虎嗅

“Tratar la vida como si fuera el escenario principal”

原文:把生命当作第一现场

Resumen del contenido central

El artista Ma Yujiang comparte su filosofía de “convertir la vida en un escenario artístico” a través de cuatro proyectos que nacen de dificultades cotidianas:

  • Partiendo del dolor de la pérdida de su madre, continúa creando la serie “Madre e Hijo” (pintando cada año un cuadro con ella, con la intención de seguir hasta los ochenta o noventa años);
  • Al llegar a Hong Kong sin identidad, integra elementos de la ciudad a través de la impresión de textos de cartas (proyecto “Cartas de Hong Kong”);
  • Cuando sufre de insomnio, recoge los recibos de personas sin hogar y personas comunes en McDonald’s para reflejar las diferencias de clase basadas en el peso de los productos (proyecto “Heavy Is the Night”);
  • Para sentir la irreversibilidad del tiempo, solo consume alimentos que caducan ese mismo día (proyecto “Caducado”).

Propone el concepto de “vivir la vida” de manera consciente y estética, fusionando arte y existencia.

Los desafíos no son obstáculos, sino semillas para el arte

Cada obra de Ma Yujiang surge de situaciones difíciles:

  • “Madre e Hijo”: Utiliza la pintura para enfrentar la pérdida. Tras la muerte de su madre a los 3 años, dibujaba su imagen en la pared con carboncillo; cuando la lluvia lo borraba, lo pintaba de nuevo. Más tarde encontró la única fotografía que tenían juntos y comenzó a pintar cada año un cuadro con ella: a los 21 años, su graduación universitaria; a los 27, ayudando a sus abuelos a recoger maíz (igual de edad que su madre); a los 30, en el río Hudson de Nueva York… Dice: “Cada año que vivo más, mi obra crece; solo cuando muera, estará completa”.
  • **“Cartas de Hong Kong”: Incorpora elementos de la ciudad a través de la impresión.” Sin identidad ni amigos en Hong Kong, fotografiaba los carteles para no perderse. Descubrió que la palabra “tesoro” en las cartas era similar a la de los carteles y comenzó a imprimir todo el texto de ellas (una vez fue descubierto por un empleado mientras imprimía “cangrejos picantes debajo del puente”). La impresión no es solo una forma de capturar imágenes, sino un acto de contacto físico con la ciudad, que alivia su soledad.
  • “Caducado”: Experimenta el tiempo comiendo solo alimentos que caducan ese día. A los 30 años, se dio cuenta de que había alcanzado por primera vez esa edad y decidió vivir “únicamente por la belleza”; si no encontraba algo que caducara ese día, pasaba hambre. En un año, recolectó 286 productos (como té turco y jugo de Egipto). Aunque los exámenes médicos revelaron anemia y problemas cardíacos, dijo: “Ese día fue el último de esa comida en su vida, pero también el día más único para mí; la irreversibilidad es precisamente lo que hace que algo sea bello”.

El arte no necesita ser sofisticado; lo importante es sentirlo

Ma Yujiang afirma: “El arte no busca inspiración en la historia del arte, sino que uno debe preguntarse a sí mismo: ¿qué me conmueve? Eso es lo que debo hacer.”

  • Por ejemplo, eligió la impresión en lugar de la fotografía para “Cartas de Hong Kong” porque quería estar en contacto directo con la ciudad;
  • En “Heavy Is the Night”, recogió recibos porque, mientras sufría de insomnio en McDonald’s, observó que las personas sin hogar compraban refrescos de 5 yuanes (recibos de 0.3-0.5 gramos de peso) mientras que las personas comunes compraban hamburguesas y papas fritas (recibos de 0.5-0.7 gramos); esa diferencia de 0.2 gramos simbolizaba “dos mundos” diferentes, por lo que recolectó 1259 recibos.
  • Sus obras no requieren técnicas complejas, pero conmueven porque nacen de experiencias reales.

El respeto es más importante que la compasión; el arte es una observación igualitaria

En el proyecto “Heavy Is the Night”, el curador le preguntó: “¿Por qué no les compras pan a las personas sin hogar?” Ma Yujiang respondió con profundidad: “Somos del mismo grupo; si les diera pan, me convertiría en alguien ‘superior’ y rompería la igualdad. Tienen su propia dignidad; yo solo puedo ayudarles a limpiar las mesas, recoger la basura y, al mismo tiempo, recolectar los recibos, respetando así su autonomía”. También mencionó que un joven sin hogar escribió “Felicitaciones por la buena suerte, ¡toma más!” en el reverso de un recibo, lo que lo hizo sentir que el mundo es hermoso. El arte no cambia el mundo directamente, pero a través de sus obras, ayuda a más personas a ver a estos grupos ignorados y así promueve cambios.

Vivir la vida como arte

Ma Yujiang distingue entre “pasar los días” y “vivir la vida” de manera consciente:

  • “Pasar los días” es actuar de manera automática (comer cuando tienes hambre, dormir cuando estás cansado);
  • “Vivir la vida” es darle forma a la vida con criterios estéticos (como buscar alimentos caducados o pintar cada año un cuadro en “Madre e Hijo”). Dice: “El arte performance consiste en hacer que el cuerpo sea parte del escenario; ‘vivir la vida’ significa hacer que la vida misma sea el escenario”.

El arte y la vida coexisten: las obras crecen con el artista

La serie “Madre e Hijo” lo ilustra perfectamente: su madre siempre tiene 27 años, y Ma Yujiang ha pintado esos cuadros desde los 21 hasta los 38 años, con la intención de continuar hasta los ochenta o noventa. Su imagen junto a su madre, cada vez más anciana, es un diálogo entre vida y arte.

Dice: “No soy solo el creador; también soy parte de mi obra. Mientras vivo, mi obra crece; cuando muera, estará completa”. Esta conexión entre vida y arte le da a sus obras un “alma viva”.

La historia de Ma Yujiang nos enseña que el arte no es solo una pintura en una galería, sino algo que surge de la vida misma y coexiste con ella. Siempre que sintamos algo profundo y lo expresemos con sinceridad, todos podemos convertir nuestras vidas en arte.