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El llamado “modo para adultos mayores” de las televisiones inteligentes parece ser algo generalizado, pero en realidad es una forma falsa de adaptarse a sus necesidades: solo se realizan ajustes superficiales como aumentar el tamaño de la letra y simplificar la interfaz, sin reestructurar la lógica de funcionamiento subyacente. Como resultado, las personas mayores aún no pueden utilizarlas de manera independiente. La raíz del problema es la motivación comercial de los fabricantes: los beneficios de los componentes hardware son escasos, y dependen de servicios en línea como publicidad y suscripciones para generar ingresos, por lo que no quieren simplificar las operaciones (temiendo disminuir el tiempo de permanencia y los clics de los usuarios). Además, la distribución de beneficios a lo largo de la cadena industrial y la falta de estándares regulatorios efectivos crean un círculo vicioso de “bajos beneficios, operaciones complejas y pérdida de usuarios”. Esta falsa adaptación no solo conduce a que las personas mayores se sientan excluidas del mundo digital (sentimiento de soledad y declive cognitivo), sino que también intensifica los conflictos intergeneracionales en los hogares y acelera la disminución de las ventas en el sector de televisores. Aunque existen intentos de solución, como certificaciones regulatorias y televisores integrados, aún no se ha logrado un cambio significativo. Para resolver el problema de manera real, debería convertirse en la configuración estándar para todos los televisores: “al encenderse, comenzar directamente con la transmisión en vivo”.
¿Por qué el “modo para adultos mayores” no funciona? Solo se ha cambiado la apariencia, no la lógica fundamental?
Uno de los principales problemas que enfrentan las personas mayores al usar televisores inteligentes es que las operaciones son demasiado complicadas. Por ejemplo, la tía Liu, de 68 años, tiene que esperar 15 segundos de publicidad antes de poder ver una transmisión en vivo y presionar 9 botones para encontrar la fuente de señal, además de cambiar el control remoto; cualquier actualización del sistema hace que todos los pasos previamente aprendidos queden obsoletos. El llamado “modo para adultos mayores” es simplemente una capa adicional de simplicidad sobre el sistema original: aumenta el tamaño de la letra y reduce el número de iconos en la interfaz, pero los menús subyacentes siguen siendo complejos, y las ventanas de publicidad y las opciones de pago no desaparecen.
Los datos lo ilustran claramente: el 49.6% de las personas mayores no puede encontrar el programa que desea al encender la televisión, el 28% no sabe cómo cambiar de dispositivo y el 20.9% considera que las operaciones son demasiado difíciles. En esencia, los fabricantes están agregando funciones adicionales en lugar de eliminar las innecesarias, por lo que las personas mayores siguen sin poder usar adecuadamente los televisores.
¿Por qué los fabricantes actúan con desgana? Los componentes hardware no generan ganancias; la publicidad y las suscripciones son las fuentes de ingresos
La razón principal por la cual los fabricantes no se esfuerzan realmente por adaptar los televisores a las necesidades de las personas mayores es el dinero. Las ganancias por la venta de hardware son muy bajas: la tasa bruta de beneficios del negocio de pantallas grandes de TCL es solo del 16.8%, en comparación con el 56.4% de los servicios en línea (publicidad y suscripciones). Además, las ventas de televisores han disminuido año tras año (en 2025 alcanzaron su nivel más bajo en diez años), lo que hace que sea cada vez más difícil para los fabricantes obtener beneficios del negocio hardware. Por eso prefieren depender de la publicidad y las suscripciones.
Para aumentar sus ingresos, los fabricantes ocultan las opciones de transmisión en vivo y alargan los procesos de inicio: después de encender el televisor, se muestra una publicidad de 42 segundos (hasta 86 segundos) y la pantalla principal está llena de recomendaciones pagas. De esta manera, cuanto más tiempo permanece el usuario, mayor es la exposición a la publicidad y la tasa de conversión en suscripciones. Los televisores inteligentes ya no son simplemente dispositivos para ver programas, sino herramientas para generar tráfico: atraen usuarios con el hardware y luego los monetizan mediante cargos adicionales.
Lo que complica aún más la situación es que hay muchas partes involucradas en esta cadena de beneficios: proveedores de licencias, empresas de contenido y agentes publicitarios también reciben una parte de los ingresos. Para crear televisores verdaderamente adaptados a las personas mayores sin publicidad, sería necesario convencer a todos estos actores de renunciar a sus intereses particulares, pero nadie está dispuesto a hacer el primer paso.
El precio de la falsa adaptación: las personas mayores se sienten excluidas del mundo digital; los hogares y la industria sufren
1. Personas mayores: Exclusión digital → Soledad → Declive cognitivo
El porcentaje de personas mayores en China que se sienten excluidas del mundo digital es del 96.2% (frente al 52.1% en Estados Unidos y el 33.5% en Reino Unido). No saber usar dispositivos inteligentes les hace sentirse “viejas e inútiles”, lo que las lleva a evitar situaciones digitales como los pagos por móvil o la reserva de consultas médicas en línea. Estudios demuestran que esta exclusión digital aumenta el riesgo de soledad y acelera el declive cognitivo.
2. Hogares: Aumento de conflictos intergeneracionales
Los hijos intentan enseñar a sus padres mayores a usar los televisores, pero los numerosos pasos y las actualizaciones del sistema hacen que el proceso sea frustrante; la paciencia de ambos lados se agota rápidamente. Además, los ancianos temen hacer errores al utilizar los dispositivos, lo que lleva a una mayor tensión en las relaciones familiares.
3. Industria: Pérdida de usuarios y aprovechamiento por parte de industrias informales
Las personas mayores constituyen el grupo más importante de consumidores de televisores (el 31.1% del total), pero su alejamiento del mercado reduce las ventas. Peor aún, las empresas informales aprovechan esta situación para ingresar al mercado: se han encontrado aplicaciones de transmisión en vivo que contienen publicidades de productos de salud falsos, lo que perjudica a los fabricantes legítimos y empeora la calidad del sector.
¿Cuáles son los intentos de solución? Los resultados aún no son satisfactorios
1. Certificaciones regulatorias: Las autoridades de radiodifusión promueven certificaciones para una “visualización más fácil”
Se han aprobado certificaciones que garantizan acceso directo a la transmisión en vivo y cambio de canales con un solo clic; sin embargo, la mayoría de los modelos certificados son de gama alta y costosos, por lo que no se ha logrado una adaptación generalizada.
2. Televisores integrados: Los receptores incorporan funciones de televisión
Al encender el televisor, se puede comenzar directamente con la transmisión en vivo utilizando un solo control remoto, pero es necesario suscribirse a servicios de operadores (como conexiones a Internet). Esto reduce la variedad de contenido disponible y aún no está claro cómo los usuarios lo aceptarán.
3. Servicios especializados: Empresas como JD.com ofrecen asistencia y guías presenciales
Estos servicios pueden ayudar a las personas mayores, pero su efectividad depende de las ventas; hasta ahora, no hay datos claros al respecto.
4. Interacción por voz: Control del televisor mediante dialectos locales
Marcas como Hisense y Skyworth ofrecen opciones de control por voz en varios dialectos, aunque la precisión aún necesita mejorar. Si se pudiera utilizar la voz para seleccionar directamente el canal deseado, la complejidad de la interfaz no sería un problema; sin embargo, esta tecnología aún no está ampliamente disponible.
La clave para una verdadera adaptación: hacer que “al encenderse, comenzar con la transmisión en vivo” sea la configuración por defecto
El problema radica en la discrepancia entre la lógica comercial de los fabricantes y las necesidades reales de los usuarios: mientras estos últimos quieren simplemente ver programas de manera fácil, los primeros buscan generar ingresos a través del tráfico digital. Para resolver el problema, debería convertirse en la configuración estándar para todos los televisores, al igual que el “modo avión” en los teléfonos móviles, que no requiere ajustes adicionales.
Los intentos actuales son dispersos y no han logrado un cambio significativo a nivel general. Sin embargo, con 323 millones de personas mayores en China, si todo el sector se orientara realmente hacia las necesidades de estos usuarios, no solo se recuperarían los consumidores de esta categoría, sino que también se reconstruiría la confianza en el sector. Después de todo, el objetivo debería ser permitir que las personas mayores disfruten de ver televisión de manera sencilla y natural.
(El texto ha sido traducido utilizando lenguaje claro y coloquial para que incluso quienes no están familiarizados con el lenguaje financiero puedan entenderlo.)