Resumen del contenido central
Este artículo analiza un nuevo fenómeno que está ocurriendo en el lugar de trabajo: la colaboración entre inteligencias artificiales (IA) para completar tareas (el autor lo denomina “a2a”, es decir, IA a IA). Por ejemplo, los empleados utilizan la IA para redactar propuestas y los jefes para revisarlas; ambos dependen de la IA en el paso más exigente del proceso, mientras que las personas se encargan únicamente de copiar y pegar contenido, modificar cifras o reenviarlo. Aunque esto mejora la eficiencia, también conlleva problemas: el resultado puede ser superficial, carecer de verdadero análisis y responsabilidad por los resultados, y lo que finalmente escasea son las personas dispuestas a asumir la responsabilidad por cada detalle o propuesta.
Desglose detallado del contenido
1. ¿Cómo es posible que una propuesta se “complete” sin que nadie la escriba realmente con atención?
Antes, redactar una propuesta requería empezar desde cero: buscar información, estructurar el contenido y pensar en ejemplos; esto a menudo resultaba frustrante. Ahora es diferente:
- Los empleados dedican primero media hora seleccionando la IA adecuada: una IA crea la estructura básica, otra añade los ejemplos necesarios y una tercera modifica el tono del texto para que no parezca obra de una IA;
- Luego compilan el contenido y modifican algunas cifras del presupuesto (por ejemplo, cambian 500.000 por 480.000) y lo envían al jefe;
- El jefe tampoco tiene tiempo para revisarlo detenidamente, así que se lo pasa a la IA: “Encuentra los errores y los riesgos en el presupuesto”; la IA genera rápidamente sugerencias de mejora;
- Los empleados envían estas sugerencias a la IA para que las modifique, y el proceso se repite varias veces hasta que la propuesta parece “completa”.
En todo este proceso, nadie piensa profundamente, pero el procedimiento parece eficiente y el resultado parece profesional (incluso utilizando términos avanzados como “puntos de contacto mentales globales”).
2. El a2a no es realmente colaboración, sino más bien como usar una escalera mecánica
Aunque parece que los empleados y los jefes trabajan juntos, en realidad es similar a utilizar una escalera mecánica:
- La escalera te lleva hacia arriba sin esfuerzo, pero no decide en qué piso quieres ir (por ejemplo, la IA puede crear una propuesta completa, pero no necesariamente se ajusta a las necesidades reales de la empresa o identifica los problemas más importantes);
- Los empleados ahorran el trabajo adicional de escribir las propuestas y los jefes el tiempo necesario para revisarlas detenidamente; tanto la empresa como los empleados consideran que han ganado;
- El problema es que la IA solo hace que el contenido “parezca convincente”, pero no explica cómo se logran los objetivos (por ejemplo, menciona mejorar la fidelidad del usuario, sin explicar cómo hacerlo).
3. En el futuro, lo importante no será escribir rápido, sino tener una mayor “resolución”
Antes, en el trabajo se competía por quién escribía más rápido o quien creaba presentaciones más atractivas; ahora la IA es mejor que las personas en estos aspectos:
- La IA puede generar en masa contenido que parece profesional (estructuras completas, lenguaje adecuado), pero no necesariamente contiene respuestas verdaderas (¿los ejemplos son reales? ¿Los riesgos son realmente importantes?);
- Lo que marca la diferencia es la “resolución” del contenido: mientras algunos solo ven contornos vagos, otros pueden detectar detalles sutiles (por ejemplo, que la IA simplemente ha acumulado palabras correctas sin ofrecer información sustancial);
- Los primeros solo logran entregar el trabajo; los segundos son capaces de asumir la responsabilidad por los resultados (por ejemplo, identificar qué figuras influyentes son adecuadas para la marca o cuáles riesgos del presupuesto deben corregirse).
4. Incluso los jefes se están convirtiendo en “herramientas” de la IA
El a2a no es solo asunto de los empleados; también los jefes dependen de la IA:
- Antes, los jefes revisaban las propuestas basándose en su experiencia; ahora, la IA les lista 10 problemas y genera sugerencias detalladas para mejorarlas;
- El resultado es que los empleados escriben con la ayuda de la IA y los jefes las revisan con ella; ambos han externalizado la parte más compleja del proceso, convirtiéndose en “interfases” que simplemente transfieren los resultados de la IA al otro;
- Aunque parece que las personas comunican entre sí, en realidad son las IA las que primero “dialogan”, y las personas actúan como portavoces.
5. Lo más absurdo es que todos lo consideran positivo
La IA resuelve los problemas más comunes en el trabajo: ahorra tiempo, elimina la necesidad de revisar contenido inútil y asegura que los documentos sean formales; por eso todos están dispuestos a usarla:
- Por ejemplo, los jefes utilizan la IA para escribir cartas de elogio y los empleados para responder con cartas de agradecimiento; ambos documentos son impecables, pero nadie expresa sus verdaderos pensamientos;
- Poco a poco, la IA se convertirá en la opción predeterminada en el lugar de trabajo: informes semanales, propuestas y correos electrónicos serán redactados por ella, y las actas de reuniones organizadas por ella;
- Sin embargo, lo que realmente escaseará no son las personas que saben usar la IA, sino aquellas dispuestas a asumir la responsabilidad por el contenido (por ejemplo, atreverse a decir que hay errores en una propuesta o que un ejemplo es falso y no se puede utilizar).
Este artículo nos recuerda que, aunque la IA puede ayudarnos a ahorrar tiempo, no puede pensar en nuestro lugar. Lo realmente importante en el trabajo es que las personas asuman la responsabilidad por los resultados.