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La función “esperar a que la luz se ponga verde para detener el reloj” ya está disponible; la gobernanza social debe mostrar más buena voluntad hacia los grupos recién empleados.

原文:“等灯停表”功能上线,社会治理要为新就业群体释放更多善意

Resumen del contenido principal

Recientemente, varias plataformas de entrega han puesto a prueba un mecanismo llamado “detención del cronómetro al esperar el semáforo en rojo”: cuando los repartidores esperan en un cruce a que el semáforo se ponga en rojo, este tiempo no se cuenta dentro del tiempo total de entrega, y el sistema ajusta automáticamente el horario de llegada. Este mecanismo ya se ha implementado en ciudades como Pekín y Shanghái, y en el futuro se extenderá a todo el país. Aunque parece ser un pequeño cambio en la forma de medir el tiempo, en realidad resuelve un dilema para los repartidores: las multas por esperar demasiado en el semáforo y los riesgos de violar las reglas al cruzar en rojo cuando está en movimiento. Esto demuestra un cuidado hacia los nuevos grupos laborales y representa un avance en la gestión social desde un enfoque centrado únicamente en la eficiencia hacia uno más humano. Al mismo tiempo, el artículo también menciona otras dificultades que enfrentan estos nuevos empleados (como una cobertura insuficiente del seguro social y problemas para reconocer lesiones laborales), así como la necesidad de una colaboración entre el gobierno, las plataformas y los repartidores para que estas políticas tengan un efecto real.

Descripción detallada

1. ¿Qué es exactamente el “detención del cronómetro al esperar el semáforo en rojo”? ¿Qué problemas resuelve?

En pocas palabras, cuando un repartidor espera a que un semáforo se ponga en rojo, el sistema “pausa la medición del tiempo”. El algoritmo de entrega anterior tenía un gran problema: calculaba el tiempo de llegada basándose en la velocidad máxima que podría alcanzar sin obstáculos, sin tener en cuenta factores incontrolables como esperar semáforos en rojo o atascos. Además, había multas y deducciones de puntos si se excedía el tiempo estipulado, lo que obligaba a los repartidores a elegir entre pagar una multa o violar las reglas de tráfico (con el riesgo de accidentes).

El “detención del cronómetro al esperar el semáforo en rojo” resuelve este problema desde la raíz: mediante el seguimiento de la ubicación del repartidor y datos de los departamentos de tráfico, el sistema identifica automáticamente los tiempos en que el semáforo está en rojo y ajusta en tiempo real el límite de entrega. Los resultados de las pruebas han sido positivos: ha disminuido la frecuencia de accidentes y de repartidores que cruzan en rojo, sin que los usuarios noten una reducción en la velocidad de entrega, manteniendo así tanto la seguridad como el servicio.

2. ¿Por qué representa un avance en la filosofía de gestión? No es sobre “controlar”, sino sobre “empoderar”

Anteriormente, las plataformas solo evaluaban la rapidez de los repartidores, tratándolos como máquinas que debían cumplir con plazos estrictos. Ahora, el sistema ajusta automáticamente los algoritmos para dar prioridad a la seguridad del personal en lugar de la eficiencia, lo cual representa un cambio significativo en la mentalidad de gestión.

Lo más importante es que esto no es una solución posterior (como reclamar un reembolso después de una multa por exceso de tiempo), sino una prevención: utiliza tecnología para liberar a los repartidores de estas presiones, evitando que tengan que arriesgarse. Esto también refleja un cambio en la percepción del gobierno y las plataformas hacia estos nuevos empleados: ya no son considerados trabajadores marginales, sino una fuerza importante para el servicio de la ciudad que merece ser tratada con respeto.

3. Las dificultades de los nuevos grupos laborales: no se trata solo de esperar semáforos

El artículo señala que en nuestro país hay 84 millones de personas que forman parte de estos nuevos grupos laborales (repartidores de comida a domicilio, entregadores, conductores de taxis compartidos, etc.). Aunque prestan servicios esenciales para la ciudad, enfrentan muchos desafíos:

  • Riesgos laborales elevados: es difícil reconocer sus lesiones como accidentes de trabajo, y los requisitos para obtener indemnizaciones son altos.
  • Trabajo excesivo: es común trabajar más de diez horas al día, y no pueden detenerse incluso cuando están cansados.
  • Dificultades para integrarse a la ciudad: muchos de ellos son “nuevas generaciones de trabajadores migrantes” que han dejado el campo, pero carecen de seguro social y servicios públicos en la ciudad, lo que les dificulta convertirse realmente en parte de la comunidad urbana.

Estos problemas son más fundamentales que simplemente esperar semáforos en rojo y requieren soluciones más sistemáticas.

4. Para que el “detención del cronómetro al esperar el semáforo en rojo” sea efectivo, es necesario el esfuerzo conjunto de todos

La implementación de una política no depende solo de las plataformas; también requiere la participación del gobierno y los repartidores:

  • Gobierno: debe supervisar los algoritmos utilizados por las plataformas para asegurarse de que no se desvíen de su propósito original, establecer normas claras sobre cómo se calculan las multas por exceso de tiempo y cómo se indemnizan las lesiones laborales, y proporcionar canales para que los repartidores puedan presentar sus quejas.
  • Plataformas: deben resolver problemas técnicos (como la diferencia en la duración de los semáforos entre ciudades) y evitar que este mecanismo se convierta en una nueva carga para ellos (por ejemplo, asegurándose de que no afecte negativamente otros tramos del camino).
  • Repartidores: también deben cumplir con las reglas de tráfico, ya que su seguridad es de suma importancia y no deben bajar la guardia solo porque existe este sistema.

5. Este es solo el comienzo: todavía hay mucho por hacer para proteger los derechos de los nuevos grupos laborales

El “detención del cronómetro al esperar el semáforo en rojo” es un buen primer paso, pero no es suficiente. En el futuro, se deben abordar otros problemas:

  • Cobertura del seguro social: cómo asegurar que estos trabajadores tengan acceso a seguros sociales, teniendo en cuenta sus formas de empleo flexible.
  • Desarrollo profesional: cómo ofrecerles oportunidades para avanzar en su carrera (por ejemplo, permitiéndoles convertirse en supervisores o cambiar de trabajo).
  • Integración en la ciudad: cómo garantizar que tengan acceso a servicios públicos como viviendas y educación para sus hijos.

El calor humano de una ciudad se refleja en pequeños gestos de consideración hacia los trabajadores comunes. Esperamos que políticas como esta se extiendan, brindando más tranquilidad y menos ansiedad a aquellos que pasan su tiempo viajando por las calles.