Resumen del análisis chino
La ciudad de Nueva York ha implementado una política de suspensión temporal del uso de la inteligencia artificial generativa por parte de los estudiantes de los grados 2-K a 8 (alrededor de 600,000 alumnos de escuelas públicas) durante un año, al tiempo que restringe el tiempo que los más jóvenes pasan frente a las pantallas. Esto no es una oposición generalizada a la IA, sino una forma de ajustar su uso en función de la edad: los niños más pequeños no podrán utilizar la IA generativa de manera directa, mientras que los estudiantes de secundaria podrán hacerlo de manera limitada y bajo supervisión. Los maestros seguirán teniendo acceso a la IA para la preparación de clases, y hay excepciones para estudiantes con necesidades especiales. Otros países alrededor del mundo, como Francia, Japón y China, también están adoptando estrategias similares. La cuestión central que se plantea es: ¿debería la IA servir como un “andamiaje” que ayude al desarrollo cognitivo de los niños o como un “sustituto” de su propio pensamiento? Todo esto conduce a una pregunta fundamental: ¿deberíamos enseñar a los niños a desarrollar habilidades básicas que les permitan sobrevivir sin depender de herramientas antes de enseñarles a utilizar la IA?
I. La suspensión en Nueva York no es una prohibición, sino el establecimiento de límites de edad
La política de Nueva York establece un umbral de edad para el uso de la IA:
- Quién no puede usarla? Los estudiantes de los grados 2-K a 8 (de 6 a 14 años) no podrán utilizar la IA generativa dirigida a niños. Las funciones de IA que antes estaban permitidas en 38 proyectos educativos también serán desactivadas.
- Quienes son las excepciones? Los maestros pueden usar la IA para la preparación de clases y tareas administrativas; los estudiantes con discapacidades y aquellos que aprenden en múltiples idiomas (por ejemplo, aquellos con habilidades limitadas en inglés) podrán seguir utilizando la IA para obtener asistencia. Los estudiantes de secundaria seguirán teniendo acceso a la IA, pero deberán aprender sobre el pensamiento crítico relacionado con ella dos veces al año y utilizar herramientas revisadas bajo la supervisión de un maestro, con horarios limitados.
- ¿Por qué se hace esto? Nueva York busca devolver a los niños más pequeños la oportunidad de pensar por sí mismos. Por ejemplo, cuando se encuentren con un problema matemático, en lugar de buscar inmediatamente la respuesta en la IA, deberían dedicar unos minutos más a reflexionar; cuando tengan dificultades para escribir un ensayo, no pasa nada si se quedan en blanco, ya que estos momentos de reflexión son cruciales para su desarrollo cognitivo.
II. No es una coincidencia que los países de todo el mundo estén estableciendo límites de edad para el uso de la IA
No solo Nueva York: las políticas educativas de muchos países están siendo cautelosas con los estudiantes más jóvenes y abriendo gradualmente el uso de la IA a los más mayores:
- UNESCO ya recomendó en 2023 que los estudiantes menores de 13 años no utilicen la IA generativa de manera independiente.
- Francia es aún más específica: en la escuela primaria, los estudiantes solo pueden aprender qué es la IA, pero no pueden operarla; en cuarto grado de secundaria (alrededor de 14 años) pueden usarla con la supervisión de un maestro; en la escuela secundaria, pueden utilizarla de manera autónoma dentro de ciertos marcos, pero copiar respuestas de la IA se considera trampa.
- China ha publicado directrices en 2025 que prohíben a los estudiantes de primaria usar la IA para generar contenido por sí mismos, les permiten a los de secundaria analizar la lógica del contenido generado por la IA y explorar los principios tecnológicos.
Estas políticas comparten un objetivo común: no temen a la IA en sí, sino que temen que esta les haga el trabajo más difícil antes de que los niños hayan aprendido a pensar por sí mismos. Por ejemplo, si un niño no entiende las relaciones numéricas y la IA le da directamente la solución, nunca aprenderá cómo resolver problemas de manera independiente.
III. La IA es un “andamiaje” o un “sustituto”? Lo que importa es el “proceso de pensamiento”
La IA puede utilizarse de dos maneras en la educación, con resultados muy diferentes:
- Como andamiaje: por ejemplo, los estudiantes de la Escuela Secundaria Affiliated to Renmin University utilizan la IA para agrupar datos históricos o simular el crecimiento de poblaciones; la IA les ayuda a manejar grandes cantidades de datos o realizar experimentos complejos, mientras que los maestros los guían para analizar los resultados y reflexionar sobre la lógica subyacente. Este es un uso de la IA que los ayuda a avanzar.
- Como sustituto: cuando los estudiantes simplemente envían preguntas a la IA para obtener respuestas o le piden que escriba borradores de ensayos, la IA realiza los pasos fundamentales del pensamiento (como idear y organizar el texto) en su lugar. Este uso puede ser perjudicial para el aprendizaje, ya que impide que los niños experimenten y cometan errores por sí mismos, procesos esenciales para el desarrollo cognitivo.
IV. Una prohibición general de la IA podría crear nuevas desigualdades
Una prohibición general de la IA podría generar nuevas diferencias entre familias: los niños de familias acomodadas podrían seguir utilizando la IA en casa o contratar a maestros para enseñarles a usarla de manera correcta, mientras que los niños de familias pobres no tendrían esa oportunidad y podrían quedarse atrás en el futuro laboral. Además, sería fácil evitar las prohibiciones si los trabajos solo se evalúan en función de respuestas estándar, lo que incentivaría a los niños a usar la IA de manera fraudulenta para completar las tareas rápidamente.
La solución real no es prohibir la IA, sino guiar su uso de manera adecuada. Por ejemplo, las escuelas podrían utilizar evaluaciones que consideren el proceso (como borradores, discusiones en clase y explicaciones orales) en lugar de solo las respuestas finales; las empresas tecnológicas podrían desarrollar IA que haga preguntas a los estudiantes antes de proporcionar respuestas.
V. No imponer la ansiedad por la eficiencia de los adultos a los niños
El mundo de los adultos está obsesionado con la eficiencia: las empresas enseñan a sus empleados a utilizar la IA y los programadores utilizan la IA para escribir código. Pero los niños no son máquinas que necesiten optimización, y la infancia no es un lugar para entrenamiento laboral. Un niño de 10 años que tarda 40 minutos en resolver un problema puede parecer ineficiente desde la perspectiva de un adulto, pero en ese proceso aprende a no rendirse cuando se enfrenta a dificultades, a identificar sus propios errores y a resolver problemas de manera independiente. Estas habilidades son mucho más valiosas que 100 respuestas correctas generadas por la IA.
Conclusión
La política de suspensión de Nueva York no es la respuesta definitiva, pero nos recuerda que el objetivo de la educación es cultivar personas, no herramientas que utilicen la IA. Debemos enseñar a los niños a manejar la tecnología, pero asegurarnos de que primero se conviertan en individuos capaces de pensar de manera independiente, expresarse y tomar decisiones. En el futuro, la IA puede proporcionar respuestas, pero las preguntas fundamentales (¿por qué hacer esa pregunta?, ¿cómo determinar si una respuesta es correcta?, ¿cómo utilizarla para resolver problemas reales?) solo pueden responderse por sí mismos. No debemos acostumbrar a los niños a buscar la ayuda de la IA desde una edad temprana.