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¿Cómo pueden los letreros “expresarse” frente a los edificios?

原文:面对建筑,标识如何“表达”自己?

Resumen en lenguaje sencillo del contenido principal

El origen de este problema es muy simple: justo después de la celebración de la Feria del Libro de Shanghái 2026, se cubrió toda la fachada del Edificio de la Amistad China-Unión Soviética, un monumento arquitectónico de 1955 considerado un “tesoro nacional”, con una tela publicitaria azul impresa con información sobre el evento. A primera vista, resultaba llamativa, pero cubrió por completo la aguja del edificio, sus tallados y sus proporciones clásicas, lo que provocó la indignación de los usuarios de internet y llevó el tema a los trending topics.

Este artículo no se detiene en discusiones estéticas sobre si la tela azul es fea o no, sino que explora un problema general que todos ignoran: los letreros comerciales, las señales de orientación y los anuncios de eventos que se colocan posteriormente en los edificios son, en esencia, “información visual adicional”. ¿Cuánto espacio deberían tener para destacar? El artículo analiza cómo ha evolucionado el uso de los letreros en China, desde una época en la que faltaban señales y era difícil encontrar las entradas de los edificios, hasta la actualidad en la que los letreros en los lugares turísticos y las calles comerciales son más brillantes que los mismos edificios. También menciona experiencias de París, Kioto, Hong Kong y Las Vegas para llegar a la conclusión de que no se trata de una cuestión estética, sino de una distribución equitativa del espacio visual público: las marcas necesitan ser visibles, los eventos necesitan atraer visitantes y los edificios históricos deben preservar su memoria. Además, los peatones también tienen derecho a caminar por las calles sin ser deslumbrados por una excesiva cantidad de información. La verdadera cuestión es cómo delimitar los derechos de todas estas partes.

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1. La controversia sobre la tela azul no trata sobre si es bonita o no

Antes, la función de los letreros era simplemente guiar a la gente y indicar dónde se encontraba algo. Pero ahora han evolucionado: no solo deben servir para orientación, sino también para ser fotogénicos y atraer atención a distancia, convirtiéndose en el foco principal en lugar de ser un simple complemento. La controversia surgió porque el edificio cubierto era un hito urbano para los shanghaineses desde hace casi 70 años; su aguja y sus detalles arquitectónicos están grabados en la memoria de varias generaciones. Es como ponerle a un artista veterano un chaleco con publicidad de comida rápida, sacando a la luz un conflicto que normalmente se pasa por alto: ¿pueden los letreros eclipsar el diseño original del edificio?

2. Desde la falta de señales hasta que los letreros superan en tamaño a los edificios, ¿cómo se ha vuelto tan competitivo el uso del espacio visual en las ciudades?

En China, el desarrollo de los letreros ha ido al extremo: en los primeros años, los edificios públicos casi no tenían señales, y encontrar la entrada de un lugar podía llevar media hora; con el desarrollo comercial, se descubrió que cuanto más grandes fueran los letreros, más atención atraerían. Esto ha llevado a que los letreros pasen de ser un complemento a ser el foco principal de la atención.

3. ¿Cómo han establecido otras ciudades reglas para el uso de los letreros?

Ya en la década de 1960, la comunidad arquitectónica se dedicó a estudiar este problema. En Las Vegas, los grandes letreros de neón eran considerados vulgares, pero el académico Venturi descubrió que, debido a que los vehículos pasaban a alta velocidad, solo los muy grandes y brillantes podían ser vistos. Sin embargo, este enfoque no se puede aplicar a los barrios históricos peatonales. Las ciudades como París, Kioto y Hong Kong han encontrado soluciones equilibradas:

  • París establece reglas estrictas: los letreros comerciales solo pueden colocarse en la planta baja y no pueden cubrir las paredes superiores; los letreros no funcionales deben apagarse después de la 1 de la madrugada para no molestar a los residentes.
  • En Kioto, a las marcas se les permite usar logos pequeños y discretos en lugares históricos, manteniendo el estilo de los edificios antiguos.
  • En Hong Kong, los letreros de neón se eliminaron porque se consideraban desordenados e inseguros, pero ahora muchos se han convertido en un elemento distintivo de la ciudad y son exhibidos en museos.

4. Existen soluciones inteligentes y flexibles

Actualmente, muchos proyectos en China evitan colocar letreros de manera desordenada. Por ejemplo, en el Sony Park de Ginza, se diseñaron marcos de malla en las fachadas para que los anuncios y las instalaciones artísticas puedan colocarse sin dañar el edificio. En el West Bund de Shanghái, se reservaron áreas específicas para los letreros comerciales, manteniendo el estilo del edificio. En Shanghái New Town, se proporcionaron guías de decoración claras para que cada negocio pueda mantener su propio estilo.

5. Lo que realmente importa es la sensibilidad visual de todos

La calidad del espacio visual público no depende solo de las regulaciones ni de los diseños arquitectónicos, sino de un consenso formado por la gente. No es cuestión de quién paga más, sino de cómo se comparten los derechos entre las marcas, los edificios históricos y los peatones. Un espacio visual equilibrado permite que las personas vean primero los edificios, los árboles y el cielo, no solo anuncios. Los diseñadores y las autoridades deben considerar este aspecto para crear ciudades agradables y visibles para todos.