Resumen en una frase
En un entorno en el que el crecimiento del consumo interno en 2026 fue de solo el 1.2%, el comercio minorista físico no ha experimentado una caída generalizada, sino una polarización extrema: las tiendas de conveniencia y los supermercados, que se enfocan en necesidades básicas y consumo frecuente, han seguido prosperando, mientras que las tiendas de departamentos tradicionales y las marcas de productos no esenciales han visto una disminución continua. De los 81 establecimientos que cerraron en agosto, casi la mitad no lo hicieron debido a la incapacidad de seguir operando, sino como parte de una estrategia de optimización de eficiencia por parte de las marcas líderes o como resultado de la eliminación de empresas menos competitivas por parte del mercado. El modelo de negocio del comercio minorista físico, que en el pasado se basaba en abrir tiendas, gastar dinero en su mantenimiento y aprovechar el tráfico de clientes, ya no es viable.
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Desglose detallado
1. Comprender el contexto general: no es que la gente deje de consumir, sino que ahora lo hace de manera más “utilitaria”
Muchos piensan que el bajo crecimiento del consumo (1.2%) significa que nadie quiere gastar dinero, pero en realidad las preferencias de los consumidores han cambiado. Actualmente, cuando las personas salen a comprar, lo hacen con un objetivo claro: o buscan productos que puedan usar de inmediato (compran desayuno en tiendas de conveniencia o artículos de uso diario, incluso si son un poco más caros), lo que ha llevado a un aumento del 6.1% en las ventas de estas tiendas; o buscan productos esenciales y económicos (compran alimentos frescos en supermercados, ya que los entregados por internet no son tan frescos), lo que ha provocado un aumento del 3.8% en las ventas de los supermercados. Por el contrario, las compras impulsivas y espontáneas han disminuido: menos personas compran ropa en tiendas de departamentos o pagan precios más altos por productos de marcas en tiendas exclusivas. En resumen, el dinero se utiliza de manera más estratégica, y los gastos en productos no esenciales se reducen, ampliando así la brecha entre diferentes tipos de tiendas.
2. Muchos cierres no son signos de fracaso, sino de una estrategia de mejora por parte de las marcas
Al menos un tercio de los cierres registrados no son definitivos, sino parte de una acción deliberada de las marcas para mejorar su eficiencia. Por ejemplo, grandes cadenas como RT-Mart y Hema cierran tiendas antiguas para reorganizar su oferta (eliminan áreas dedicadas a productos que se compran en internet a mejor precio y añaden productos que requieren una visita en tienda, como panadería y alimentos frescos), lo que les permite atraer más clientes. También reducen el tamaño de sus tiendas para ahorrar en alquileres y rentar el espacio vacío a otros negocios, lo que les permite obtener ingresos adicionales. Incluso marcas de alta gama como Uniqlo y LV están cerrando tiendas en áreas con poco tráfico y menos poder adquisitivo para abrir tiendas insignias en áreas más comerciales. Uniqlo calculó que, con este enfoque, las ventas en sus nuevas tiendas han aumentado un 150%. Esto demuestra que ya no se trata de competir por la cantidad de tiendas, sino de ganar dinero en cada una de ellas.
3. Los que realmente quedan fuera son aquellos que se acostumbraron a no esforzarse demasiado
Las empresas que no pueden sobrevivir al cierre suelen carecer de competitividad real y dependían de ventajas locales o de información desigual. Por ejemplo, muchos pequeños supermercados locales sobrevivieron durante años gracias a su proximidad a los residentes, pero ahora cadenas nacionales como Sam’s Club y Hema ofrecen productos más baratos y frescos, y servicios de entrega rápida (como Meituan y JD.com), lo que ha eliminado su ventaja. Además, las tiendas de libros que se enfocaban en un diseño artístico para atraer visitantes ya no son rentables, ya que los centros comerciales no pueden sufragar sus costos y las rentas no cubren sus gastos. Incluso tiendas insignias de marcas de prestigio, como la primera tienda global de L’Oréal en Asia-Pacífico, están cerrando tiendas menos rentables para invertir en ubicaciones más estratégicas.
4. Las marcas de comida deciden retirarse de ciudades
De los 28 cierres en el sector alimentario, muchos no se debieron a malas ventas, sino a una decisión estratégica de las marcas para dejar ciudades. Por ejemplo, algunas marcas han cerrado todas sus tiendas en ciudades específicas. Esto demuestra que las empresas ya no buscan expandirse a cualquier precio, sino que analizan cuidadosamente sus costos y beneficios. Abrir muchas tiendas en mercados desconocidos es poco rentable; es más eficiente concentrarse en mercados donde ya tienen una presencia establecida y reducir costos.
5. La nueva regla del comercio minorista físico: todas las tiendas deben generar ingresos para cubrir sus gastos
El cierre de tiendas ha revelado una nueva norma en la industria: ya no se permite que las empresas mantengan tiendas sin generar ingresos. Hace 10 años, abrir una tienda nueva podía ser una buena estrategia para ganar reconocimiento y tráfico, pero ahora, con el lento crecimiento del consumo, todas las marcas tienen que ser rentables. No importa cuán famosas o históricas sean; todas deben generar ingresos para cubrir sus gastos. Las tiendas que no lo logran deben cerrar.
En resumen, el comercio minorista físico está experimentando cambios drásticos: las empresas se adaptan a un entorno en el que el consumo es más selectivo y rentable, y las que no pueden mantenerse son aquellas que carecen de competitividad real.