虎嗅

No dejemos que los remedios caseros crezcan en la oscuridad: abramos una ventana a la medicina complementaria y alternativa.

原文:别让偏方在阴影里生长 · 为补充与替代医学开一扇窗

Resumen del contenido central

Este artículo se centra en la cuestión de cómo regular las medicinas complementarias y alternativas (como la medicina tradicional china, la acupuntura o las hierbas medicinales). La opinión principal es que no se debe permitir que estas prácticas médicas operen completamente sin control (lo que podría convertirlas en un caldo de cultivo para estafadores), pero tampoco se deben aplicar los estrictos estándares de los fármacos modernos de manera uniforme (lo que podría sofocar un legado de milenios de experiencia). En lugar de eso, se necesita una zona intermedia similar a una “caja de pruebas” reguladora: como si se abriera una ventana que permita que estas prácticas crezcan en un entorno controlado y supervisado, donde lo bueno se mantenga y lo malo sea eliminado, protegiendo así la tradición mientras se gestionan los riesgos.

I. Las medicinas complementarias y alternativas no son algo marginal; son parte de la vida diaria de la mayoría de las personas en todo el mundo

Puede pensar que la medicina tradicional china o la acupuntura son solo métodos utilizados por un grupo minoritario, pero los datos demuestran lo contrario: aproximadamente el 80% de la población mundial ha utilizado alguna forma de medicina tradicional (según las estadísticas de la OMS, en 170 países, entre el 40% y el 90% de la población las utiliza). Incluso en países desarrollados, como Canadá (70%) y Estados Unidos (40%), un alto porcentaje de adultos ha recurrido a estas terapias, gastando cada año más de 30 mil millones de dólares en ellas (en su mayoría, sin ser reembolsadas por el seguro médico).

Estas terapias no son algo misterioso o sin base científica; muchos fármacos modernos tienen sus orígenes en estas prácticas tradicionales. Por ejemplo, la artemisinina proviene de una receta antigua de Ge Hong del período Jin Oriental, el ácido acetilsalicílico se basa en el uso tradicional de la corteza del sauce, y los ingredientes de los anticonceptivos provienen de las plantas silvestres. Incluso el sistema de seguro médico estadounidense incluye la acupuntura en el reembolso de casos de dolencias crónicas en la región lumbar (con ciertas condiciones: solo se reconoce a profesionales certificados y hay limitaciones en el número de sesiones), lo que demuestra que existe una verdadera demanda y valor para estas prácticas.

II. Los dos extremos no son viables: o los estafadores dominan, o la tradición se pierde

  • Permiso total = paraíso para estafadores: Por ejemplo, en Estados Unidos, no es necesario demostrar la seguridad y eficacia de los suplementos dietéticos antes de su lanzamiento al mercado; solo se toman medidas cuando surgen problemas. Como resultado, el mercado está lleno de promociones falsas que aseguran curar todas las enfermedades, y las hierbas medicinales pueden interactuar peligrosamente con fármacos occidentales (como la warfarina, un anticoagulante), retrasando el tratamiento o incluso siendo letales.
  • Eliminación total = pérdida de un legado cultural: Si todas las terapias tradicionales tuvieran que pasar por los mismos ensayos doble ciego que los fármacos nuevos (donde ni médicos ni pacientes saben si están utilizando el fármaco real o un placebo), prácticas como la acupuntura o el qigong no podrían ser evaluadas y serían descartadas. Un legado cultural de miles de años se perdería así.

La Ley de Medicina Tradicional China en ese país ha encontrado un equilibrio: establece un sistema de registro para las clínicas de medicina tradicional (sin necesidad de aprobación oficial), exigen pruebas específicas para los profesionales y regula la utilización de recetas clásicas, aunque todavía hay áreas sin regulación (como las prácticas de salud preventiva o los suplementos dietéticos transfronterizos).

III. La “caja de pruebas” como modelo de regulación: una solución intermedia entre el ámbito financiero y el médico

El término “caja de pruebas” proviene del mundo financiero; en 2015, el Reino Unido creó un espacio experimental para empresas tecnológicas financieras para probar nuevos productos bajo supervisión, con exenciones temporales de algunas regulaciones. Más tarde, este enfoque se ha adoptado también en el ámbito médico: en 2024, se lanzó el “AI Airlock”, la primera caja de pruebas reguladora para tecnologías médicas basadas en inteligencia artificial a nivel mundial, donde 11 empresas están probando aplicaciones para diagnósticos de cáncer o detección de enfermedades oculares. Los reguladores y las empresas trabajan juntos para mejorar las normativas futuras.

Las medicinas complementarias y alternativas también necesitan un enfoque similar: no se trata de bajar los estándares de seguridad, sino de probar estas prácticas dentro de un marco controlado para que aquellas que sean efectivas tengan la oportunidad de ser reconocidas oficialmente.

IV. Cuatro métodos concretos para establecer esta zona intermedia

El artículo propone cuatro enfoques prácticos:

1. Delimitar los límites: Comenzar con pruebas a pequeña escala (en zonas de libre comercio o hospitales piloto que combinan medicina tradicional y occidental), permitiendo solo productos de bajo riesgo, alta demanda y para los cuales aún faltan pruebas científicas claras.

2. Verificación en un ciclo cerrado: Establecer reglas de entrada y salida: si una terapia resulta efectiva, se incorpora a los tratamientos habituales; si no es eficaz o daña al paciente, se elimina.

3. Clasificación de riesgos: Seguir el modelo de gestión de tres niveles de Australia: para productos de bajo riesgo (como las hierbas medicinales de uso prolongado) se pueden utilizar los datos de su uso tradicional como evidencia, sin necesidad de ensayos exhaustivos; solo aquellos de alto riesgo requieren una evaluación más rigurosa.

4. Transparencia obligatoria: Los productos dentro de la “caja de pruebas” deben indicar claramente sus ingredientes y las bases científicas de su uso; se prohíbe la publicidad exagerada, y se exige la notificación inmediata de cualquier efecto adverso (como reacciones alérgicas).

Conclusión: Una ventana abierta, con supervisión

Los pacientes no necesitan enfrentarse a situaciones extremas como pruebas aleatorias o decisiones tomadas únicamente por los médicos; lo que necesitan es un entorno en el que haya responsabilidad, evidencia científica y la posibilidad de retirar las terapias que no funcionen. Las medicinas complementarias y alternativas no deberían crecer de manera descontrolada ni ser completamente rechazadas. Sería como abrir una ventana con personas que la supervisen, permitiendo que la experiencia se convierta gradualmente en evidencia científica y, finalmente, en normas establecidas.

Después de todo, muchos avances médicos han surgido a partir de prácticas que no tenían una explicación clara pero que resultaban efectivas. Mantener una actitud abierta es clave para no perder oportunidades como la del descubrimiento de la artemisinina.