虎嗅

“Los gigantes de la tecnología quieren ‘cosechar’ tu cerebro”

原文:科技巨头想收割你的大脑

¿Tu cerebro está siendo “minado”? ¿Cómo podemos protegernos cuando los gigantes tecnológicos se fijan en nuestros pensamientos?

Hola a todos, soy vuestro periodista financiero. Hoy vamos a hablar de un tema que suena como de ciencia ficción, pero que en realidad ya está sucediendo a nuestro alrededor: la tecnología de lectura de la mente.

Puede que pienses que la lectura de la mente es magia o un superpoder, algo muy lejano para la gente común. Pero la realidad es que, desde tus auriculares inteligentes hasta el monitoreo de la eficiencia en el trabajo, e incluso en el futuro en seguros y contrataciones, los datos de tu actividad cerebral pueden estar siendo recopilados, analizados e incluso “vendidos” en secreto.

Este artículo se basa en un informe detallado del neurocientífico Rafael Yuste, y su conclusión es muy impactante: Estamos en un punto crítico en el que la tecnología no solo puede “entender” tus pensamientos, sino también “escribirlos”. Y actualmente, la legislación para proteger la privacidad de nuestro cerebro es prácticamente inexistente.

Para que todos lo entiendan mejor, he dividido este texto largo en cinco partes clave y lo he explicado en lenguaje sencillo, para que comprendan la lógica, la situación actual y los riesgos que implican.

---

1. De “ver rayas” a “crear ilusiones”: La tecnología ya puede controlar el cerebro

Primero, debemos entender qué tan avanzada es la tecnología actual. Muchas personas piensan que leer la mente es solo adivinar en qué estás pensando, pero en realidad es mucho más peligroso.

El profesor Yuste de la Universidad de Columbia realizó un experimento famoso. Entrenó a ratones para que bebieran agua cuando veían rayas que se movían arriba y abajo, y no bebieran cuando veían rayas que se movían de lado a lado. Mediante monitoreo con láser, descubrieron qué neuronas en el cerebro de los ratones estaban relacionadas con estas dos imágenes.

Aquí viene el paso clave: Apagaron la pantalla y usaron un láser para “enviar” la señal de las rayas arriba y abajo directamente al cerebro de los ratones. El resultado fue que los ratones realmente bebieron agua, y la velocidad de reacción fue exactamente la misma que cuando veían las rayas con sus propios ojos.

¿Qué significa esto?

Significa que los científicos no solo “leyeron” las señales visuales de los ratones, sino que también lograron “escribir” una experiencia visual falsa. Para los ratones, esa línea parecía real, a pesar de que la pantalla estaba apagada.

El profesor Yuste dijo algo que pone los pelos de punta: Lo que podemos hacer hoy en los ratones, mañana podríamos hacerlo en humanos.

Esto no es solo un avance científico; es un cambio de poder. Si la tecnología puede implantar ilusiones visuales, entonces implantar recuerdos falsos, emociones e incluso impulsos compulsivos también es teóricamente posible. Es como instalar una “puerta trasera” en el cerebro, lo que permitiría a los hackers reproducir contenido directamente en tu conciencia, sin necesidad de usar tus ojos o oídos.

---

2. De los laboratorios a los lechos de hospital: El doble filo de la tecnología que permite que los paralizados “hablen”

Si el experimento con los ratones aún parece lejano, el siguiente caso sucedió a nuestro alrededor y tiene un doble carácter, lleno de empatía y miedo.

En 2023, una mujer llamada Ann Johnson quedó paralizada por un derrame cerebral en el tronco encefálico y no podía hablar durante 18 años. Un equipo de investigación de la Universidad de California le implantó 253 electrodos en la superficie del cerebro. Este sistema podía capturar sus señales nerviosas en tiempo real y convertirlas en texto y voz.

Ocurrió un milagro: Ella comenzó a “hablar” a una velocidad de 78 palabras por minuto, casi la mitad de la velocidad de una conversación normal. Lo más impresionante es que el sistema también reconstruyó su voz y podía generar expresiones faciales (sonrisas, cejas fruncidas, etc.) según su actividad cerebral.

¿Por qué es esto una bendición y al mismo tiempo una alarma?

Para los pacientes paralizados, es un instrumento que les permite recuperar su libertad y dignidad. Pero el principal científico del estudio, Edward Chang, dijo después del éxito: “No puedo dormir”.

¿Por qué no puede dormir? Porque se dio cuenta de que esta tecnología no solo puede ayudar a las personas a hablar, sino que también puede ser utilizada para “leer” las intenciones de hablar de cualquier persona.

Si esta tecnología se perfecciona y se generaliza, ya no será solo una herramienta médica, sino una llave poderosa. Hoy ayuda a los paralizados a expresarse; mañana podría usarse para interrogar a sospechosos, monitorear a empleados o incluso para robar tus pensamientos privados de manera malintencionada. El progreso tecnológico supera con creces la velocidad a la que nuestras leyes y éticas pueden adaptarse.

---

3. “Sombreros de pensamiento” y el mercado negro de datos: Tu cerebro se está convirtiendo en el nuevo “petróleo”

Ahora, cambiemos la perspectiva al mundo empresarial. Aquí hay un riesgo más real y urgente: la explotación comercial de datos cerebrales.

El profesor Jack Gallant de Berkeley propuso el concepto de un “sombrero de pensamiento” (Thought Hat). Imagina que en el futuro, una empresa te pague 30,000 dólares al año por usar un sombrero que integre gafas y sensores para registrar todos los datos de actividad cerebral que veas, escuches y sientas durante el día.

¿Por qué alguien querría hacerlo?

Por dinero. Al igual que muchas personas que completan encuestas o dejan que aplicaciones recojan información de su ubicación para ganar dinero extra, en el futuro podría haber muchas personas (especialmente jóvenes con deudas o trabajadores de la economía informal) dispuestas a vender sus datos cerebrales.

¿Para qué se usarían estos datos?

1. Mercadotecnia neuronal: La empresa L’Oréal ya ha colaborado con Emotiv para usar tecnología EEG (electroencefalograma) para analizar las reacciones subconscientes de los consumidores a los perfumes. Los anunciantes ya no adivinan lo que te gusta, sino que “ven” tus deseos subconscientes.

2. Monitoreo en el lugar de trabajo: Las empresas podrían usar bandas EEG para monitorizar la atención, el estrés y el cansancio de los empleados. Si te distraes, el sistema lo registrará; si estás demasiado estresado, te sugerirá descansar (o insinuará que no eres eficiente).

3. Pruebas judiciales: La policía de Dubái ya está utilizando la tecnología iCognative para determinar si un sospechoso reconoce el arma del crimen a través de las ondas cerebrales. Si las ondas cerebrales muestran picos específicos, el sospechoso podría confesar directamente. Esto es el comienzo de una especie de “policía del pensamiento”.

Lo más aterrador es el “mercado negro de datos”:

Actualmente, las políticas de datos de la mayoría de las empresas de interfaces cerebro-computadora de consumo (como Emotiv, BrainBit, etc.) son muy vagas. Un estudio de la Fundación de Derechos Neuronales descubrió que de 30 empresas representativas en el mercado, 29 tienen acceso ilimitado a los datos cerebrales de los usuarios, 20 pueden compartirlos con terceros, y 2 incluso han insinuado que ya están vendiendo estos datos.

Una vez que tus datos cerebrales son vendidos a terceros, pierdes el control sobre ellos. Estos datos pueden ser más privados y sensibles que tus contraseñas bancarias o cuentas de redes sociales. Porque las contraseñas se pueden cambiar, pero tus patrones de pensamiento, reacciones emocionales y preferencias subconscientes, una vez revelados, exponen permanentemente tus debilidades.

---

4. Las ambiciones de los gigantes tecnológicos: Apple, Meta y Snap están haciendo planes

¿Pensas que solo las empresas especializadas en tecnología neuronal están trabajando en esto? No, algunos de los gigantes tecnológicos con mayor valor de mercado del mundo ya han detectado esta oportunidad.

  • Meta (Facebook) y Snap (madre de Instagram): Su objetivo es claro: **controlar dispositivos con el pensamiento*. ¿Quieres dar me gusta? Solo necesitas concentrarte. ¿Quieres enviar un mensaje? Solo piénsalo. Suena genial, pero implica que tu cerebro debe estar constantemente “escuchado”.
  • Apple: Apple solicitó una patente para integrar sensores EEG en sus futuros AirPods. Imagina: los AirPods son uno de los dispositivos personales más populares del mundo. Si Apple lo logra, tendrá la mayor base de datos de actividad cerebral personal y en tiempo real del mundo.

¿Qué significa esto para nosotros?

Significa que la atención se convertirá en la nueva moneda, y el “cerebro” en el nuevo recurso valioso. Antes, los gigantes de internet recolectaban datos de clics, búsquedas y navegación para crear perfiles de usuarios y así publicar anuncios de manera precisa. Ahora, quieren algo aún más fundamental: tus reacciones neuronales.

  • ¿Tu cerebro siente una leve sensación de placer al ver un anuncio?
  • ¿Sientes ansiedad o aversión al escuchar un nombre de marca?
  • ¿Qué opción prefieres instintivamente cuando tomas una decisión?

Estos datos son más precisos y difíciles de falsificar que los datos de comportamiento. Una vez que los gigantes los tengan, tendrán un poder sin precedentes: no solo podrán venderte productos, sino también influir en tus opiniones políticas, hábitos de consumo e incluso elecciones en la vida.

---

5. Derechos neuronales: Necesitamos proteger nuestro cerebro

Frente a esta situación grave, el profesor Yuste y su equipo han propuesto el concepto de derechos neuronales.

Creen que el cerebro genera la mente, y la mente nos hace humanos. Por lo tanto, proteger el cerebro es proteger los derechos humanos. Han propuesto cinco derechos fundamentales:

1. Derecho a la privacidad mental: Nadie puede decodificar, almacenar, compartir o vender tus datos cerebrales sin tu consentimiento explícito.

2. Derecho a la identidad: Evitar que la tecnología perturbe tu sentido de identidad. Por ejemplo, si la IA te implanta un recuerdo falso, ¿sigues siendo tú?

3. Derecho a la autonomía: Tus decisiones deben estar completamente bajo tu control, sin la intervención de algoritmos desconocidos de la tecnología neuronal.

4. Derecho a acceder equitativamente a mejoras cerebrales: Si en el futuro las tecnologías de mejora cerebral (como mejorar la memoria o regular las emociones) se generalizan, deben estar al alcance de todos para evitar que la sociedad se divida por “desigualdades cerebrales”.

5. Derecho a no ser influenciado por prejuicios algorítmicos: Asegurarse de que los algoritmos que interpretan los datos cerebrales no contengan prejuicios raciales, de género, etc.

¿Cuál es el progreso actual?

  • Chile: Se ha convertido en el primer país del mundo en proteger los datos y la actividad cerebral en su constitución.
  • Colorado y California (EE. UU.): Han promulgado las primeras leyes completas sobre datos neuronales del mundo, que incluyen la protección de datos recopilados por dispositivos neuronales no médicos.
  • UNESCO: Está considerando si se deben declarar nuevos derechos fundamentales para abordar los desafíos de la tecnología neuronal.

Pero la ley siempre se queda atrás de la tecnología.

El profesor Yuste advierte: “Proteger los datos neuronales no es un problema para mañana, sino para hoy”.

Actualmente, la mayoría de los consumidores no sabe nada sobre estas tecnologías, y mucho menos cómo se están tratando sus datos cerebrales. Al igual que en los inicios de Internet, entregamos nuestra información personal sin protección de privacidad. Ahora estamos en la misma encrucijada, solo que esta vez estamos entregando lo más privado de todos: nuestros pensamientos.

---

Conclusión y sugerencias

La lógica principal de este artículo es que la tecnología ya ha superado a la ley, y los intereses comerciales están impulsando la explotación desenfrenada de datos cerebrales, poniendo en peligro nuestra privacidad como nunca antes.

¿Qué podemos hacer como personas comunes?

1. Mantén la vigilancia: Desconfía de cualquier producto de interfaz cerebro-computadora de consumo que prometa mejorar la concentración, monitorear las emociones o leer la mente. Lee atentamente las políticas de privacidad y entiende a dónde van los datos.

2. Apoya la legislación: Presta atención y apoya las iniciativas legales que protegen los derechos neuronales. Tu voz es importante, ya que se trata de un derecho fundamental para cada persona.

3. Reflexiona sobre el intercambio de datos: Al igual que ya no compartimos nuestras contraseñas en redes públicas sin pensar, en el futuro también necesitaremos establecer una nueva conciencia: Mis datos cerebrales no son gratuitos. No vendas tus datos neuronales por recompensas pequeñas o servicios gratuitos.

El profesor Yuste concluye diciendo: “La mente debe ser el refugio de nuestra identidad. Debes protegerla y no permitir que otros entren, acumulen y vendan tus datos cerebrales”.

En esta era, proteger tu cerebro es protegerte a ti mismo.