La crisis del retraso europeo en IA: Draghi llama a la construcción de centros de datos, pero ¿falta dinero, electricidad y personal?
Resumen del contenido principal
En resumen, este artículo señala que Europa está significativamente a la zaga en la carrera por la inteligencia artificial (IA) y el ex presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, emite una nueva “alerta roja”.
Draghi indica que la capacidad de cálculo de IA en Europa representa menos del 5% del total mundial, mientras que Estados Unidos alcanza el 75%. Si no se construyen rápidamente centros de datos a gran escala, Europa no solo perderá el impulso para el crecimiento económico, sino que también se enfrentará en el futuro al riesgo de que la “soberanía de los datos” quede en manos de las empresas tecnológicas estadounidenses, lo que significaría que las vías económicas europeas podrían estar en poder de estas compañías.
Aunque Europa dispone de una enorme cantidad de datos (una ventaja), carece de la infraestructura necesaria para procesarlos (centros de datos). Draghi sugiere que Europa debe construir sus propios centros de datos y propone soluciones concretas: a través de la guía política, las grandes empresas europeas deberían unirse para realizar compras conjuntas de capacidad de cálculo, a fin de atraer inversión. Sin embargo, la realidad es desalentadora: los procedimientos de aprobación en Europa son lentos, los precios de la electricidad son elevados, la demanda está dispersa y las mentalidades sociales son conservadoras, lo que hace que cambiar la situación no sea fácil.
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Desglose detallado del análisis
1. La cruda realidad: La capacidad de cálculo de IA en Europa representa solo el 5% del total mundial, y la brecha se está ampliando
Primero, debemos enfrentar una realidad dura: Europa está muy atrasada en términos de hardware y capacidad de cálculo para IA en comparación con China y Estados Unidos.
Draghi proporciona datos: Estados Unidos representa el 75% de la capacidad de cálculo de IA mundial, mientras que Europa tiene menos del 5%. Esto significa que mientras las empresas estadounidenses y chinas utilizan la IA para acelerar la investigación y el desarrollo y optimizar la producción, las empresas europeas están muy por detrás.
Lo que es aún más preocupante es la brecha en la productividad. Los datos muestran que la brecha de productividad per cápita entre la zona del euro y Estados Unidos ha aumentado de 9 dólares por hora en 2018 a 21 dólares por hora en 2025. Es como si dos corredores estuvieran compitiendo: antes la diferencia no era grande, pero ahora el competidor no solo corre más rápido, sino que también está acelerando, mientras que Europa casi no avanza (con una tasa de crecimiento de la productividad total cercana a cero).
Draghi cree que la IA es la única esperanza para que Europa gane terreno. Si Europa pudiera popularizar rápidamente la IA, podría aumentar su tasa de crecimiento económico en 0.3 a 0.4 puntos porcentuales al año. Pero hay una condición: debes tener capacidad de cálculo, electricidad y salas de servidores. Sin estas infraestructuras, hablar de aplicaciones de IA es pura retórica.
2. El punto crítico: Los datos son el “patrimonio” de Europa, pero el control no está en sus manos
Muchas personas piensan que Europa no tiene posibilidades debido a su falta de tecnología, pero no es así. La mayor ventaja de Europa son los datos, y su mayor desventaja es la falta de control sobre ellos.
Europa cuenta con décadas de registros médicos, datos de instituciones estadísticas y una enorme cantidad de información industrial generada por la industria automatizada. Se espera que la economía de datos en Europa supere los 800 mil millones de euros para 2030. Es como si Europa tuviera un enorme yacimiento de oro (datos), pero las palas para extraerlo (capacidad de cálculo) y los camiones para transportarlo (centros de datos) estén en manos de los estadounidenses.
Draghi advierte que esta es una “dependencia desastrosa”. Si la economía, la salud y la defensa europeas dependen de la IA y la capacidad de cálculo subyacente está controlada por Estados Unidos, el gobierno estadounidense podría vincular el uso de la IA con la modificación de las reglas digitales o el impuesto digital.
Por ejemplo, si vives en una casa construida por estadounidenses y usas la calefacción proporcionada por ellos, ¿qué harías si el propietario dijera: “Si no obedeces, cortaré la calefacción”? Por lo tanto, Draghi insiste en que Europa debe tener sus propios centros de datos, especialmente para procesar datos sensibles (como los relacionados con la defensa y la salud), que deben estar completamente bajo control europeo. Esto es lo que se llama “soberanía de los datos”.
3. Obstáculos reales: ¿Por qué Europa no construye más centros de datos? (Caro, lento, falta de demanda)
Si sabemos que necesitamos construirlos, ¿por qué no lo hacemos? Draghi señala tres obstáculos principales: es demasiado caro, demasiado lento y falta de demanda.
- Demasiado lento (procedimientos de aprobación lentos): Construir un centro de datos en Estados Unidos lleva 24 meses, mientras que en Alemania lleva 42 meses. Los complicados procedimientos de aprobación y los procedimientos de conexión a la red eléctrica en Europa ralentizan los proyectos.
- Demasiado caro (precios de la electricidad elevados): Los precios de la electricidad en Europa son muy altos, lo que duplica los costos de construcción y operación en comparación con China. Aunque en lugares como Suecia los costos son más bajos, en general, Europa no tiene una ventaja en términos de costos.
- Falta de demanda (demanda dispersa): Este es el punto más crítico. En Estados Unidos, gigantes como Amazon, Microsoft y Google pueden firmar contratos de varios decenios a la vez, lo que atrae inversión. En Europa, la demanda está dispersa entre millones de pequeñas y medianas empresas, y las grandes empresas tienden a realizar compras anuales, sin estar dispuestas a firmar contratos a largo plazo. Sin compradores a largo plazo estables, nadie está dispuesto a invertir miles de millones de euros en la construcción de centros de datos.
Como resultado, la mayoría de la capacidad de cálculo de los centros de datos de IA que operan en Europa la compran compradores estadounidenses, ya que están dispuestos a firmar contratos a largo plazo. Las empresas europeas no pueden permitírselo o no se atreven a hacerlo.
4. Soluciones: Las empresas europeas deben unirse para comprar capacidad de cálculo y crear un ciclo virtuoso
Para resolver estos problemas, Draghi propone: guía política + alianzas empresariales + compromisos a largo plazo.
Sugiere que Europa no pueda esperar que las empresas individuales asuman todo por sí solas, sino que grandes empresas como ASML, Capgemini y Amadeus deben unirse para formar alianzas de compra. Juntas, podrían reunir sus necesidades de compra de tamaño mediano y crear contratos de compra a largo plazo de gran envergadura.
Una vez que se obtenga este “gran contrato”, los inversores tendrán confianza y estarán dispuestos a invertir en la construcción de nuevos “nuevos tipos de nubes” (centros de datos diseñados específicamente para la IA). Esto crearía un ciclo virtuoso: pedidos -> inversión -> construcción de salas de servidores -> reducción de costos -> más empresas que los utilizan -> más pedidos.
Actualmente, algunas empresas europeas ya se han comprometido a proporcionar capacidad de cálculo para Mistral AI (una empresa de IA francesa), con el objetivo de alcanzar una capacidad de 1 gigavatio (GW) para 2030. Draghi espera expandir este modelo para incluir a más empresas y proveedores de servicios en la nube, permitiendo que Europa realmente tenga su propio “pulso de capacidad de cálculo”.
5. Preocupaciones profundas: Mentalidades sociales conservadoras y la competitividad futura
Además de los problemas tecnológicos y económicos, hay un problema más profundo y complicado: la mentalidad general de la sociedad europea no está al día con los tiempos.
El investigador Zhao Yongsheng de la Universidad de Comercio Exterior y Economía señala que Europa es muy “tradicional y conservadora” en cuestiones de IA. Esta conservadurismo se refleja en la legislación (que favorece la protección de la privacidad y restringe el flujo de datos) y en la opinión pública. Muchas personas se oponen a la construcción de centros de datos por temor a que contaminen el medio ambiente o aumenten los costos de la electricidad.
Este conservadurismo no cambiará a corto plazo, ya que refleja los valores de la mayoría de las personas en Europa. El problema es que la próxima generación en Asia Oriental y Norteamérica ya está utilizando la IA de manera avanzada. Si Europa continúa restringiendo el desarrollo de la IA debido a la falta de consenso social, en 10 años su competitividad general podría verse gravemente afectada.
Draghi también menciona que las preocupaciones ambientales relacionadas con los centros de datos se pueden resolver: utilizando energías limpias obligatoriamente, reciclando calor residual, evitando áreas con escasez de recursos y compartiendo los beneficios con las comunidades locales. Pero la clave es si la sociedad europea puede alcanzar un nuevo consenso y aceptar los cambios que trae la IA, en lugar de estar atada por emociones conservadoras.
Conclusión
Este artículo de Draghi es tanto un informe técnico como una declaración política. Exhorta a Europa a no ser solo un “utilizador” de la IA, sino un “controlador” de ella. Para la gente común, esto significa que el empleo, la salud y la educación en Europa serán profundamente afectados por la IA en el futuro. Si Europa logra establecer su propia infraestructura de IA, podría generar nuevos puntos de crecimiento económico; de lo contrario, podría quedar completamente marginada en la competencia tecnológica global, convirtiéndose en un “mercado de aplicaciones” para la tecnología de IA de Estados Unidos y China en lugar de una fuente de innovación.
Esta carrera no es solo una competencia de capacidad de cálculo, sino también una prueba de sistemas, mentalidades y consenso social. Si Europa puede romper las cadenas del conservadurismo, será clave para determinar su destino futuro.