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Zhang Dandan no es capaz de lograr avances académicos; no intenten más mantener su prestigio a la fuerza.

原文:张丹丹在学术上是扶不起的,不要再强行挽尊了

Resumen del contenido principal

Este artículo presenta varias críticas hacia las opiniones académicas y el comportamiento de investigación de la profesora de Pekín University, Zhang Dandan:

1. Califica el empleo flexible como un “beneficio” en términos económicos, lo cual contradice el sentido común de la gente común y no coincide con los resultados de estudios internacionales.

2. Las conclusiones de sus investigaciones son contradictorias (por ejemplo, su postura sobre los estándares salariales mínimos).

3. La validez de algunos métodos de investigación (como usar datos de prisiones para estudiar la calidad del aire y el consumo) es cuestionable.

4. Su colaboración con importantes plataformas de entrega de comida podría implicar una vinculación de intereses, lo que sugiere que podría estar defendiendo los intereses de estas empresas para reducir sus costos.

5. El autor aboga por la regulación de la investigación académica a través de la publicación obligatoria de datos oficiales y la divulgación de las fuentes de financiación, con el objetivo de evitar que los académicos sean “secuestrados” por grandes empresas.

Desglose detallado de las críticas

1. ¿El empleo flexible es un “beneficio”? ¿Por qué hay una discrepancia entre la percepción del público y la de los expertos?

Zhang Dandan afirma que el empleo flexible representa un “beneficio” económico, pero para la gente común implica la falta de seguridad social estable, ingresos irregulares y la posibilidad de ser despedida en cualquier momento. El autor rebate argumentando que numerosos estudios internacionales demuestran que este tipo de empleo no siempre es beneficioso para los trabajadores, e incluso la IA puede indicar que su concepto es erróneo. Cuestiona si los expertos simplemente no entienden las realidades de las personas o si tienen problemas de competencia académica.

2. Conclusiones de investigación contradictorias: ayer se oponía al aumento de salarios, hoy lo defiende

En su artículo de 2018, Zhang Dandan señalaba que elevar los salarios mínimos haría que la población migrante fuera más propensa al desempleo y que esto aumentaría la tasa de delincuencia; sin embargo, en un estudio de 2025 sobre trabajadores de entrega de comida, recomendó aumentar dichos salarios. Este cambio de opinión es sorprendente. El autor critica este enfoque de investigación que cambia constantemente.

3. Usar datos de prisiones para estudiar la calidad del aire y el consumo: ¿vale la pena el dinero invertido?

Zhang Dandan publicó un artículo en inglés que utilizaba datos de reclusos masculinos de una prisión de Shenzhen para analizar la relación entre la calidad del aire y el consumo. El argumento es que los reclusos no se verían afectados negativamente por la mala calidad del aire ni verían disminuir sus ingresos, lo que supuestamente hace que los datos sean más “puros”. El autor se pregunta si el dinero de los contribuyentes se utiliza de manera efectiva para este tipo de investigación, dado que la vida en prisión es muy diferente a la de la gente común, y si las conclusiones pueden aplicarse en la realidad.

4. Colaboración con plataformas de entrega de comida: ¿Ayuda a los trabajadores o a las empresas?

En 2024, Zhang Dandan colaboró con una importante plataforma de entrega de comida y obtuvo datos de más de 40.000 trabajadores. En su estudio, sugirió que los trabajadores no estaban dispuestos a contribuir al seguro social y que las empresas no podían costearlo, por lo que recomendaba que el gobierno proporcionara subsidios. El autor duda de que las empresas compartan sus datos originales y cuestiona si su sugerencia de que el gobierno subsidie el seguro social realmente ayuda a los trabajadores o a las empresas a reducir sus costos. También señala que muchos académicos, al necesitar datos de grandes empresas, pueden verse influenciados por estas para defender sus intereses.

5. Cómo evitar que la investigación académica esté sesgada por las grandes empresas

El autor propone dos soluciones:

1. La legislación oficial para obligar a las empresas a compartir sus datos de carácter público y hacerlos disponibles para que más académicos los analicen, fomentando así el debate entre diferentes puntos de vista.

2. La obligación de que los académicos divulguen la fuente de financiación de sus investigaciones para que se sepa quién las financia y qué intereses representan. El autor subraya que, a diferencia de las ciencias naturales, las ciencias sociales tienen menos formas de detectar la mala práctica académica y que, por lo tanto, necesitan regulaciones más estrictas, para que los académicos que reciben fondos empresariales no puedan pretender representar los intereses de la población general.

En esencia, este artículo critica a algunos académicos por estar desconectados de la realidad y por tener intereses vinculados con empresas, y aboga por una investigación académica más transparente y accesible para el público en general.