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El cálculo del tren de alta velocidad vietnamita… terminó por detenerlo a sí mismo.

原文:越南高铁的算盘,把自己算停了

El “proyecto del siglo” de Vietnam vuelve a retrasarse: ¿Se justifica el cambio de fecha de 2026 a 2027?

Hola a todos, soy vuestro observador financiero. Hoy vamos a hablar sobre un proyecto que para los vietnamitas es a la vez querido y odiado, y que ha captado la atención de todo el mundo del sector de la infraestructura: el tren de alta velocidad entre el norte y el sur de Vietnam.

Recientemente ha surgido una noticia bastante irónica: las autoridades vietnamitas aseguraron con firmeza que la construcción comenzaría en 2026, pero luego cambiaron de opinión y lo pospusieron para 2027. Lo más incómodo es que, para celebrar este “hito”, ya habían colgado las banderas decorativas con antelación, por lo que ahora estas banderas cuelgan en el viento, siendo testigos de una alegría que no se ha hecho realidad.

Este proyecto comenzó en 2001 y ya han pasado casi 20 años, pero aún no se ha dado el primer paso concreto para su construcción. ¿Por qué un proyecto que parece tan ambicioso ha caído en este círculo vicioso de retrasos infinitos? Hoy lo analizaré en cinco aspectos para que entendáis la lógica económica y las dificultades reales que subyacen a ello.

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1. ¿De dónde viene el dinero? La ecuación financiera de “pedir prestado para construir una carretera” no cuadra

Primero, debemos hablar sobre la cuestión más importante: el dinero.

El tren de alta velocidad entre el norte y el sur de Vietnam tiene una longitud de aproximadamente 1500 kilómetros y conecta Hanoi con Ho Chi Minh City. Según los estándares actuales, no se trata de construir una carretera ordinaria, sino un tren de alta velocidad con una velocidad superior a los 350 kilómetros por hora. Este tipo de proyecto tiene un costo muy elevado.

  • Costo estimado: Aunque las autoridades no han proporcionado una cifra definitiva, la industria estima que el costo podría estar entre 60 y 70 mil millones de dólares.
  • La situación financiera de Vietnam: El PIB de Vietnam en 2023 fue de alrededor de 430 mil millones de dólares. Es decir, el dinero necesario para construir este tren equivale al total del PIB de Vietnam en un año y medio.

El problema es: El gobierno vietnamita no puede costearlo por sí mismo y tiene que pedir prestado. Pero, ¿de quién pedir el dinero?

  • Bancos nacionales: Los bancos vietnamitas tienen fondos limitados y las tasas de interés son altas, lo que podría provocar inflación y una crisis de deuda.
  • Préstamos internacionales: Instituciones como el Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo tienen límites en los préstamos a Vietnam y suelen exigir una estricta disciplina fiscal.
  • China o Japón: Estos son los principales candidatos. China ofrece un paquete que incluye préstamo y construcción, mientras que Japón ofrece préstamos a bajos intereses junto con tecnología. Pero, independientemente de la opción elegida, Vietnam tendría que asumir una enorme deuda a largo plazo, con los ingresos fiscales destinados a pagarla en los próximos años.

Explicación sencilla: Es como si una familia quisiera comprar una casa de 5 millones de dólares, pero solo tuviera 500 mil en ahorros. El banco dice: “Podemos prestarte el dinero, pero tendrás que pagarlo con tus salarios de los próximos 30 años, y los intereses no son bajos”. ¿Dudaría la familia? Por supuesto que sí. La indecisión del gobierno vietnamita se debe a que temen que, al calcular los costos, descubran que pueden permitírselo, pero no serán capaces de pagarlo o que incluso si lo construyen, no habrá suficientes personas para utilizarlo.

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2. La disputa por la ruta técnica: La competencia entre China y Japón ralentiza el progreso

El proyecto del tren de alta velocidad no solo es una cuestión de dinero, sino también de ruta técnica. Durante los últimos diez años, Vietnam ha estado indeciso entre China, Japón y Europa, y este proceso de elección ha consumido mucho tiempo.

  • El plan de Japón: La tecnología del Shinkansen japonés es avanzada y segura, pero el costo es elevado, y Japón desea utilizar sus propios trenes y sistemas de señalización, lo que aumenta los costos de mantenimiento.
  • El plan de China: Los trenes de alta velocidad chinos ofrecen una buena relación calidad-precio y una rápida construcción, y están dispuestos a proporcionar un proyecto “llave en mano”. Sin embargo, algunas élites vietnamitas temen la influencia creciente de China y los riesgos de deuda o dependencia tecnológica.
  • El plan europeo: Empresas como Siemens de Alemania también participaron en la licitación, pero luego se retiraron o su influencia disminuyó.

¿Por qué esto causa retrasos? Porque sin una ruta técnica definida, no se puede finalizar el diseño, y sin un diseño definitivo, no se pueden llevar a cabo las licitaciones, y sin licitaciones, las empresas constructoras no pueden comenzar a trabajar.

Explicación sencilla: Es como si quisieras renovar tu casa y estuvieras indeciso entre contratar a la empresa A (carosa pero de calidad) o a la empresa B (barata pero rápida). Después de 10 años de indecisión, finalmente eliges a la empresa B, pero ella dice: “Está bien, pero tengo que redibujar los planos porque ya hemos trabajado la mitad según los estándares de la empresa A”. Así que el plazo de construcción se extiende. La situación actual de Vietnam es que ha elegido la dirección (favoreciendo la tecnología china), pero las dudas anteriores han dejado un montón de problemas que deben resolverse.

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3. Expropiación de tierras y desalojos: Un problema difícil de resolver en Vietnam

En Asia, lo más complicado al construir un tren de alta velocidad no es colocar los rieles, sino la **expropiación de tierras y los desalojos*. El sistema de propiedad de tierras en Vietnam es diferente al de China: la tierra pertenece al estado, pero los derechos de uso son de particulares o colectivos. Esto significa que el gobierno tiene que negociar con miles de aldeanos y empresas, y cada paso puede generar disputas sobre los precios de compensación y los planes de reasentamiento.

  • Disputas sobre los estándares de compensación: Los agricultores consideran que las compensaciones son demasiado bajas, mientras que el gobierno cree que el presupuesto es limitado.
  • Procedimientos legales complicados: Los procedimientos legales de expropiación en Vietnam son muy complejos, y la aprobación de un proyecto puede llevar varios años.
  • Resistencia social: En los últimos años, la sociedad vietnamita ha prestado más atención a los problemas ambientales y de reasentamiento asociados a los grandes proyectos de infraestructura, y cualquier injusticia puede provocar protestas.

¿Por qué el inicio se ha retrasado de 2026 a 2027? Probablemente porque el progreso en la expropiación de tierras no ha sido tan rápido como se esperaba. El gobierno planeaba comenzar en 2026, pero descubrió que aún no había acordado los términos para muchas secciones clave o que los acuerdos de compensación no estaban firmados. Por “prudencia”, decidió posponer el inicio un año para dar más tiempo para resolver estos asuntos.

Explicación sencilla: Es como si quisieras construir una carretera en tu vecindario y tuvieras que ir de puerta en puerta preguntando a cada familia: “Quiero construir una carretera y ocupar dos metros de tu terreno; te pagaré 100 mil, ¿estás de acuerdo?”. Algunos aceptan, otros consideran que es poco, y otros se oponen rotundamente. Tendrías que pasar un año negociando con todas estas familias para liberar el terreno. Vietnam está pasando por lo mismo: ha elegido la dirección (favoreciendo la tecnología china), pero las dudas anteriores han dejado muchos problemas que deben resolverse.

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4. Rentabilidad económica: ¿Realmente el tren de alta velocidad generará ingresos?

El gobierno pide prestado para construir el tren de alta velocidad con la esperanza de recuperar el dinero a través de los ingresos operativos. Sin embargo, la viabilidad económica de este proyecto ha sido constantemente cuestionada.

  • Densidad de población insuficiente: Las rutas de tren de alta velocidad más rentables son las que conectan dos ciudades grandes con alta densidad de población y frecuentes actividades comerciales (como el tren de alta velocidad entre Pekín y Shanghái). Aunque la ruta entre el norte y el sur de Vietnam es larga, muchas áreas intermedias tienen una población escasa y poca actividad económica.
  • Sensibilidad de los precios de los billetes: El PIB per cápita en Vietnam es bajo, por lo que la gente es muy sensible a los precios. Si los billetes son demasiado caros, nadie los utilizará; si son demasiado baratos, el proyecto no será rentable.
  • Concurrencia de transporte alternativo: Existen redes de carreteras y avión bien desarrolladas en Vietnam. Para una distancia de 1500 kilómetros, un avión tarda 2 horas mientras que el tren de alta velocidad tarda entre 4 y 5 horas. Para los viajeros de negocios, el avión puede ser más conveniente; para los viajeros normales, los autobuses son más económicos. El tren de alta velocidad no tiene una ventaja clara en estas áreas.

Explicación sencilla: Es como si abrieras un hotel de cinco estrellas en un pequeño pueblo de 100 habitantes. Invertirías 100 millones en la renovación, pero solo tendrías 10 huéspedes al día, cobrando 500 dólares por cada uno. Al final del año, no cubrirías ni siquiera los costos de agua y electricidad. El problema del tren de alta velocidad es que la cantidad de viajeros podría no ser suficiente para cubrir los altos costos de construcción y operación. El gobierno teme que, una vez construido, el proyecto se convierta en una pérdida financiera que aumente la deuda.

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5. Significado político: ¿Por qué insistir en este proyecto? La lucha entre “apariencia” y “realidad”

Dado que es difícil obtener fondos, expropiar tierras y calcular los costos, ¿por qué el gobierno vietnamita sigue insistiendo en este proyecto?

  • Símbolo nacional: El tren de alta velocidad se considera un símbolo de la “modernización” y la “industrialización” de Vietnam. No es solo un tren, sino también un símbolo político: su construcción significaría que Vietnam se une al grupo de países con trenes de alta velocidad y mejoraría su imagen nacional.
  • Competencia regional: Otros países de Asia del Sudeste (como Tailandia e Indonesia) también están promoviendo proyectos de tren de alta velocidad. Si Vietnam se retrasa, podría quedarse atrás en la competencia regional.
  • Presión política interna: Dentro del Partido Comunista de Vietnam hay diferentes facciones; las que apoyan el proyecto esperan utilizarlo para impulsar reformas económicas y la mejora de la infraestructura. Un retraso en el proyecto podría afectar el futuro político de los funcionarios involucrados, por lo que están “ganando tiempo” en lugar de cancelarlo.

¿Por qué el inicio se ha pospuesto para 2027? En realidad, se trata de una compromiso político:

  • A nivel interno: Reconocer que comenzar en 2026 no es realista para evitar más vergüenza política.
  • A nivel internacional: Demostrar a los prestamistas (como China) que siguen avanzando, aunque necesitan más tiempo para resolver problemas internos, y que no se trata de cancelar el proyecto.
  • Período de transición: Usar este año para negociar mejor las condiciones del préstamo, resolver los problemas de expropiación de tierras y optimizar el diseño del proyecto.

Explicación sencilla: Es como si alguien quisiera estudiar para una maestría, pero estuviera avanzando muy lentamente y no fuera aprobado en el primer examen. No puede decir “no voy a seguir intentándolo” porque sería vergonzoso, y sus familiares y amigos están observando. Así que dice: “Me prepararé un año más y seguramente seré aprobado el próximo año”. En 2027, Vietnam intentará resolver todos estos problemas y seguir adelante con el proyecto.

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Conclusión: Las banderas decorativas cuelgan en vano, pero el camino debe seguirse

El retraso del tren de alta velocidad de Vietnam de 2026 a 2027 parece ser solo un año, pero en realidad es el resultado de la interacción de cinco factores clave: financiación, tecnología, expropiación de tierras, rentabilidad económica y voluntad política.

  • Para Vietnam: Es un doloroso proceso de “crecimiento” que revela las deficiencias en la capacidad de planificación, financiación y ejecución de grandes proyectos de infraestructura.
  • Para China: Es una oportunidad, pero también un desafío. Si Vietnam elige el plan chino, China obtendrá un importante mercado de trenes de alta velocidad en el extranjero, aunque también debe estar atenta a los riesgos de deuda y políticos.
  • Para el mundo: Es una advertencia: en los países en desarrollo, los grandes proyectos de infraestructura no deben basarse solo en la “apariencia”, sino que también es necesario calcular cuidadosamente los costos reales.

En resumen: Es un poco incómodo que las banderas decorativas cuelguen en vano, pero no todo es negativo. Esto recuerda al gobierno vietnamita que **no debería limitarse a celebrar con banderas; primero debe asegurarse de que los cimientos sean sólidos, los cálculos estén correctos y las tierras estén disponibles antes de celebrar de nuevo*. Si realmente comenzará la construcción en 2027, dependerá de si en ese año logran arreglar los problemas de financiación, tierras y recursos humanos.

Después de todo, el tren de la era ya ha pasado zumbando, pero el tren de alta velocidad de Vietnam todavía tiene que subir lentamente.