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El futuro de las máquinas lo pagan otros, ¿pero quién pagará por el futuro de los jóvenes?

原文:机器的未来有人买单,年轻人的未来谁来买单?

Resumen del contenido principal

En los últimos dos días, hemos sido testigos de dos cifras que contrastan drásticamente: por un lado, Nvidia, en colaboración con 6 gigantes financieros, ha creado una plataforma de financiación para infraestructura de IA valorada en 500 mil millones de dólares (para “construir fábricas” para las máquinas); por otro lado, la Organización Internacional del Trabajo informa que el desempleo entre jóvenes de 15 a 24 años alcanza los 67 millones en todo el mundo. El artículo señala que no es la IA la que roba directamente los empleos a los jóvenes (los puestos afectados por la IA representan solo el 6,1%), sino que la sociedad ha establecido un completo sistema de apoyo financiero para las máquinas (préstamos, hipotecas, titularización, etc.), pero no ofrece a los jóvenes las mismas garantías de crecimiento. En particular, se les reduce el espacio para aprender y cometer errores, lo que les impide incluso dar el primer paso en el mundo laboral.

I. ¿Por qué el capital tiene una preferencia innata por las máquinas?

No es que los capitalistas sean fríos, sino que actúan siguiendo su instinto: se dirigen siempre hacia lo que puede generar energía y ser recuperado económicamente.

Por ejemplo, un servidor con GPU genera potencia de cálculo tan pronto como se conecta a la electricidad y ofrece rendimiento mensual. Los bancos están dispuestos a prestar dinero porque hay un bien tangible en garantía, y los inversores están interesados en invertir ya que los beneficios pueden estar estipulados en el contrato. ¿Pero qué pasa con un joven de 22 años? Necesita tiempo para aprender: trabajar en proyectos reales, cometer errores y recibir correcciones de más experimentados para mejorar sus habilidades. Estas cosas no se pueden cuantificar fácilmente; ¿podrá considerarse confiable después de dos años? Si el entrenamiento fracasa, ¿puede venderse como un activo? Además, si cambia de trabajo, la inversión puede ser en vano.

El resultado es que los riesgos asociados a las máquinas se distribuyen por todo el sistema financiero (plataformas de financiación, seguros que cubren las pérdidas), lo que reduce la presión; en cambio, los jóvenes asumen todos los riesgos por sí mismos (no encuentran oportunidades para comenzar y cualquier error se considera un signo de “falta de habilidad personal”).

II. La clave del desempleo juvenil: la desaparición del espacio para cometer errores

Los datos de la Organización Internacional del Trabajo revelan un detalle importante: el desempleo se concentra en aquellos que aún no han entrado al mercado laboral, no en quienes ya están trabajando.

Muchos dicen que los jóvenes deben mejorar sus habilidades, pero el problema es que las clases pueden enseñarles a dibujar diagramas eléctricos, pero nadie les permite participar en proyectos reales; pueden enseñarles las leyes, pero no tienen clientes para trabajar en casos prácticos; pueden enseñarles a programar, pero las empresas no contratan a personas con poca experiencia. Lo que les falta a los jóvenes no son más clases, sino la oportunidad de comenzar a trabajar por primera vez.

Antes, los puestos junior servían como un lugar para aprender: las empresas aceptaban que no fueran inmediatamente útiles y ellos podían mejorar con el tiempo en tareas reales. Pero ahora, la IA se ha apoderado de tareas básicas (como la entrada de datos o el dibujo simple), dejando poco espacio para aprender. Las empresas exigen resultados rápidos (“contratar hoy y producir mañana”), y los costos de los errores recaen sobre los individuos; nadie ayuda en el proceso de aprendizaje desde cero.

III. Una asimetría llamativa: las máquinas cuentan con un paquete completo de apoyo para su crecimiento, mientras que las personas dependen de sí mismas

¿Qué pasa si una empresa de IA no puede permitirse comprar una GPU? Pueden obtener préstamos, hipotecas, titularizar los activos y venderlos a inversores, e incluso recurrir a fondos de financiación de 500 mil millones de dólares para atraer capital mundial. El crecimiento de las máquinas es el resultado de inversiones en tecnología (chips, centros de datos, plataformas de financiación).

¿Y los jóvenes? Sin experiencia laboral, ¿quién estaría dispuesto a invertir dos años en su formación? No hay herramientas financieras específicas para ellos (como préstamos para aprendices), no tienen activos que puedan usar como garantía, y no hay seguros que cubran posibles fracasos en el entrenamiento, ni gigantes que garanticen que se convertirán en profesionales en dos años. El crecimiento humano depende de factores personales (familia, educación, suerte), lo que refleja la indiferencia de la sociedad hacia ellos.

IV. La posibilidad de cometer errores podría convertirse en un privilegio solo para algunos

Si el espacio para cometer errores continúa desapareciendo, surgirán nuevas desigualdades: los jóvenes no solo se diferenciarán por sus habilidades, sino también por su acceso a recursos para aprender. Los hijos de familias acomodadas pueden estudiar en el extranjero con prácticas laborales, tomar un año sabático para experimentar o obtener oportunidades en empresas que aceptan errores; los hijos de familias normales no solo no reciben un salario inicial, sino que tampoco tienen la oportunidad de recibir correcciones ni ser formados. La movilidad social pasará de ser difícil a casi imposible, ya que algunos ni siquiera tendrán la posibilidad de comenzar.

V. ¿Cómo romper este ciclo?

¿Con una mayor conciencia por parte de las grandes empresas? ¿Con medidas gubernamentales para expandir las oportunidades laborales? Por el momento, no parece realista. Sin embargo, hay algunas iniciativas prometedoras:

  • Aprendizaje remunerado: las empresas pagan a los aprendices mientras trabajan en tareas reales y asumen los costos de sus errores.
  • Formación basada en proyectos reales: las universidades incorporan necesidades empresariales en el currículo para que los estudiantes aprendan mientras practican.
  • Equipos pequeños con ayuda de IA: los novatos realizan tareas sencillas con la asistencia de la tecnología para acumular experiencia.
  • Comunidades de código abierto: los novatos participan en proyectos pequeños y los errores tienen menos impacto.

El objetivo de estas iniciativas no es enfrentarse a la eficiencia, sino encontrar formas de permitir que los jóvenes crezcan gradualmente, compartiendo parte de los costos asociados al aprendizaje.

Finalmente, el artículo plantea una pregunta incómoda: si 500 mil millones de dólares pueden asegurar el futuro de las máquinas, ¿quién pagará por el proceso de aprendizaje de los jóvenes? Mientras las máquinas “crecen”, las personas parecen estar retrocediendo. ¿Es realmente este el tipo de civilización que queremos?

(Fin del texto)