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El Segundo, una pequeña ciudad de California con una población de solo 16,000 habitantes y un área central de innovación empresarial del tamaño de 70 campos de fútbol, se ha convertido en el lugar más denso de emprendimientos en tecnologías duras (hardware) de todo Estados Unidos gracias a los talentos formados por SpaceX, las instalaciones industriales existentes, los servicios gubernamentales de alta calidad y un enfoque basado en la iteración de software para el desarrollo de hardware. Ha atraído 5.900 millones de dólares en inversión de capital riesgo y ha dado origen a empresas destacadas en áreas como los drones, los reactores nucleares de pequeño tamaño y la farmacéutica espacial. Aunque su función principal es servir como un “punto de partida” para estas empresas (que posteriormente se trasladan a otros lugares), ofrece cinco lecciones prácticas para la atracción de inversores y la prestación de servicios industriales en China.
Primero: ¿Cómo una ciudad del tamaño de una palma se ha convertido en un centro de tecnologías duras? Tres condiciones clave
El éxito de El Segundo no es fruto de la suerte, sino de tres factores esenciales para el emprendimiento en tecnologías duras:
1. Talento: El efecto de desbordamiento de SpaceX, que ha formado a una generación de ingenieros de hardware en un radio de 10 kilómetros. Por ejemplo, el equipo de la empresa de drones Neros incluye ex empleados de SpaceX, y Varda, una empresa de farmacéutica espacial, fue fundada por personas de SpaceX. Estas personas conocen bien el hardware y saben cómo iterar, lo que representa un activo clave para el desarrollo de tecnologías duras.
2. Electricidad: Las antiguas fábricas son un “tesoro oculto”. Las empresas de tecnologías duras (como las que fabrican reactores nucleares o drones) necesitan una gran cantidad de electricidad industrial, pero en Estados Unidos el aumento de la capacidad eléctrica lleva de 1 a 2 años. Las fábricas de El Segundo, construidas entre las décadas de 1940 y 1980, ya cuentan con suministro eléctrico de nivel industrial y no han sido convertidas en oficinas, lo que las convierte en un recurso muy valioso. Los alquileres de estas instalaciones son similares a los del Silicon Valley.
3. Gobierno: El gobierno se ocupa de las empresas como si fuera un “vecino atento”. El alcalde conoce el nombre de cada emprendedor y sabe qué empresas necesitan expandirse y con qué trámites se encuentran. Por ejemplo, si una empresa informa que las calles dañan su equipo, el gobierno se encarga de repararlas; si una inspección de bomberos detecta problemas en las instalaciones eléctricas, no se detiene la producción, sino que se ayuda a solucionarlos. Durante la pandemia, el gobierno incluso fue al Silicon Valley para promocionar las empresas de El Segundo ante inversores. Este tipo de servicio personalizado ayuda a las empresas a evitar errores.
Segundo: Los emprendedores de El Segundo utilizan métodos del Silicon Valley para desarrollar hardware
Aunque estos emprendedores proclaman que prefieren crear productos físicos en lugar de aplicaciones, en realidad son “buenos estudiantes” del Silicon Valley:
- Inversión de capital: Fondos de élite como Sequoia y Founders Fund compiten por invertir en ellas (por ejemplo, la ronda de financiación de 1.000 millones de dólares de Valar fue liderada por Sequoia).
- Enfoque basado en software: Mientras que la fabricación tradicional sigue un proceso de diseño fijo y lanzamiento de nuevos modelos cada cinco años, en El Segundo se crea primero el producto, se prueba su funcionamiento y luego se modifican las partes que no funcionan bien, obteniendo datos inmediatamente. Por ejemplo, los drones de Neros se ensamblan en 45 minutos y cada uno es probado en la fábrica antes de su lanzamiento; los ingenieros pueden proponer mejoras y ver los resultados en el mismo día.
Tercero: El Segundo no es el “destino final”, sino un “punto de partida” para tecnologías duras
El área central de El Segundo tiene solo 0.49 kilómetros cuadrados y la tasa de vacancia industrial es casi cero, lo que impide que acoja empresas de producción en masa. Por lo tanto, su función es clara: incubar empresas que pasen de la fase inicial a la de producción. Por ejemplo, Neros alquiló 20,000 pies cuadrados en El Segundo antes de comenzar la producción en masa y luego se trasladó a Torrance, donde alquiló 250,000 pies cuadrados; Valar Atomic también se mudó de la zona central a Torrance. Los indicadores de rendimiento de El Segundo no se basan en el volumen de producción, sino en el número de empresas que logran establecerse en otros lugares. Es como un “jardín de infancia” para tecnologías duras, que se encarga de criar a las empresas hasta que estén listas para crecer.
Cuarto: Cinco consejos prácticos para China
Las lecciones de El Segundo son muy concretas y no se limitan a recomendaciones generales:
1. Publicar la capacidad eléctrica de cada edificio: A las empresas de tecnologías duras no les importa el alquiler, sino la disponibilidad de electricidad. Los parques industriales podrían publicar la capacidad eléctrica disponible en cada edificio, el tiempo necesario para expandir la capacidad y los costos, lo que les daría una ventaja competitiva.
2. Convertir el tiempo en un producto, no en subsidios: Para las empresas emergentes, es más valioso poder obtener permisos en 30 días que recibir subsidios inciertos. Por ejemplo, hacer que los funcionarios de planificación atiendan las llamadas de las empresas o que los servicios de bomberos ayuden a reparar problemas sin detener la producción, o prometer que los trámites de renovación se completen en menos de 30 días.
3. Reconocer que son un incubador y modificar los indicadores de evaluación: Si un parque industrial tiene poco espacio (como en áreas ribereñas), no se deberían evaluar solo el volumen de producción, sino el número de empresas que se han incubado y la cantidad de inversión que estas han realizado en la región. El área central debería actuar como un “enlace” entre las empresas y la economía local.
4. Permitir que algunas zonas no sean estéticamente agradables: Las tecnologías duras requieren puertas de carga, equipos al aire libre y cierto nivel de ruido. Si un parque industrial no cuenta con áreas industriales, las iniciativas de industrialización de estas tecnologías no serán viables.
5. Dividir el espacio en unidades más pequeñas: Construir edificios de 3,000 pies cuadrados en lugar de grandes fábricas y permitir que las empresas alquilen áreas más pequeñas; asegurarse de que tengan acceso a herramientas necesarias en poco tiempo y que el gobierno conozca a cada emprendedor. Un enfoque más detallado reduce los costos de error y facilita la iteración rápida.
Conclusión
El ejemplo de El Segundo demuestra que los servicios gubernamentales de calidad no necesitan ser objeto de discusiones prolongadas; simplemente deben existir de manera discreta para que las empresas puedan desarrollarse sin obstáculos. Este es el nivel más alto de un entorno empresarial favorable.