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¿Están dudando los líderes tecnológicos? A Trump no le importa: Estados Unidos debe liderar.

原文:科技领袖们在犹豫?特朗普不以为然:美国要领先

El “juego de vida o muerte” de la IA en los ojos de Trump: por un lado, una amenaza para la supervivencia; por el otro, una vía vital para la economía

Hola a todos, soy vuestro periodista financiero. Últimamente, el panorama político y tecnológico en Estados Unidos está muy agitado, y solo hay un tema central: ¿deberíamos frenar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA)?

Por un lado, figuras tecnológicas como OpenAI y Anthropic están muy preocupadas, temiendo que el rápido avance de esta tecnología pueda llevar a la extinción de la humanidad, y abogan por que el gobierno intervenga de inmediato, incluso proponiendo la creación de un “tercero árbitro” para supervisarla.

Por otro lado, el gobierno republicano liderado por Trump sostiene que “no hay que preocuparse, no hay que frenar; quien corra más rápido, ese será el ganador”.

Esto no es solo una disputa sobre la dirección tecnológica, sino también un intenso juego de poder que involucra la seguridad nacional, los intereses económicos y los poderes de regulación. Hoy, vamos a desglosar este tema de manera sencilla para que todos puedan entender los verdaderos motivos detrás de todo esto.

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1. La “teoría de los parapetes” de Trump: “No bloqueen el camino, quiero ganar”

Primero, debemos aclarar la actitud de Trump. En una entrevista en Irlanda, dijo claramente: “Quien gane en la IA, ganará el futuro”.

En cuanto a las “advertencias de seguridad” y los “requisitos de regulación” planteados por los gigantes tecnológicos, Trump parece no darles mucha importancia. Su lógica es simple:

  • Se pueden establecer parapetes, pero no muros: Se pueden establecer reglas básicas para evitar que los vehículos caigan por un acantilado, pero no se puede prohibir que los coches aumenten de velocidad por miedo a accidentes.
  • Mantener la posición de liderazgo es esencial: Estados Unidos debe seguir siendo el número uno en el campo de la IA. Si la regulación excesiva permite que China u otros competidores nos superen, ese sería el mayor peligro.
  • Cuestionar la veracidad de las amenazas: Trump incluso insinuó que aquellos que advierten sobre la extinción humana podrían estar exagerando, y que esas situaciones extremas “simplemente no ocurrirán”.

Interpretación sencilla:

Es como si dos pilotos estuvieran compitiendo en una carrera. El piloto A (los gigantes tecnológicos) dice: “Este coche es demasiado rápido, podría volcarse; pongamos un limitador de velocidad”. El piloto B (Trump/gobierno) responde: “No, estamos cerca de la línea de meta; si ponemos un limitador, perderemos. Pueden inspeccionar los frenos, pero no quiero que reduzcan la velocidad”.

Los miembros del Partido Republicano que apoyan a Trump (como el presidente de la Cámara de Representantes, Johnson) también están de acuerdo, creyendo que las empresas tecnológicas tienen la capacidad de controlar su propio ritmo y que no necesitan la intervención del gobierno. Algunos incluso se burlan, diciendo que si las empresas tecnológicas aceptan regulaciones a cambio de no desarrollar tecnologías superinteligentes, eso sería como “extorsionar al público”.

2. El “pánico” de los gigantes tecnológicos y sus intentos de “autosalvación”: ¿Realmente estamos asustados?

¿Por qué los gigantes tecnológicos han comenzado a pedir un alto de repente? No es solo para llamar la atención, sino porque realmente sienten la presión:

  • Revelaciones internas: Coxon, un investigador de Anthropic, advirtió públicamente después de renunciar que los desarrolladores de IA realmente creen que esta tecnología podría llevar a la extinción humana para finales de siglo.
  • Llamamientos de los CEOs: Los CEOs de Anthropic, Amodei, y OpenAI, incluso Musk, se han unido en su llamado para desacelerar el ritmo.
  • Requisitos específicos: Esperan establecer estándares de seguridad en la industria, introducir instituciones de evaluación externa para supervisar a las empresas de IA de vanguardia y que las regulaciones mundiales sean coordinadas.

Interpretación sencilla:

Es como si un grupo de chefs estuviera desarrollando un plato nuevo. Descubren que este plato es demasiado potente y que su consumo en grandes cantidades podría ser peligroso para los consumidores, así que deciden decirle a los clientes y a las autoridades: “Este plato es demasiado fuerte; necesitamos realizar pruebas de seguridad primero y establecer estándares antes de lanzarlo a gran escala”.

Pero este enfoque no funciona para el gobierno de Trump. El gobierno piensa: “Si son tan capaces, ¿por qué no controlan ellos mismos el proceso? ¿Por qué necesitan que el gobierno les diga cómo hacerlo?”. Esta discrepancia es en esencia un conflicto entre los riesgos inherentes a la tecnología y el poder de regulación externa.

3. La “envidia” y la “ansiedad” de los europeos: ¿Por qué todos quieren ir a Estados Unidos?

El artículo menciona un fenómeno interesante: muchos estudiantes de escuelas de negocios europeas desean emprender o invertir en Estados Unidos. El profesor de INSEAD, Mihov, lo explica claramente: “Si fuera un emprendedor, ganar dinero en Estados Unidos sería mucho más fácil que en Europa”.

¿Por qué?

  • Diferentes entornos reguladores: Europa tiene regulaciones muy estrictas para las empresas tecnológicas (como la GDPR sobre privacidad de datos), lo que aumenta los costos de cumplimiento y los obstáculos para emprender. En Estados Unidos, la regulación es más relajada y se fomenta la innovación, permitiendo que las empresas “suban al coche primero y compren el boleto después”.
  • Gran diferencia en capacidad de cálculo: El ex primer ministro italiano y ex presidente del BCE, Draghi, advirtió que la capacidad de cálculo de la UE representa menos del 5% del total mundial, mientras que en Estados Unidos es del 75%. Esto significa que Europa está muy rezagada en términos de “infraestructura tecnológica”.

Interpretación sencilla:

Es como si dos países estuvieran compitiendo en carreras. Estados Unidos ofrece el mejor circuito, las estaciones de servicio más rápidas (recursos de capacidad de cálculo) y reglas más flexibles, lo que permite que los mejores pilotos (talentos tecnológicos) y los coches más avanzados (capital) se dirijan allí. Europa está preocupada, pero es difícil cambiar esta situación en el corto plazo.

4. ¿La IA es una “soga de salvación” o una “burbuja”? La cuenta económica no está clara

Este es el aspecto más importante. ¿Por qué el gobierno de Trump apoya tanto a la IA? Porque la economía estadounidense está un poco “debilitada” en estos momentos:

  • Inflación alta + crecimiento débil: Estados Unidos enfrenta una inflación que no ha disminuido completamente y un crecimiento económico insuficiente.
  • **La IA se considera la “cura”: El presidente de la Fed, Powell, y otros creen que la IA puede provocar un “estallido de productividad”, lo que aumentaría la eficiencia y reduciría la inflación.
  • La verdad detrás de los datos: Un informe del Instituto de Economía de Oxford pone en duda estas expectativas:
  • Limitado impulso al consumo: La IA solo ha aumentado el consumo en Estados Unidos en un 0.4% anual y en otros países en un 0.1%.
  • La inversión depende de la IA: Aunque el crecimiento de la inversión en Estados Unidos parece bueno (3% anual), si se excluyen las inversiones relacionadas con la IA, las otras industrias están en declive (2% anual).
  • Ningún aumento en la productividad: A pesar de los optimismos sobre la productividad gracias a la IA, los indicadores de productividad ajustados al ciclo económico no muestran una tendencia al alza.

Interpretación sencilla:

Es como si una empresa tuviera un negocio principal (industrias tradicionales) en pérdidas, pero un nuevo departamento de IA generara mucho dinero (o atrajera grandes inversiones). El dueño (el gobierno) dice: “Nuestra empresa está haciendo bien porque el departamento de IA es increíble”. Pero si examinamos los libros contables, veremos que el negocio principal está perdiendo dinero, y aunque el departamento de IA consume mucho y tiene un alto valor, aún no ha logrado el aumento de eficiencia esperado.

Lo más preocupante es que las empresas de IA actualmente dependen de deudas para sobrevivir. El informe predice que las emisiones de bonos relacionados con la IA podrían alcanzar los 500 mil millones de dólares para 2026. Esto significa que, si la IA no genera ingresos reales pronto, estas enormes deudas podrían convertirse en una bomba de reloj para el sistema financiero.

5. ¿Quién será el ganador en el futuro? De los que “venden herramientas” a los que “extraen oro”

Finalmente, veamos qué piensan los inversores y los expertos sobre el futuro:

  • Primera etapa (ahora): Los ganadores son los que venden herramientas: proveedores de chips, capacidad de cálculo, centros de datos, etc. Porque, independientemente de si la IA genera ganancias o no, todos necesitan comprar equipos primero.
  • Segunda etapa (en el futuro): Los ganadores serán aquellos que realmente extraigan beneficios de la IA, es decir, las empresas que puedan convertir esta tecnología en ingresos reales, aumentar la productividad y lograr crecimiento económico.

Anna de MFS Investment Management señala que los inversores están comenzando a distinguir entre estas dos categorías de empresas. Antes compraban acciones relacionadas con la IA sin pensar demasiado, pero ahora son más selectivos: “¿Cuánto dinero realmente puede generar tu IA? ¿O solo está gastando dinero?”.

Interpretación sencilla:

Es como una fiebre del oro:

  • Ahora: La gente compra herramientas (chips, servidores) con entusiasmo, y sus precios suben debido a la demanda. El riesgo es que, si nadie encuentra oro, esas herramientas no podrán venderse.
  • En el futuro: El mercado se centrará en aquellas empresas que realmente puedan generar beneficios a partir de la IA. Si la IA no ahorra costos o no genera ingresos en los negocios reales, la “burbuja de infraestructura” actual podría estallar.

Conclusión

Este artículo revela una situación compleja:

1. A nivel político: El gobierno de Trump, para mantener la hegemonía tecnológica mundial de Estados Unidos, opta por menor regulación y mayor desarrollo, incluso dudando de las advertencias de seguridad.

2. A nivel tecnológico: Los gigantes tecnológicos reconocen los riesgos y intentan ganar tiempo y espacio a través de autoregulación y solicitudes de supervisión externa, pero el gobierno los ve como un obstáculo para la innovación.

3. A nivel económico: La IA es actualmente un “disfraz” para la economía estadounidense, ocultando el declive de las industrias tradicionales. Aunque ha impulsado la inversión y el consumo, el aumento real de la productividad aún no se ha visto, y la economía depende de enormes deudas, lo que crea riesgos de burbuja.

4. A nivel global: Estados Unidos, con su regulación relajada y su poderosa capacidad de cálculo, está creando un “efecto de succión tecnológica” sobre Europa y otras regiones, inclinando aún más la competencia en IA en su favor.

Lección para el público en general:

No crean ciegamente en la “teoría de que la IA lo puede resolver todo”. Aunque el potencial de la IA es vasto, en estos momentos es más bien un juego de capital y una competencia por la infraestructura. Para los inversores, es importante estar atentos a las empresas que solo gastan dinero sin generar ingresos reales; para las personas comunes, es más importante ver cómo la IA realmente puede cambiar su modo de trabajar y sus ingresos. Al final, quien logre convertir la IA en una fuerza productiva real será el verdadero ganador.