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¿Cuánto debería costar un medicamento innovador chino?

原文:一款中国创新药,到底该卖多少钱?

Resumen en una frase del contenido principal

Actualmente, los fármacos innovadores en China se encuentran en una situación muy contradictoria: hay nuevos candidatos que aún no han vendido ni una sola caja en los laboratorios, pero las empresas farmacéuticas multinacionales están dispuestas a pagar miles de millones de dólares por ellos. El total de las transacciones de licencias en el primer semestre ya se acerca a los 110 mil millones de dólares. Sin embargo, cuando el fármaco finalmente esté listo para ser utilizado por pacientes nacionales, se enfrentan a la realidad de que el presupuesto sanitario compartido por 1.400 millones de personas es limitado. El antiguo método de "reducir precios a cambio de mayores ventas" ya no funciona, y toda la industria está buscando un nuevo sistema de fijación de precios que permita que las empresas innovadoras ganen dinero para continuar con la investigación y desarrollo, al mismo tiempo que los ciudadanos comunes puedan acceder a los tratamientos sin problemas económicos.

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Desglose detallado de la interpretación

1. ¿Qué es exactamente esta "sensación de división" en torno a los fármacos innovadores? Las lógicas de fijación de precios de ambos lados son completamente diferentes

Muchas personas se preguntan por qué el precio que pagan los compradores extranjeros y el presupuesto sanitario nacional pueden diferir en decenas de veces. En esencia, los objetivos de compra de ambos son muy distintos:

  • Las empresas farmacéuticas multinacionales compran las nuevas tecnologías chinas con la expectativa de ganar dinero durante los próximos años: si los datos clínicos del fármaco son buenos y puede venderse en docenas o cientos de países, gastar miles o millones de dólares en derechos es rentable, ya que calculan los beneficios a largo plazo en el mercado global.
  • El presupuesto sanitario compra fármacos innovadores con el objetivo de garantizar la equidad en la atención médica para 1.400 millones de personas. El dinero disponible es limitado, y darle más dinero a un fármaco podría significar que se reduzca el financiamiento para otras áreas como la diabetes, la hipertensión o las vacunas infantiles. El presupuesto sanitario debe considerar el bienestar de toda la población y no puede destinar todo el dinero a un solo fármaco.

Ninguno de los dos lados está haciendo algo incorrecto, pero sus objetivos son tan diferentes que surge esta situación absurda en la que un fármaco que vale miles de millones en el laboratorio puede terminar con precios reducidos al entrar en el sistema sanitario nacional.

2. ¿Por qué ya no funciona el método de "reducir precios a cambio de mayores ventas" que tanto se promovió en los últimos diez años?

Anteriormente, había un consenso en el sector farmacéutico: una vez que se desarrollaba un nuevo fármaco, lo más importante era que entrara en el sistema sanitario, incluso si eso significaba reducir el precio a la mitad, siempre y cuando millones de personas pudieran acceder a él. Este modelo resultó beneficioso para todas las partes: las empresas ganaban en ventas, los ciudadanos podían permitirse tratamientos antes inaccesibles y el presupuesto sanitario lograba mantener los precios en un rango razonable. Hasta 2018, el sistema había reembolsado 248 millones de tratamientos gracias a estas negociaciones.

Pero ahora este modelo ha alcanzado un punto de inflexión: antes había pocos fármacos innovadores al año, por lo que el presupuesto sanitario podía manejarlo, pero en los últimos seis meses se han aprobado 38 nuevos fármacos, incluyendo 11 que son pioneros a nivel mundial. Con la aparición de fármacos de alta valor como ADC, anticuerpos dobles y tratamientos para enfermedades raras, si cada uno se fijara a los precios de mercado internacional, incluso si se gastara todo el presupuesto sanitario, no sería suficiente. No se trata de que un solo fármaco sea demasiado caro, sino de que el costo de todos los fármacos innovadores es excesivo para el sistema sanitario.

3. El presupuesto sanitario ya no quiere ser el único pagador y está estableciendo un sistema de pago triple para aliviar la presión

Muchos critican al presupuesto sanitario por su tendencia a negociar precios bajos, pero las nuevas políticas de fijación de precios ya tienen en cuenta estas situaciones. Los fármacos realmente innovadores pueden tener precios elevados al salir al mercado, sin la necesidad de reducirlos rápidamente. El enfoque actual del presupuesto sanitario es claro: no es necesario incluir todos los fármacos innovadores en su presupuesto; se puede establecer un sistema de pago triple:

  • Primer nivel: el seguro básico, que cubre las necesidades básicas de la mayoría de las personas a precios bajos para garantizar que los fármacos para enfermedades comunes como la hipertensión y la diabetes estén al alcance de todos.
  • Segundo nivel: seguros de salud comerciales para fármacos caros y de alta eficacia, con un número reducido de pacientes (por ejemplo, terapias CAR-T para enfermedades raras o fármacos genéticos que curan enfermedades hereditarias), financiados con fondos privados para no afectar el presupuesto de los pacientes comunes.
  • Tercer nivel: el mercado privado, donde los pacientes con recursos económicos pueden elegir fármacos según sus necesidades y precios de mercado.

De esta manera, las empresas farmacéuticas no se ven obligadas a elegir entre pagar precios elevados para entrar en el sistema sanitario o no vender sus productos en absoluto.

4. Las grandes empresas farmacéuticas se esfuerzan por expandirse al extranjero en busca de autonomía en la fijación de precios

Compañías líderes como Hengrui, BeiGene y Innovent están invirtiendo mucho en estudios clínicos y ventas en el extranjero para escapar de las limitaciones del sistema sanitario nacional. El objetivo no es solo ganar dinero en dólares, sino también obtener más control sobre los precios de sus productos. Al vender a precios internacionales que reflejen su valor global, pueden recuperar los costos de investigación y desarrollo y ofrecer precios más asequibles a los pacientes nacionales.

Además, el objetivo no es vender a precios altos en todos los mercados, sino establecer precios diferentes según las circunstancias: precios elevados en mercados internacionales para maximizar las ganancias y precios más bajos en el mercado sanitario nacional para aumentar la escala de ventas. Esto les permite liberarse de la dependencia de las negociaciones con el sistema sanitario.

5. En el futuro, las empresas farmacéuticas no podrán decidir si los fármacos innovadores se venderán a precios altos; los beneficios para los pacientes serán la clave

Las nuevas reglas del sistema sanitario son claras: las empresas no pueden justificar precios excesivos basándose en costos de investigación y desarrollo fallidos, ya que esos son riesgos comerciales que deben asumir. Lo que importa es el beneficio real que el fármaco aporte a los pacientes: ¿puede prolongar su vida? ¿Reduce los efectos secundarios hasta el punto de evitar hospitalizaciones? ¿Puede curar enfermedades crónicas de manera definitiva? Si un fármaco simplemente cambia la presentación de un compuesto ya existente sin mejorar significativamente su eficacia, no debería obtener un precio más alto.

En resumen, lo que realmente falta en la industria farmacéutica china no son más fármacos innovadores, sino un sistema de precios justo que permita que las empresas innovadoras ganen dinero y que los pacientes puedan acceder a tratamientos sin empobrecerse debido a las enfermedades. Solo con un sistema de precios adecuado, la industria de fármacos innovadores chinos podrá establecerse de manera sólida.