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Este artículo analiza el fenómeno del uso de la IA por parte de los adolescentes, explorando cómo esta tecnología se ha infiltrado en sus actividades diarias, como el aprendizaje, las relaciones sociales y la autoexploración. Se discute el impacto que esta dependencia puede tener en el proceso de construcción de la identidad durante la adolescencia. Por un lado, los adolescentes utilizan la IA para ayudarse con las tareas escolares, manejar las relaciones interpersonales y buscar apoyo emocional, e incluso para crear personajes ficticios. Por otro lado, la “eficiencia” y la “certeza” que ofrece la IA pueden hacer que dejen de explorar por sí mismos: por ejemplo, al delegar la expresión de sus pensamientos a la IA o al permitir que las etiquetas generadas por esta tecnología estereotipen su identidad, cuando en realidad la adolescencia debería ser una etapa de experimentación, incertidumbre y cambio. El artículo recuerda que la formación de la identidad durante esta etapa no puede ser externalizada, y aunque la IA puede ser una herramienta útil, una dependencia excesiva puede conllevar riesgos a largo plazo.
I. El uso de la IA por parte de los adolescentes: ¿más que hacer tareas, también para “encontrarse a sí mismos”?
Los adolescentes utilizan la IA en formas más diversas de lo que podríamos imaginar. Por ejemplo, OpenAI ha lanzado una versión adaptada a los jóvenes de ChatGPT, y la mitad de los usuarios activos de Character.AI son niños entre 13 y 17 años. No solo usan la IA para escribir introducciones a ensayos o buscar información, sino también para fines más personales: pedir sugerencias de redacción después de discutir con amigos o incluso explorar su propia identidad a través de chatbots (como en el caso de “Finding themselves”). Según estudios de Pew, el 12% de los adolescentes estadounidenses recurren a la IA en busca de apoyo emocional, el 16% la utiliza para charlar y una quinta parte consulta noticias a través de ella; la IA se ha convertido en una ayuda cotidiana e incluso en un compañero para ellos.
II. “Dejar que la IA hable por mí”: ¿ahorro de tiempo, pero pérdida de oportunidades para explorarse?
Muchos adolescentes consideran que usar la IA para redactar textos o modificar su tono es un ahorro de tiempo, pero detrás de esto se esconde un problema: la forma en que se comunica y lo que se quiere decir están íntimamente relacionados. Por ejemplo, cuando tienes una discusión con un amigo y piensas en cómo expresarte, en realidad estás reflexionando sobre “¿Qué realmente me importa? ¿Cuál es mi posición?”. Este proceso de reflexión es esencial para conocerte a ti mismo. Sin embargo, si dejas que la IA te dé las respuestas directamente, te saltas este paso crucial y obtienes una expresión fluida, pero pierdes la oportunidad de cuestionarte. Los expertos denominan esto “externalización cognitiva”. Para los adultos puede ser simplemente una cuestión de eficiencia, pero para los adolescentes, que aún están desarrollando su lenguaje y su autoconciencia, el impacto puede ser más profundo.
III. La IA te pone etiquetas: ¿es un consuelo o te “encierra” en un rol?
Lo más característico de la adolescencia es la incertidumbre: hoy quieres ser pintor, mañana científico; este proceso de cambio es normal (los psicólogos lo llaman una “crisis de identidad”, y es a través de los errores que uno descubre quién es realmente). Sin embargo, la IA tiende a ofrecer respuestas definitivas. Por ejemplo, si dices que te sientes sensible recientemente, la IA podría responder que “eres una persona muy sensible”. Para los adultos, esto puede ser un consuelo, pero el cerebro de un adolescente aún no está completamente desarrollado y es más propenso a creer en las autoridades. Las palabras de la IA actúan como etiquetas que fijan emociones o estados, lo que puede hacer que los adolescentes pierdan el coraje de experimentar. “Si la IA dice que soy sensible, entonces así es como soy”.
IV. El “desorden” de la adolescencia es clave para el crecimiento; ¿la “eficiencia” de la IA puede ser contraproducente?
Lo que parece ineficiente durante la adolescencia es en realidad valioso: sentirse extraño frente al espejo, pensar mucho en un problema sin encontrar una respuesta, escribir y borrar cosas en un cuaderno… Todo este “desorden” forma parte del proceso de descubrir quién eres. La IA, por su parte, es buena para manejar cosas ordenadas (clasificar estilos, imitar tonos, dar respuestas estándar), pero puede eliminar esos momentos de incertidumbre, que son cruciales para distinguir qué sentimientos son propios y cuáles son ajenos.
V. No todo es malo: ¿los adolescentes también utilizan la IA para crear su propia identidad?
El artículo también señala aspectos positivos: el 59% de los usuarios activos de Character.AI están creando personajes ficticios, no solo charlando. Este proceso es similar al escribir un diario o poesía, una forma de conocerse a sí mismos. Los filósofos han dicho que las personas utilizan diversos métodos (como los diarios y la reflexión) para forjar su identidad, y la IA es solo una herramienta más. Mientras no haya una dependencia total, crear de manera activa puede ayudarlos a explorar más posibilidades.
En resumen, el artículo subraya que el proceso de autoexploración durante la adolescencia es un camino que deben recorrer por sí mismos. La IA puede ser una herramienta útil, pero no debe reemplazar este proceso. ¿Qué pasaría si también intentáramos optimizar el crecimiento en términos de eficiencia? Nadie lo sabe con certeza, pero por ahora debemos estar atentos a esos momentos de “lentitud” que la IA podría hacer que se omitan, ya que son los verdaderos indicios del crecimiento.