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El película de animación rudimentaria “Niulai” se ha vuelto viral inesperadamente por ser “tan mala que es genial”, alcanzando casi 30 millones de recaudaciones en taquilla, superando a cerca del 80% de las películas estrenadas en el mismo período. Esto no se debe a la calidad intrínseca de la película, sino a la grave homogeneización de los productos de entretenimiento actual, lo que ha llevado al público a sentirse “aburrido en general” y con una necesidad urgente de algo nuevo y emocionante, así como de un medio para expresarse. “Niulai” se ha convertido en el canal perfecto para satisfacer esta demanda, reflejando también el declive del consumismo tradicional, ya que la gente comienza a definir por sí misma qué contenido “merece ser consumido”.
I. La taquilla de “Niulai”: ¿Cómo es posible que una película mala supere a más del 80% de las otras?
“Niulai” es un proyecto de animación realizado en cinco años por una madre y su hijo sin ningún tipo de promoción oficial. En sus primeros diez días, solo recaudó algo más de 7000 yuanes, pero luego sus ingresos aumentaron hasta alcanzar los 30 millones. ¿Qué representa este logro en el mercado cinematográfico? En 2025, se estrenaron 465 nuevas películas a nivel nacional; solo 48 superaron los 100 millones de recaudaciones (el 10%), mientras que 335 no llegaron ni siquiera a ese umbral (el 72%). Esto significa que “Niulai” ha superado a entre el 70% y el 80% de las demás películas, con una diferencia de casi 100 veces en comparación con “Quancheng Zhuixie”, que contó con estrellas y recaudó solo 317.000 yuanes. Este contraste entre una película mala y una gran producción ha tomado por sorpresa al director Cui Jingxuan, quien dijo que esta película “ha arrancado el velo de las películas comerciales”, ya que muchas de las llamadas “películas de calidad” no son más que productos industriales estereotipados que ni siquiera logran captar la atención del público.
II. ¿Por qué, a pesar de los comentarios negativos, la gente sigue queriendo verla?
Aunque el público critica a “Niulai” por ser muy mala, todavía está dispuesto a comprar sus boletos. Hay dos razones principales:
1. Un tipo de emoción única y desafiante: Las películas actuales compiten en efectos visuales y tramas clichéadas, y el público ya se ha cansado de ello. La crudeza de “Niulai” (como las interrupciones en la imagen o los doblajes extraños) se ha convertido en algo novedoso; “Nunca he visto algo tan malo, tengo que ver qué pasa”, y esta sensación absurda es más impactante que las películas sofisticadas pero repetitivas.
2. Un sentido de satisfacción al poder reírse y bromear sin restricciones: Al ver una película artística compleja, uno podría temer ser juzgado por no tener buen gusto; sin embargo, con “Niulai”, puedes reírte y hacer comentarios sin preocupaciones, incluso crear videos humorísticos o modificar carteles para jugar con los memes. Incluso los inversores la utilizan como una forma de “orar por una buena racha en el mercado bursátil”. Este sentido de participación hace que el público se sienta a la vanguardia y pueda compartir sus experiencias en las redes sociales, obteniendo así una sensación de reconocimiento (lo que Zheng Yefu llama una necesidad de “ser impresionante”).
III. El aburrimiento está por todas partes, no solo en las películas
El éxito de “Niulai” no es un caso aislado; representa el reflejo del aburrimiento homogeneizado en toda nuestra sociedad:
- Centros comerciales: En cualquier ciudad, la distribución es siempre la misma: planta baja con cosméticos y joyas, segunda planta con ropa femenina, tercera planta con ropa masculina, supermercados subterráneos con bocadillos, y planta superior con cines. Las marcas son las mismas (Uniqlo, Hi-Cha, Haidilao, etc.).
- Calles de comida: En lugares como Nanluoguxiang, Kuanchazixiang o Fuzimiao, se venden los mismos productos (tofu fétido de Changsha, calamares a la plancha, salchichas de almidón), sin diferencias en sabor ni presentación.
- Lugares turísticos: Los puntos para hacer fotos son idénticos, y los productos culturales son pegatinas para neveras, marcadores o helados; incluso los saquitos de oración tienen un diseño similar.
- Productos de contenido: Las series de televisión utilizan tramas repetitivas, los videos cortos siguen el mismo patrón, y los artículos con imágenes y texto se publican nuevamente con diferentes titulares. Estos productos industriales solo ofrecen estímulos superficiales y pronto pierden su atractivo.
IV. ¿De qué carece la gente en esta era de aburrimiento?
Zheng Yefu señala en “La llegada de una era post-materialista” que las personas tienen tres necesidades: comodidad, impresionar a los demás y emociones intensas. Ahora que el problema de la alimentación y la vivienda está resuelto, lo que falta son estas dos últimas cosas:
- Impresionar a los demás: Queremos que más personas reconozcan nuestras habilidades o nuestra singularidad (por ejemplo, conocer memes que otros no conocen).
- Emociones intensas: Necesitamos experiencias nuevas y emocionantes (como ver una película mala o reírnos juntos con amigos).
El consumismo tradicional satisfacía la necesidad de “impresionar” a través de bienes materiales (como bolsos de marcas), pero hoy en día el efecto de mostrar riqueza material ha disminuido; las personas prefieren mostrar su gusto o compartir memes. “Niulai” cumple precisamente con estas dos necesidades, ofreciendo emociones novedosas y permitiendo que el público se sienta reconocido a través de sus comentarios y bromas.
V. El consumismo ha cambiado: la gente comienza a definir por sí misma qué cosas merecen ser compradas
Antes, el consumismo dictaba lo que los comerciantes querían que compráramos (por ejemplo, los anuncios decían que comprar marcas de alta calidad demostraba estatus o que ver películas sofisticadas mostraba buen gusto). Pero ahora, estos productos homogeneizados generan aburrimiento, y la gente ya no sigue las indicaciones de los comerciantes; busca por sí misma consumos que tengan un significado real:
- No compramos lo más caro, sino lo que nos hace feliz (como gastar unas pocas decenas de yuanes para ver “Niulai” y reírnos durante dos horas).
- No compramos lo sofisticado, sino lo que nos permite participar (como crear videos o compartir memes para convertirnos en parte de una tendencia).
- No compramos lo que otros aceptan, sino lo que nosotros encontramos interesante (incluso si otros lo consideran malo).
El éxito de “Niulai” demuestra este cambio: el significado del consumo ya no está determinado por los comerciantes, sino por la gente misma. Mientras algo pueda ayudar a liberar el aburrimiento y brindar felicidad, incluso si es considerado malo, encontrará compradores.
En resumen: “Niulai” no representa un ejemplo de “moneda mala desplazando a la buena”; más bien, muestra cómo el aburrimiento está desplazando los productos estereotipados. Su éxito nos recuerda que en una era de abundancia material, lo que realmente escasea es la capacidad de no sentirnos aburridos. En el futuro, ya sea en el cine o en otros productos, aquellos que logren romper la homogeneidad y ofrecer al público algo nuevo, emocionante y un espacio para expresarse serán los que ganen su corazón.