虎嗅

La gobernanza del comercio mundial ha tenido una falta de equilibrio durante 80 años; ahora es momento de aprender la lección de dar prioridad a las personas.

原文:全球贸易治理“偏科”80年,现在要补上“以人为本”这一课

---

I. Resumen rápido del contenido principal

Este artículo, publicado por un investigador del Instituto de Economía Mundial de la Academia China de Ciencias Sociales, ofrece una solución práctica para el actual sistema comercial mundial que parece estar atascado: en lugar de derrocar el marco general del libre comercio que ha funcionado durante setenta u ochenta años, se propone reparar las deficiencias fundamentales de los últimos decenios, que se centraron únicamente en aumentar el volumen del comercio sin tener en cuenta si los países más débiles y las personas comunes podían beneficiarse de ello. El objetivo es ayudar a los países, especialmente a los más pobres, a mejorar su capacidad de generar ingresos a través de las exportaciones y proporcionar apoyo a las personas afectadas por las restricciones comerciales, promoviendo así un modelo comercial inclusivo centrado en las personas. Esto evitará que el proteccionismo comercial se extienda y que la brecha entre el norte y el sur se amplíe aún más, lo que podría llevar al colapso de todo el sistema comercial multilateral, permitiendo que todos los países y todas las personas compartan equitativamente los beneficios de la globalización.

---

II. Interpretación detallada y sencilla

1. ¿Por qué el sistema comercial mundial, que ha funcionado durante décadas, no satisface a nadie?

El sistema comercial mundial, establecido después de la Segunda Guerra Mundial con la OMC como su núcleo, ha tenido un gran impacto: los países han acordado reducir los aranceles y evitar establecer barreras comerciales, lo que ha contribuido al crecimiento del comercio a nivel mundial y a la salida de millones de personas de la pobreza. Sin embargo, desde su concepción, contenía una falacia: se daba por sentado que todos los países tenían productos para exportar y que las personas comunes podían ganar dinero con el libre comercio, sin tener en cuenta las complejidades reales. Ahora, el sistema enfrenta problemas en ambos extremos:

  • En los países desarrollados, hay un aumento del sentimiento anti-globalización: durante los últimos decenios, estos países han trasladado sus fábricas a países con mano de obra más barata, lo que ha provocado el desempleo de trabajadores de las industrias tradicionales y la estancación de los salarios durante años. Estas personas culpan al libre comercio de su situación y presionan a los políticos para imponer aranceles y adoptar medidas proteccionistas. Actualmente, Europa y América están implementando una serie de restricciones comerciales, y las reglas de la OMC se están violando cada vez más.
  • Por otro lado, los países pobres no tienen la oportunidad de beneficiarse del comercio: incluso si los países desarrollados les otorgan aranceles preferenciales, estos países carecen de fábricas adecuadas y no pueden producir productos industriales para vender. En conjunto, los países más pobres representan solo el 1% del comercio mundial, por lo que no disfrutan de los beneficios de la globalización.

2. La reforma “centrada en las personas” no es anti-globalización, sino que busca complementar el sistema existente

Muchas personas piensan que reformar el sistema comercial implica abandonar el libre comercio y volver a las prácticas proteccionistas, pero eso no es cierto. El nuevo enfoque sigue apoyando el libre comercio y simplemente añade dos elementos esenciales para mejorar su funcionamiento:

  • El primer elemento es una orientación al desarrollo de los países: en lugar de centrarse únicamente en los beneficios comerciales, se busca ayudar a los países a desarrollar infraestructura, construir fábricas y transferir tecnología para que puedan producir productos competitivos a nivel mundial. Esto es necesario no solo para los países pobres, sino también para los desarrollados. Por ejemplo, Estados Unidos no puede revitalizar su industria manufacturera imponiendo aranceles, ya que eso solo hará que los costos de las materias primas aumenten; la solución real es eliminar las restricciones a la inversión para atraer capital y tecnología que mejoren la capacidad productiva local.
  • El segundo elemento es la protección social de las personas comunes: el libre comercio no puede garantizar que todos ganen dinero. Por ejemplo, si una fábrica local cierra debido a la competencia de productos importados, los gobiernos deben proporcionar subsidios de subsistencia, capacitación y ayuda para que las personas encuentren nuevos empleos, para que no tengan que soportar las consecuencias negativas de la globalización por sí solas.

3. Si no se toman medidas, los problemas se intensificarán y afectarán a todos

El sistema comercial actual está en una situación crítica; las dos amenazas principales están a punto de materializarse:

  • El extremismo proteccionista en los países desarrollados: si los trabajadores afectados por las restricciones comerciales no reciben ayuda, el sentimiento anti-globalización se intensificará, y los políticos podrían implementar medidas comerciales absurdas en busca de votos. Esto llevará a una contracción del comercio mundial y a precios más altos para los productos importados, afectando los salarios y los empleos de todos.
  • La brecha entre el norte y el sur podría provocar inestabilidad global: si los países pobres no pueden beneficiarse del comercio, seguirán en la pobreza, lo que generará problemas como flujos de refugiados y conflictos geográficos. Estos problemas no se limitarán a los países pobres y afectarán a todos los países, llevando al colapso del sistema comercial mundial y a un retorno a prácticas proteccionistas, lo que empeorará la situación de todos.

4. La reforma no es solo un eslogan; ya hay tres medidas concretas para implementar

Las propuestas de reforma no son teorías vacías; existen tres caminos concretos para avanzar:

  • Los países pueden profundizar su cooperación en el desarrollo, como China, que ya ha otorgado aranceles preferenciales a casi todos los productos de los países más pobres y está ayudándolos a desarrollar infraestructura digital y industrias verdes para que no dependan tanto de la venta de recursos naturales.
  • Se deben eliminar las restricciones a la inversión transfronteriza y poner en práctica los acuerdos de la OMC para facilitarla. Esto permitirá que el capital y la tecnología lleguen a donde más se necesitan, aumentando la capacidad productiva de los países.
  • Se pueden establecer plataformas para compartir experiencias entre los países, compartiendo buenas prácticas para ayudar a los trabajadores afectados por las restricciones comerciales (formación profesional gratuita, subsidios para el reempleo, políticas de seguridad social flexibles, etc.). Esto ayudará a reducir las causas del anti-globalismo desde la raíz.

En resumen, el objetivo de la reforma es transformar la globalización de un juego en el que solo los países y las grandes empresas se benefician en uno en el que todos los países y las personas comunes puedan obtener beneficios, asegurando así su sostenibilidad a largo plazo.