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El automóvil autónomo será oficialmente legalizado: se definen las responsabilidades en caso de incumplimiento y se establece un sistema de seguro obligatorio.

原文:自动驾驶将正式入法:明确违法责任归属、强制保险制度

Resumen del contenido principal

El proyecto de enmienda a la Ley de Seguridad Vial presentado para su revisión en la Asamblea Popular Nacional representa la primera vez que China otorga a la conducción autónoma un estatus legal a nivel nacional, poniendo fin a la situación incómoda de los últimos diez años, durante la cual solo existían regulaciones piloto a nivel local y disposiciones específicas de algunos departamentos. Este proyecto aclara de manera directa la identidad legal de la conducción autónoma, la división de responsabilidades y el marco básico del seguro, eliminando así el mayor obstáculo que impedía su amplia implementación: la incertidumbre sobre quién asumiría la responsabilidad en caso de accidentes. Es como si se hubiera emitido un “pase” para el despliegue masivo de esta tecnología en toda la industria.

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Desglose detallado de la interpretación

1. ¿Por qué es tan importante establecer una ley nacional para la conducción autónoma justo ahora? Los errores anteriores ya no son aceptables

Las regulaciones nacionales sobre la conducción autónoma hasta ahora eran muy limitadas: o se trataba de documentos normativos emitidos por varios departamentos, o de regulaciones locales establecidas por ciudades piloto como Pekín, Shanghái, Guangzhou y Shenzhen. Existían tres problemas fundamentales que no se podían resolver:

  • El alcance de estas regulaciones era muy reducido; por ejemplo, si obtenías una licencia de prueba para la conducción autónoma en Shanghái y conducías en Jiangsu, podrías ser detenido por la policía de tráfico, ya que no había una base legal para hacerlo a nivel interregional.
  • La asignación de responsabilidades en caso de accidentes no era uniforme; en los últimos años, los tribunales decidían en casos de accidentes relacionados con la conducción autónoma de manera diferente en diferentes regiones, lo que generaba incertidumbre tanto para los propietarios de los vehículos como para las empresas fabricantes.
  • Esto restringía la expansión de la tecnología, ya que las empresas temían tener que asumir enormes costos en caso de accidentes y los consumidores no se atrevían a comprar vehículos con funciones de conducción autónoma por miedo a asumir la responsabilidad en caso de problemas. Con la legislación nacional, se han establecido reglas aplicables en todo el país, lo que da a la industria una mayor seguridad y confianza.

2. La regla más revolucionaria: cuando el vehículo conduce por sí mismo, la empresa fabricante es la responsable de las infracciones

El diseño más beneficioso para el público en general es la eliminación de la antigua lógica según la cual “en cualquier infracción, la responsabilidad recae sobre el conductor”. El proyecto distingue claramente entre las funciones de “conducción asistida” (L2) y las de “conducción autónoma” (L3 y superiores). Las funciones L2, que son comunes en los vehículos nuevos y que solo ayudan a frenar o mantener el vehículo en el carril (sin permitir que el conductor se aleje del volante), se consideran conducción asistida, y el conductor sigue siendo responsable de cualquier accidente. Solo las funciones L3 y superiores, que pueden operar de manera completamente autónoma en entornos específicos (como autopistas cerradas o parques industriales), se consideran “vehículos de conducción autónoma” según la ley.

La responsabilidad se determina según si el sistema ha asumido completamente el control del vehículo: si el sistema de conducción autónoma está activado y el vehículo viola las reglas de tráfico (como cruzar un semáforo en rojo o salirse del carril), la empresa fabricante es la que asume la responsabilidad. Incluso si la empresa intenta culpar al conductor por una acción imprudente, tendrá que proporcionar pruebas para demostrarlo, evitando así que el consumidor tenga que esforzarse por probar su inocencia.

3. Las nuevas regulaciones de seguro ofrecen doble protección: los consumidores no tendrán que pagar las consecuencias de accidentes relacionados con la conducción autónoma

Una de las principales preocupaciones de las personas al respecto de la conducción autónoma era la posibilidad de tener que pagar indemnizaciones exorbitantes en caso de accidentes. El proyecto establece que todos los vehículos de conducción autónoma deben estar cubiertos por un seguro obligatorio, lo que proporciona una protección básica a nivel nacional. Cuando el Consejo de Estado emita detalles específicos, es probable que se implemente un modelo que combine un seguro de automóvil estándar para el conductor con un seguro de responsabilidad exclusivo para las empresas fabricantes. Mientras el vehículo está en modo de conducción asistida, el conductor paga el seguro habitual; sin embargo, cuando el vehículo pasa al modo de conducción autónoma, la empresa fabricante asume los riesgos asociados, lo que incentiva a las empresas a mejorar la seguridad de sus tecnologías.

4. La legislación actual es flexible y se completará gradualmente

El proyecto no intenta establecer todas las reglas de una vez, ya que teme que una regulación demasiado estricta pueda obstaculizar el desarrollo tecnológico. Por lo tanto, solo se han definido las direcciones generales, y se complementarán gradualmente con detalles adicionales:

  • Se está trabajando en la clarificación de los momentos de transición entre el modo de conducción asistida y el modo de conducción autónoma; por ejemplo, qué ocurre si el conductor no responde a las indicaciones del sistema en el momento adecuado.
  • Se definirán las responsabilidades en casos de accidentes mortales o graves, en función del grado de madurez de la tecnología.
  • Se establecerán reglas específicas para evitar que las personas modifiquen ilegalmente los sistemas de conducción autónoma, lo que podría poner en peligro la seguridad de los usuarios.

En resumen, la nueva legislación representa un paso importante hacia la implementación generalizada de la conducción autónoma en China, proporcionando seguridad y claridad tanto para las empresas como para los consumidores.