Resumen en lenguaje sencillo
Este informe sirve para separar lo verdadero de lo falso en la actual ola de digitalización del sector del vino de arroz. En el pasado, muchas empresas del sector utilizaban colecciones digitales y marketing en el metaverse como formas de aprovechar tendencias sin ofrecer valor real. Sin embargo, con la implementación de políticas nacionales sobre elementos de datos y las nuevas regulaciones impositivas, los activos digitales en este sector han pasado de ser meras ideas a necesidades reales. No se trata de especulación con criptomonedas ni de NFTs sin sustancia, sino de dos tipos de activos: “activos de datos de toda la cadena de producción” y “certificados digitales 100% vinculados a vino físico”. Estos activos no solo ayudan a resolver problemas crónicos del sector, como la falsificación de productos, el desvío de mercancías y la acumulación de vino base, sino que también abren nuevas vías de ingresos para las empresas. Además, se han establecido límites claros que las empresas no deben cruzar. Se prevé que en los próximos tres años el sector experimentará una reestructuración rápida, y las pequeñas y medianas empresas que no puedan implementar la digitalización básica probablemente serán eliminadas. El sector pasará de un modelo basado en la presión sobre los distribuidores para obtener ganancias a uno que se basa en la combinación de datos y derechos físicos.
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Desglose detallado y sencillo
Primero, aclarar los conceptos: Los activos digitales del vino de arroz no son criptomonedas, sino dos tipos de activos reales
Muchas personas relacionan los “activos digitales” con colecciones virtuales de vino que se han vendido a precios exorbitantes o estafas en el mundo de las criptomonedas, pero esto es un malentendido. Los activos digitales del vino de arroz legales se dividen en dos categorías, que difieren fundamentalmente de las colecciones virtuales:
- Primera categoría: Los “activos de datos” de las empresas: datos reales recopilados durante todo el proceso de producción y venta, como datos de sensorización de los lagares, registros de compra de ingredientes y el rastro de circulación de cada botella, así como perfiles de preferencias de consumo de los clientes. Estos datos pueden considerarse activos intangibles de las empresas y pueden ser objeto de derechos de propiedad, comercializados o incluso utilizados como garantía para préstamos.
- Segunda categoría: “Tarjetas de recogida electrónicas de vino físico”: También conocidas como RWA (Real-World Assets on Chain), estas tarjetas convierten vino real (como vino sellado o vino de años) en certificados electrónicos imposibles de falsificar. Por ejemplo, si compras 100,000 unidades de vino sellado, no necesitas transportarlo a un almacén; basta con guardar el certificado digital en tu teléfono. Puedes recoger el vino en cualquier momento o transferirlo a un amigo en línea, sin necesidad de recurrir a servicios de logística. Cualquier activo que no esté vinculado a vino físico es considerado ilegal.
Segundo, la digitalización del vino de arroz no es una moda, sino una necesidad debido a problemas crónicos del sector
El sector del vino de arroz ya no es un mercado en crecimiento donde se podía vender cualquier producto sin problemas. Ahora, las empresas están obligadas a transformarse debido a varios factores:
- Activos de vino base inactivos: Las empresas han acumulado grandes cantidades de vino base que no generan ingresos y no pueden ser valoradas de manera fiable. El transporte y verificación de estos activos son costosos y no se convierten en flujo de efectivo.
- Falsificación y desvío de mercancías: A pesar de los esfuerzos de las empresas líderes para combatir estos problemas, las pequeñas fábricas siguen fabricando y vendiendo vino falso, desordenando los precios.
- Pérdida de contacto con los consumidores: Las empresas no pueden llegar a los consumidores finales y tienen dificultades para atraer a nuevos clientes, especialmente a los más jóvenes.
- Nuevas regulaciones impositivas: La nueva normativa impositiva del vino de arroz de 2026 impone controles estrictos sobre las transacciones entre empresas relacionadas, lo que aumenta los riesgos fiscales.
Tercero, la digitalización no es una opción opcional, sino una necesidad para sobrevivir
Las empresas deben digitalizarse para seguir operando:
- Ahorros significativos: La digitalización permite eliminar costos innecesarios, como la falsificación y la publicidad ineficaz.
- Ingresos adicionales: Los activos digitales generan nuevas fuentes de ingresos, como derechos de propiedad, servicios de préstamo basados en certificados digitales y operaciones en “áreas privadas”.
- Valorización de activos: Los datos pueden generar ingresos al ser vendidos a terceros o al ser utilizados para mejorar la imagen de la empresa.
Cuarto, diferentes empresas tienen opciones de digitalización a diferentes costos
Existen estrategias de digitalización adaptadas a diferentes capacidades financieras:
- Empresas líderes: Invierten mucho dinero en sistemas integrales (como el “iMaotai”) para controlar todo el proceso de producción y llegar directamente a los consumidores.
- Empresas regionales: Utilizan herramientas estándar de rastreo para diferenciarse en el mercado local.
- Pequeñas y medianas empresas: Invierten poco dinero en sistemas básicos de protección contra falsificaciones y comparten datos con plataformas públicas.
Quinto, límites claros que no se deben cruzar
La regulación de los activos digitales es estricta:
- Publicidad fraudulenta: Promociones que sugieren ganancias excesivas están prohibidas.
- Recopilación de datos privados: La recolección de datos personales debe ser transparente y legal.
- Falsificación de datos: Los datos deben ser verificados y no puede haber manipulaciones.
Sexto, reestructuración del sector en los próximos tres años
Las pequeñas y medianas empresas que no puedan digitalizarse no podrán sobrevivir a los nuevos requisitos y probablemente serán eliminadas. Los consumidores podrán ver información completa sobre la producción y distribución de los productos, y los activos inactivos se convertirán en activos comerciables. El sector dejará atrás un modelo basado en la explotación de información y avanzará hacia uno basado en datos y derechos reales.