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I. Resumen rápido del contenido principal
En los últimos dos años, cuando hablábamos de la competencia entre China y Estados Unidos en el campo de la IA, nos centrábamos principalmente en las conferencias de prensa de empresas destacadas como OpenAI y Zhipu, así como en los documentos de planificación industrial de los gobiernos de ambos países para analizar las tendencias. En esencia, lo que observábamos eran los movimientos de las empresas más conocidas y las intenciones políticas, sin llegar a comprender realmente la situación real de la industria. Esta vez, la empresa Rand ha invertido mucho esfuerzo: primero identificó a 26,000 compañías relacionadas con la IA y utilizó modelos avanzados como herramienta de selección para descartar a aquellas que simplemente integraban modelos de otros desarrolladores. Al final, seleccionaron 1,181 empresas que desarrollaban tecnología IA de manera independiente: 743 en Estados Unidos y 438 en China. La conclusión a la que llegaron desacredita por completo la percepción general previa: la IA en China y Estados Unidos no compite en la misma “pista”, sino que, partiendo de un mismo punto tecnológico, han evolucionado en entornos industriales completamente diferentes, desarrollando caminos de desarrollo muy dispares. No hay una empresa que esté claramente por delante de la otra; cada una ha logrado adaptarse al mejor modo posible a su propio entorno.
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II. Análisis detallado
1. Los dos años de observación de la IA no fueron más que un “calentamiento”
Durante todo este tiempo, la atención de todos se centraba en las empresas destacadas que vendían API de modelos: quién tenía más parámetros, quién obtenía mejores resultados en pruebas de rendimiento, quién lanzaba nuevos productos primero. Sin embargo, estos datos reales demuestran lo contrario:
- En ambos países, solo alrededor del 10% de las empresas ganan dinero vendiendo API de modelos; en total, no son más de unas 100 empresas.
- El 90% de las empresas estadounidenses y el 75% de las chinas se dedican al desarrollo de aplicaciones prácticas de IA. A sus clientes no les importa si usan GPT u otros modelos open source; lo que les importa es si esa tecnología puede ayudarles a realizar sus tareas y a ahorrar costos.
Lo más interesante es que la proporción de empresas que desarrollan modelos básicos desde cero es idéntica en ambos países (19%). Las ideas previas de que China estuviera “persiguiendo activamente los modelos más avanzados” mientras Estados Unidos se “reducía a la inacción” o que Estados Unidos se centrara en los modelos Transformer y China desarrollara nuevas arquitecturas son completamente erróneas; la base tecnológica de ambos lados es similar. En otras palabras, durante estos dos años, hemos estado observando a un 10% de las empresas más destacadas, que reciben la mayor parte del tráfico y la financiación, mientras que el 90% del mercado real de aplicaciones de IA nos ha pasado desapercibido.
2. El contraste más evidente entre China y Estados Unidos en el campo de la IA: el mismo “cerebro”, pero cuerpos completamente diferentes
Rand asignó 9 etiquetas tecnológicas a todas las empresas y descubrió algo sorprendente: las preferencias en la selección de tecnologías son casi idénticas en ambos países (28% usan Transformer, 19% aprendizaje reforzado, 7% modelos de difusión). Pero cuando se trata de cómo aplicar estas tecnologías, las diferencias son drásticas:
- En Estados Unidos, el aprendizaje reforzado se utiliza principalmente para hacer que los modelos respondan de manera más natural y satisfactoria para los humanos (es decir, para convertir a la IA en “personal de atención al cliente de primera calidad”).
- En China, el aprendizaje reforzado se utiliza para enseñar a los robots a moverse, a los vehículos autónomos a girar y a las líneas de producción a ajustarse automáticamente (es decir, para convertir a la IA en “trabajadores expertos”).
- El 61% de las empresas de IA en Estados Unidos son empresas de software que no se involucran en el hardware y se concentran en áreas como la medicina, el análisis de datos científicos y la seguridad cibernética. En China, más del 60% de las empresas de IA trabajan con hardware; la proporción de empresas que desarrollan robots humanoides es 6 veces mayor que en Estados Unidos, y la de empresas que desarrollan robots industriales y vehículos autónomos es el doble. Estas diferencias no se deben a políticas específicas, sino a las necesidades del mercado local: en China, donde el coste laboral es más alto, la IA se utiliza para mejorar la eficiencia en trabajos que requieren habilidades manuales; en Estados Unidos, donde la industria manufacturera es más desarrollada, la IA se utiliza para optimizar procesos laborales.
3. La proporción de empresas que desarrollan modelos open source es similar en ambos países, pero los resultados son muy diferentes
La proporción de empresas que comparten modelos open source es similar (15% en Estados Unidos y 17% en China), pero la calidad y el uso de estos modelos difieren significativamente:
- En Estados Unidos, solo las empresas más pequeñas comparten sus modelos open source; las tres principales empresas (OpenAI, Anthropic, Google) mantienen sus modelos más avanzados como propiedad privada y los venden a precios elevados.
- En China, las empresas más importantes (Tencent, Alibaba, DeepSeek, Zhipu) comparten gratuitamente sus modelos más potentes.
Como resultado, los modelos utilizados por los desarrolladores a nivel mundial son ahora igualmente populares en ambos países, pero los precios de los modelos de calidad similar en China son entre un quinto y un cuarto de los de Estados Unidos. El poder de fijación de precios en el mercado de modelos de IA ya no está en manos de los estadounidenses. Esto es similar a lo que ocurrió en el mercado de electrodomésticos en el pasado: las marcas importadas vendían productos de alta gama a precios elevados, mientras que los productos chinos de igual calidad se vendían a precios más bajos, lo que permitió a China tomar el control del mercado de gama media.
4. Lo más contraintuitivo: las mismas proporciones, pero caminos de desarrollo completamente diferentes
En el informe se señala que, a pesar de las similitudes tecnológicas, los enfoques prácticos de China y Estados Unidos son muy diferentes:
- En Estados Unidos, la IA se utiliza principalmente para mejorar la experiencia de los usuarios (como en servicios de atención al cliente) y en aplicaciones de software.
- En China, la IA se utiliza para desarrollar robots, vehículos autónomos y sistemas industriales.
5. La verdadera naturaleza de la competencia en el campo de la IA
El informe reconoce que lo que podemos ver es solo lo que las empresas están dispuestas a revelar. Dos tercios de los datos técnicos más importantes en el informe están marcados como “desconocidos”: el 68% de las empresas chinas no especifican qué tipo de modelos utilizan y el 60% no revelan sus métodos de aprendizaje.
La razón es que este informe no mide la capacidad tecnológica real de las empresas, sino su disposición a compartir información pública. En Estados Unidos, las empresas de IA suelen ser startups independientes que comparten sus avances tecnológicos ampliamente; en China, muchas de estas empresas pertenecen a entidades estatales (redes eléctricas, empresas automotrices, operadoras) y no necesitan compartir su información para obtener financiación o publicidad. Incluso el propio Rand admite que sus herramientas de búsqueda solo pueden procesar información en inglés, lo que limita su capacidad para recopilar datos detallados sobre las empresas chinas.
6. No hay competencia real en el campo de la IA, sino evoluciones distintas
La conclusión final del informe desacredita la idea de que China y Estados Unidos compitan en el mismo campo: las empresas de IA de ambos países provienen del mismo origen, pero han evolucionado en entornos muy diferentes, lo que ha llevado a caminos de desarrollo muy dispares. Si en el futuro la IA se debe integrar en el mundo físico, las empresas chinas, con su experiencia en tecnologías aplicadas a entornos industriales, tendrán una gran ventaja. Si, por el contrario, la IA se desarrollará principalmente en entornos virtuales, la estrategia de Estados Unidos, basada en software, también podría ser más efectiva. Dado que aún no sabemos cómo será el futuro, la empresa que se adapte mejor a sus condiciones será la que sobreviva.