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Moderna en plena subida: La batalla por el reconocimiento de la tecnología mRNA, esperada durante cuatro años

原文:暴涨的莫德纳:一场等了四年的mRNA正名之战

Resumen del contenido principal

Tras un descenso drástico en los ingresos derivados de las vacunas contra el COVID-19, Moderna ha logrado con éxito la tercera fase de pruebas de su vacuna contra el cáncer basada en tecnología mRNA personalizada en colaboración con Merck (la primera terapia de este tipo que alcanza esta etapa a nivel mundial). Las acciones de Moderna han subido más del 100%. No obstante, para que esta vacuna se convierta en un negocio rentable, todavía deben superar cuatro obstáculos: la producción, los costos, la fijación de precios y la regulación. Este avance marca el paso de la tecnología mRNA de ser una herramienta de emergencia contra el COVID-19 a una plataforma para el tratamiento del cáncer, lo que no solo ha dado un nuevo impulso a Moderna, sino que también ha fortalecido a toda la industria de mRNA a nivel global.

I. ¿Cómo funciona esta vacuna contra el cáncer?

La percepción general sobre las vacunas es que sirven para prevenir virus, pero esta vacuna tiene como objetivo tratar cánceres ya desarrollados. La lógica es sencilla:

1. Los células cancerosas tienen “huellas dactilares”: Cada tumor presenta mutaciones genéticas únicas (nuevos antígenos), similares a las huellas dactilares de un ladrón, algo que no ocurre en las células normales.

2. La vacuna ayuda al sistema inmunitario a reconocer al enemigo: Se toma tejido tumoral del paciente para secuenciarlo y se seleccionan hasta 34 mutaciones que pueden activar la respuesta inmunitaria; a partir de estas, se elabora una vacuna mRNA personalizada (que lleva 6 semanas completarse). Después de la inyección, el mRNA hace que el cuerpo produzca estas proteínas “huella dactilar”, entrenando a las células inmunitarias (células T) para reconocer y atacar las células cancerosas restantes.

3. Keytruda libera al sistema inmunitario: Los tumores pueden “hipnotizar” a las células inmunitarias, impidiéndoles detectar las células cancerosas. Keytruda (un inhibidor de PD-1) actúa como una llave que desata la capacidad del sistema inmunitario para atacar eficazmente a las células cancerosas.

¿Por qué se eligió el melanoma como objetivo? Porque presenta muchas mutaciones y, por lo tanto, muchas “huellas dactilares”, lo que facilita el encuentro entre la vacuna y sus objetivos. Muchas empresas fracasaron anteriormente debido a errores en la identificación de las mutaciones o a una respuesta inmunitaria insuficiente. En este caso, Moderna y Merck han reunido tres elementos clave: tecnologías de secuenciación más económicas, algoritmos más precisos y el fármaco Keytruda.

II. ¿Por qué se han unido Moderna y Merck?

Esta colaboración es un acuerdo mutuamente beneficioso:

  • Moderna: No puede sobrevivir sin los ingresos generados por las vacunas contra el COVID-19; en 2022, estos ingresos fueron de 19.2 mil millones de dólares, pero en 2025 cayeron a menos de 2 mil millones, con pérdidas durante cuatro años consecutivos. La transición al mercado del cáncer no es una opción, sino una necesidad para su supervivencia. El CEO de Moderna ha declarado que la empresa se considera ahora una compañía farmacéutica especializada en tratamientos oncológicos, con la esperanza de que esta vacuna aumente sus ventas.
  • Merck: Su fármaco Keytruda es el más vendido a nivel mundial (8 mil millones de dólares en el primer trimestre de 2026), pero su patente expirará en 2028, lo que significará la pérdida de ingresos con la llegada de genéricos. La vacuna de Moderna debe utilizarse en combinación con Keytruda para mantener su exclusividad y precios elevados incluso después de la expiración de la patente.

Las necesidades de ambas empresas coinciden perfectamente: Moderna busca un nuevo modelo de negocio, mientras que Merck necesita diversificar sus fuentes de ingresos. Por esta razón, su colaboración ha durado diez años sin contratiempos.

III. De 157 a 1137 personas: el éxito no fue una sorpresa, sino el resultado de pruebas graduales

El éxito en la tercera fase no fue casual; hubo preparativos previos:

  • Pruebas de segunda fase (2023, con 157 participantes): La combinación de ambos fármacos redujo el riesgo de recaída en un 49% y aumentó la tasa de supervivencia a cinco años al 92% (en comparación con el 71% con Keytruda solo).
  • Pruebas de tercera fase (2026, con 1137 participantes): Los resultados de la segunda fase se ampliaron a un grupo más grande para confirmar su eficacia. Sin embargo, no se ha especificado el grado exacto de reducción del riesgo.

Un detalle importante: solo sabemos que el enfoque es correcto, pero aún no conocemos el alcance real del efecto del fármaco. Por ejemplo, si la reducción del riesgo fue del 49% en la segunda fase, ¿se mantendrá en la tercera? Los datos sobre la supervivencia a largo plazo todavía no están disponibles, y estos son cruciales para la aprobación de la FDA. Las empresas solo han mencionado que están en comunicación con las autoridades reguladoras; el tiempo hasta la aprobación oficial puede ser incierto.

IV. Incluso con éxito, no está garantizado el beneficio económico

Aun si es aprobada, la comercialización de esta vacuna enfrentará varios desafíos:

1. Producción: Mientras que los fármacos tradicionales se producen en masa, este requiere un tratamiento personalizado para cada paciente. Desde la biopsia hasta la entrega de la vacuna, todo el proceso lleva 6 semanas, y habría que repetirlo para cada individuo. La capacidad actual de Moderna solo es suficiente para pruebas clínicas; si se utilizaran en decenas de miles de personas al año, serían necesarias nuevas líneas de producción, lo que aumentaría significativamente los costos.

2. Fijación de precios: Una vacuna contra el cáncer de próstata anterior, Provenge, tuvo un precio de 93,000 dólares por ciclo y aún así resultó deficitaria para la empresa. Con un costo probablemente similar al de Keytruda (100,000 dólares al año), no está claro si se podrá recuperar los costos.

3 Reembolsos médicos: Los sistemas de seguros suelen pagar por ciclos terapéuticos estandarizados, pero esta vacuna es personalizada, lo que plantea dificultades para su reembolso en varios países. Por ejemplo, no está claro si el sistema sanitario chino aceptaría un precio diferente para cada paciente.

4 Eficacia en otros tipos de cáncer: El éxito con el melanoma no garantiza el mismo resultado en otros tipos como el cáncer de pulmón o el estómago. Estos cánceres presentan menos mutaciones y la competencia es más feroz (compañías como AstraZeneca y Roche también están trabajando en este campo), por lo que no está claro si esta vacuna tendrá éxito en esos casos.

V. El segundo auge de la tecnología mRNA: de herramienta de emergencia a negocio a largo plazo

Este éxito no se limita a una sola vacuna, sino que representa el reconocimiento oficial del potencial de la tecnología mRNA como plataforma para tratamientos médicos a largo plazo:

  • Antes, la tecnología mRNA se consideraba un “concepto relacionado con el COVID-19”; ahora demuestra su utilidad en el tratamiento del cáncer (un mercado global de 240 mil millones de dólares). El modelo comercial ha pasado de basarse en pedidos gubernamentales temporales a modelos de pago continuo para enfermedades crónicas, lo que es un factor clave para obtener valoraciones elevadas en los mercados financieros.
  • Para las empresas chinas dedicadas a la tecnología mRNA, esto indica que el camino hacia vacunas personalizadas contra el cáncer es viable. El desafío ahora es reducir el tiempo de producción de 6 semanas a 2 semanas y disminuir los costos.

La trayectoria de Moderna ha sido vertiginosa: se convirtió en una compañía líder gracias al COVID-19, luego experimentó un fuerte descenso en 2023, pero ahora está recuperándose con su vacuna contra el cáncer. Sin embargo, todavía hay muchos desafíos por superar: datos completos, aprobaciones regulatorias, capacidad de producción y expansión del mercado. Aun así, la tecnología mRNA ha obtenido la oportunidad de demostrar su valor en un contexto más amplio.

Conclusión: Esta vacuna no es un “salvador” en sí misma, pero representa un paso crucial para que la tecnología mRNA pase de ser una herramienta temporal a una plataforma comercial estable. Para Moderna, esto marca un hito importante; para toda la industria, representa el comienzo de una nueva era en el tratamiento del cáncer con esta tecnología. Aunque todavía hay muchos desafíos por delante, este éxito es un paso positivo hacia un futuro prometedor.