economist se calcula dividiendo el número de estudiantes que regresaron en 2025 (535.600) por el número de estudiantes que salieron ese año (570.600); sin embargo, no se trata del mismo grupo de personas (los que regresaron en 2025 habían partido en 2021). Por otro lado, la cifra del “83% de permanencia en Estados Unidos” proviene del NSF y corresponde a doctores en STEM graduados entre 2017 y 2019 que aún se encontraban en el país en 2023. La diferencia clave radica en los grupos analizados: el denominador del 94% incluye a todos los estudiantes internacionales (incluyendo licenciaturas y maestrías), mientras que el del 83% se refiere exclusivamente a doctores en STEM, un grupo con una tasa de permanencia más alta por naturaleza. Es como si en una piscina, los niños (estudiantes comunes) salieran rápidamente después de nadar un rato, mientras que los saltadores de trampolín (doctores) continúan entrenando; el alto índice de partida no significa que no quieran quedarse, sino que simplemente la proporción de niños ha aumentado (esto se denomina “efecto de composición” en estadística).

Segundo: Tasa de permanencia de doctores chinos en STEM en Estados Unidos

Los datos del NSF indican que la tasa de permanencia de doctores chinos en STEM disminuyó del 92% en 2013 al 83% en 2023, aunque sigue siendo más alta que en Corea (50%) y Turquía (53%), solo superada por la India (86%). Es especialmente notable el descenso en la disciplina de informática: la tasa de permanencia a cinco años fue del 79%, pero cayó al 63% a diez años. Esto no se debe a problemas con los visados (la India tiene esperas más largas, pero su tasa de permanencia es del 77%), sino a cambios en la relación calidad-precio de vida entre China y Estados Unidos. En el año 2000, la diferencia del PIB per cápita entre ambos países era de 30 veces; hoy, con paridad de poder adquisitivo, esa diferencia es de aproximadamente 3:1 (un salario anual de 400.000 dólares en Estados Unidos equivale a unos 1.2 millones de yuanes en China). Factores como la reunificación familiar y el prejuicio también influyen en la decisión de los estudiantes de regresar.

Tercero: La verdadera crisis de talento en Estados Unidos

El modelo estadounidense para atraer talento consiste en “importar materiales semielaborados (estudiantes internacionales) y procesarlos para convertirlos en productos finales (doctores e ingenieros)”, en lugar de formarlos localmente (hay solo 23.000 doctores en STEM en Estados Unidos, frente a 77.000 en China). Sin embargo, actualmente:

  • El número de estudiantes chinos que se inscriben para estudios de licenciatura, maestría o doctorado en Estados Unidos ha disminuido un 30%.
  • La tasa de financiación del NIH para investigadores jóvenes ha caído del 26% al 19%, lo que ha resultado en la creación de 280 laboratorios menos.

Esto constituye un “gran fracaso en políticas de talento”: si no atraemos nuevos talentos, el sistema estadounidense pierde su capacidad para desarrollar recursos humanos, y es difícil revertir esta situación. China, por su parte, está aumentando su propia capacidad de formación (por ejemplo, produciendo más doctores), lo que dificulta aún más que Estados Unidos atraiga a esos profesionales.

Cuarto: La brecha en la política de atracción de talento en China

Las políticas actuales en China se dirigen principalmente a jóvenes académicos menores de 35 años o a científicos de renombre. Sin embargo, los datos del NSF indican que el período crítico para la pérdida de talento es entre 6 y 10 años después de la graduación (es decir, para personas de entre 34 y 40 años). Estos profesionales han trabajado en empresas como Google o Meta durante 6 a 8 años y han alcanzado posiciones avanzadas; aunque tienen experiencia y ambición, no encuentran oportunidades para desarrollar proyectos independientes en China. En el país, no existen políticas específicas para este grupo, lo que los convierte en una “capa intermedia” desfavorecida: los jóvenes talentosos los consideran demasiado mayores (sin publicaciones científicas pero con conocimientos técnicos), mientras que los programas de elite no los consideran lo suficientemente reconocidos (no son miembros de academias).

Conclusión

El artículo nos recuerda que no debemos dejarnos engañar por los datos superficiales, sino analizar las tendencias reales en el flujo de talento. El problema principal de Estados Unidos es la falta de nuevos profesionales calificados, mientras que China tiene la oportunidad de aprovechar a este grupo de personas de entre 34 y 40 años. Esto también refleja cómo, a medida que se reduce la brecha de desarrollo entre China y Estados Unidos, las opciones laborales dependen más de la calidad de vida y el valor económico.