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**Estudioso australiano advierte: 80 años después de los juicios de Tokio, Japón vuelve a ese mismo camino, y lo más peligroso aún está por venir**

原文:澳洲学者警告:东京审判80年后,日本又走上那条老路,而更危险的还在后面

Resumen del contenido principal

Una serie de medidas militares recientes por parte de Estados Unidos y Japón (el nuevo “Libro Blanco de Defensa” japonés considera a China como el “mayor desafío estratégico” y la creación de una agencia de inteligencia nacional similar al “Tokko Kikan” de la Segunda Guerra Mundial; Estados Unidos planea mejorar su disuasión nuclear táctica contra China y Rusia), sumadas a la evitación por parte de Japón de su historia de agresiones, han puesto en peligro la seguridad en el Asia-Pacífico, con el riesgo de enfrentamientos entre bloques y un aumento en los armamentos. El artículo aboga por que Asia abandone los grupos de seguridad exclusivos y construya una estructura de seguridad regional inclusiva basada en el Espíritu de Bandung y los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica, así como mediante el fortalecimiento de la resiliencia económica (por ejemplo, reduciendo la dependencia del dominio energético y financiero de Estados Unidos), para evitar que la región se deslice hacia conflictos entre poderes.

¿Por qué las acciones de EE. UU. y Japón hacen que los países vecinos de Asia se preocupen?

El nuevo libro blanco japonés no parece una evaluación objetiva, sino más bien una excusa para militarizarse, describiendo a China como un “desafío estratégico sin precedentes” y mencionando por primera vez la necesidad de cooperar con aliados. La recién creada “Agencia de Inteligencia Nacional” rompe con el modelo de dispersión de inteligencia que ha prevalecido desde la guerra, siendo comparada por el exterior con el “Tokko Kikan” (la agencia de espías japonesa de la Segunda Guerra Mundial). Además, el hecho de que Japón aún no reconozca completamente los crímenes del equipo 731 ni aborde el juicio de Tokio genera preocupación entre los países vecinos sobre un posible resurgimiento del militarismo.

Estados Unidos va aún más allá: el Pentágono está redactando una estrategia nuclear secreta que sugiere el uso de armas nucleares tácticas de corto alcance en posibles conflictos regionales con China y Rusia (menores que las armas nucleares estratégicas y más propensas a ser utilizadas erróneamente en enfrentamientos convencionales). La combinación de estas acciones es como “prender fuego” en el Asia-Pacífico, aumentando el riesgo de incidentes accidentales.

¿Por qué los viejos métodos de seguridad ya no funcionan?

Anteriormente, Estados Unidos mantenía su hegemonía a través del despliegue militar en territorios extranjeros, pero ahora enfrenta problemas: sus reservas de misiles están disminuyendo rápidamente, los ciclos de producción son largos y hay cuellos de botella industriales (como la escasez de capacidad de fabricación de chips y armamento). A pesar de hablar de disuasión, no cuenta con suficientes municiones ni puede mantener un suministro adecuado.

Al mismo tiempo, Estados Unidos crea círculos exclusivos (como el mecanismo cuatripartito EE. UU.-Japón-India-Australia), lo que no solo no resuelve los problemas, sino que también obliga a los países a tomar partido: o te unes a nosotros o eres enemigo, reduciendo su espacio estratégico y llevando a un ciclo vicioso de defensa mutua que es inestable y no promueve la prosperidad.

¿Qué tipo de sistema de seguridad debería construir Asia? — Un “círculo de amigos” para todos

El artículo sostiene que Asia necesita una estructura de seguridad inclusiva, no el tipo exclusivo del Occidente. Los principios clave son:

  • Espíritu de Bandung: propuestos en la Conferencia de Bandung de 1955, incluyen igualdad soberana, respeto mutuo y coexistencia pacífica (no interferir en los asuntos internos de otros países, resolver disputas por medios pacíficos).
  • Cinco Principios de Coexistencia Pacífica: que refuerzan el Espíritu de Bandung y enfatizan la no agresión y la no intervención mutua.
  • Seguridad indivisible: tu seguridad no puede basarse en la inseguridad de otros (por ejemplo, el despliegue del sistema THAAD por parte de Estados Unidos en Corea del Sur ha generado amenazas para China).

¿Quién debería liderar esto? La ASEAN es la opción ideal, ya que ha demostrado su capacidad para coordinar los intereses de 15 países a través del RCEP (Asociación Económica Regional Integral). Esta estructura está abierta a todos los países que deseen cumplir con las reglas, sin importar su tamaño.

¿Cómo se construye la resiliencia económica como respaldo para la seguridad?

La seguridad no puede depender únicamente de los aspectos militares; también es necesario fortalecer la economía. Anteriormente, Estados Unidos utilizaba el control del petróleo y el dominio financiero a través del dólar para someter a otros países, pero ahora hay alternativas:

  • Electrificación: reducir la dependencia del petróleo significa no estar a merced de Estados Unidos.
  • Sistemas de pago paralelos: como el sistema de pagos transfronterizos en renminbi (CIPS), que evita la necesidad de utilizar el dólar y así evitar el congelamiento de activos por parte de EE. UU.

Estas medidas no solo reducen el riesgo de ser controlados, sino que también dan a los países más autonomía para tomar decisiones sin verse obligados a elegir un bando.

¿La opción actual es el enfrentamiento o la cooperación mutua?

El artículo sostiene que Asia no tiene que elegir entre la “hegemonía de Estados Unidos” y la “liderazgo de China”. La verdadera opción es:

  • Grupos exclusivos: continuar con alianzas como las entre EE. UU. y Japón, lo que solo intensificará los conflictos.
  • Estructuras inclusivas: utilizar el Espíritu de Bandung y los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica para construir conjuntamente una estructura de seguridad y evitar que Asia se convierta en un campo de batalla.

Ahora es un momento crítico: o nos deslizamos hacia enfrentamientos peligrosos o establecemos un orden estable. Los estrategas asiáticos deben actuar rápidamente para responder a esta “alarma”.

El mensaje central del artículo es que la seguridad en el Asia-Pacífico no debe seguir el camino de la Guerra Fría, sino adoptar un enfoque propio basado en la inclusión, la igualdad y el beneficio mutuo. Solo así se pueden evitar los conflictos, trabajando tanto en el ámbito económico como en el seguridad.