La “batalla por la supervivencia” de los chips: cuando China deja de ser solo un comprador para convertirse en el establecedor de las reglas
Hola a todos, soy vuestro periodista financiero. Hoy no vamos a hablar de un aburrido documento de política, sino de un “terremoto” que está ocurriendo en la industria mundial de semiconductores.
El 15 de septiembre, el Ministerio de Industria y Tecnología de China y la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma emitieron el “Plan Quinquenal para el Desarrollo de la Industria de Tecnologías de la Información Electrónica”. Ese mismo día, el periódico surcoreano “Chungang Ilbo” citó a un responsable de una empresa de semiconductores de Corea del Sur, cuya afirmación podría considerarse la predicción más impactante del sector este año:
> “Antes, el riesgo era no poder vender productos a China; ahora, el riesgo es que China deje de comprar productos de Corea del Sur.”
Puede sonar como quejas, pero si analizas la lógica detrás de estas palabras, te das cuenta de que se trata de un tipo de pánico estructural. Antes, China era el gran comprador; empresas de Corea del Sur, Japón y Estados Unidos ganaban dinero vendiendo equipos, materiales y chips a China. Pero ahora las cosas han cambiado. China ya no es solo un comprador; se está convirtiendo en un fabricante y sustituto en toda la cadena de producción.
Hoy, voy a explicar los puntos clave de esta noticia de manera sencilla en cinco partes, para que veáis hasta dónde ha llegado esta “guerra de chips” y por qué esta vez es diferente.
---
El dilema de Corea del Sur: cuanto más venden, más se ven atrapados
¿Por qué están tan preocupados los coreanos? Porque se han encontrado en un círculo vicioso. Antes, Corea del Sur tenía mucho poder de decisión en el campo de los semiconductores (especialmente en chips de almacenamiento y materiales de origen). Pero la situación actual es la siguiente: las empresas coreanas dependen mucho de China como mercado de venta, mientras que China está adquiriendo rápidamente los materiales y tecnologías esenciales para su supervivencia.
La noticia menciona datos impactantes: la dependencia de Corea del Sur de ciertos materiales clave para IC (integrales) ha aumentado significativamente, con una dependencia del 98% del galio en particular.
Es como si los chefs coreanos ganaran dinero cocinando para los clientes chinos, pero el sal, el azúcar y el aceite (materiales clave) provinieran casi en su totalidad de China. Ahora, China no solo ha aprendido a cocinar, sino que también ha comenzado a cultivar sus propios ingredientes y a producirlos.
Lo que preocupa aún más a los expertos coreanos es que el avance tecnológico de China no es lineal (un 10% anual), sino que es “no lineal” (puede avanzar de manera explosiva). Antes, pensaban que estaban 3-5 años por delante de China, pero esa idea ya está obsoleta. Con sus enormes fábricas y líneas de producción, China tiene un entorno ideal para el desarrollo tecnológico. Si las fábricas chinas ofrecen la oportunidad de probar equipos y materiales nacionales, el ritmo de innovación puede ser sorprendentemente rápido.
Por lo tanto, el miedo de los coreanos es que, si China logra la autonomía en toda la cadena de producción, las empresas que venden equipos y materiales perderán sus negocios.
---
La “red de seguridad” de Estados Unidos: de vender chips a bloquear el acceso a los servicios en la nube
Mientras Corea del Sur está preocupada, Estados Unidos está tratando desesperadamente de cerrar las brechas. En los últimos años, Estados Unidos ha utilizado prohibiciones para frenar el desarrollo de chips chinos. Sin embargo, las medidas de control estadounidenses se han vuelto cada vez más sofisticadas y astutas, extendiéndose incluso al ámbito de los servicios en la nube:
1. Bloqueo de hardware: El Departamento de Comercio de EE. UU. (BIS) no solo ha restringido los chips avanzados, sino que también ha incluido en su control los herramientas de diseño (EDA) y los materiales especiales (como el diamante y el óxido de galio) utilizados en la fabricación de chips. Incluso los equipos estadounidenses utilizados por empresas como Samsung y SK Hynix en sus fábricas en China están sujetos a revisión caso por caso, sin excepciones.
2. Bloqueo del poder de cálculo en la nube: Esta es la medida más reciente y drástica. Antes, las empresas chinas no podían adquirir chips AI de alta gama de Nvidia, pero podían utilizar su poder de cálculo alquilando servidores en centros de datos en el extranjero. Ahora, el Congreso de EE. UU. está promoviendo la Ley de Seguridad del Acceso Remoto, y el BIS está preparando nuevas regulaciones para bloquear este acceso. En otras palabras, no solo no venden las herramientas, sino que también prohíben el control remoto de dichas herramientas.
3. Seguimiento por parte de aliados: Japón y Corea del Sur están siguiendo el ejemplo de EE. UU. Japón está imponiendo estrictas regulaciones a los equipos de encapsulación avanzados, mientras que Corea del Sur ha clasificado los chips AI de alta gama como bienes estratégicos y ha modificado su Ley de Espionaje para elevar la industria de semiconductores al nivel de la seguridad nacional.
El secretario de Comercio de EE. UU., Lutnick, ha declarado que “no es probable que se relajen las restricciones a corto plazo”. Esto significa que la “desvinculación” o la “ruptura de la cadena” en los campos de alta tecnología ya son una realidad, no una amenaza.
---
La “contraofensiva integral” de China: de avances puntuales a un ecosistema cerrado
Frente a estos bloqueos externos, China no se ha quedado de brazos cruzados, sino que ha adoptado una estrategia integral. El lema central de su “Plan Quinquenal” es “mejorar toda la cadena de producción”.
Antes, China podría haberse centrado solo en equipos de fotolitografía o en chips de almacenamiento. Pero ahora ha cambiado de enfoque: de “apoyo puntual” a una “distribución integral en toda la cadena”.
¿Qué significa esto?
- Mejoramiento de procesos maduros: Aunque los procesos más avanzados (como 3nm y 2nm) están restringidos, China se ha propuesto perfeccionar los procesos más maduros (como 28nm y 14nm) para aplicaciones en automóviles, electrodomésticos y control industrial. TrendForce predice que para 2030, China tendrá más de la mitad de la capacidad de producción de procesos maduros a nivel mundial.
- Autonomía en materiales clave: La noticia menciona que el cuarzo de alta pureza de Jiangsu Pacific Quartz ha sido certificado, y los dispositivos de silicon carburo de Yaoxin Microelectronics han logrado avances significativos. Estos son elementos esenciales para la fabricación de chips.
- Impulso desde el mercado final hacia la cadena de producción: Esto es lo más impresionante. Antes, las fábricas de chips buscaban a los proveedores de equipos; ahora, marcas como Xiaomi utilizan directamente chips de ChangXin Memory. Los consumidores eligen los productos basándose en su calidad, lo que abre el mercado. Este tipo de colaboración integral desde los equipos hasta los materiales y desde el diseño hasta el producto final es una ventaja ecológica que no se puede comprar con dinero.
La lógica es simple: solo con líneas de producción se generan datos, los datos permiten la innovación, la innovación permite la producción en masa y los productos finales forman un círculo cerrado. El enorme mercado interno de China es el mejor “incubador” para los chips nacionales.
---
La realidad actual: datos alentadores, pero deficiencias evidentes
No debemos ser optimistas a ciegas; la noticia también señala con objetividad la situación actual:
Noticias positivas:
- Aumento de la nacionalización: La tasa de nacionalización de equipos de fabricación de circuitos integrados en China ha pasado del 35% en 2024 al 55% en 2025.
- Aumento de los chips de almacenamiento: Se espera que la cuota de ingresos de DRAM de ChangXin Memory (CXMT) aumente del 4% al 10%, ubicándola en el cuarto lugar a nivel mundial.
- Duplicación de las exportaciones: En los primeros ocho meses de 2026, las exportaciones de circuitos integrados de China superaron los 250 mil millones de dólares, duplicándose en comparación con el año anterior.
- Optimismo del capital: Goldman Sachs predice que para 2030, el gasto en capital en IC en China alcanzará los 82 mil millones de dólares.
Noticias negativas:
- Los equipos de fotolitografía siguen siendo un punto débil: La tasa de nacionalización de equipos de fotolitografía es inferior al 1%. Aunque el objetivo es entregar 5 equipos de fotolitografía nacionalizados para 2026, esta cifra representa una diferencia de casi 30 veces en comparación con los 130 equipos de tipo DUV entregados por ASML el año pasado.
- Deficiencias en los segmentos más avanzados: Los procesos de medición y desarrollo de capas, así como la aplicación de revestimientos, siguen siendo un reto.
- Escasez de talento: Hay una grave falta de ingenieros especializados y multidisciplinarios. Los altos salarios no son suficientes para atraer a personas con experiencia en producción en masa, ya que esta experiencia requiere tiempo para acumularse.
- Estructura de exportaciones centrada en productos básicos: El aumento de las exportaciones se debe principalmente a los precios más altos de los productos maduros y de los chips de almacenamiento; la proporción de exportaciones de chips de alta gama sigue siendo baja.
En resumen: China ha logrado un gran volumen de producción, pero todavía está restringida en los aspectos más avanzados de la calidad.
---
El futuro de esta “juego de desplazamiento”: ¿quién no puede prescindir del otro?
Para finalizar, veamos una perspectiva más amplia: la cadena global de semiconductores está desarrollando una compleja “dependencia desplazada”:
- Estados Unidos: Aunque bloquea con rigor los procesos más avanzados, no puede cerrar las brechas en el ámbito del poder de cálculo en la nube y depende en gran medida de la capacidad de fabricación asiática.
- Japón: Políticamente coopera con las restricciones de EE. UU., pero económicamente no puede prescindir del mercado chino. El hecho de que China haya impuesto aranceles antidumping al diclorosilano japonés demuestra que las medidas de contramedidas económicas están surtiendo efecto.
- Europa: Es la región que más lenta ha adoptado medidas, pero está actuando con más contundencia (por ejemplo, con la intervención de los Países Bajos en ASML); su propia industria es débil y debe colaborar con fabricantes chinos como SMIC y HuaHong para mitigar los riesgos.
- Corea del Sur: Está muy preocupada, ya que su modelo de negocio (vender materiales/equipos a China) está siendo desafiado por la producción local china.
- China: Ya no está pasiva; está construyendo su propio ecosistema. Utiliza su enorme mercado interno para probar tecnologías, genera ingresos a través de las exportaciones de productos de procesos maduros y, con estos ingresos, financia la investigación y desarrollo en áreas de alta gama.
Conclusión:
Aunque las palabras del responsable coreano sobre que China dejará de comprar productos de Corea del Sur pueden parecer exageradas (China todavía necesita importar algunos equipos y materiales de alta gama), la “autonomía integral en toda la cadena” se convertirá en realidad.
Esta guerra ya no es simplemente un asunto de compras y ventas; se trata de una “confrontación ecológica”. Estados Unidos intenta cortar la fuente tecnológica de China, mientras que China busca construir un “círculo tecnológico independiente” a través del mercado y la producción.
Para el público en general, esto significa lo siguiente:
1. Los chips nacionales serán más comunes: Los teléfonos, automóviles y electrodomésticos utilizarán cada vez más chips fabricados en China.
2. Mayor volatilidad en la industria: Debido a factores geopolíticos, las fluctuaciones en los precios de las acciones y los resultados de las empresas de semiconductores serán más intensas que antes.
3. Beneficios a largo plazo para las empresas tecnológicas chinas: Aunque habrá dificultades a corto plazo, a largo plazo, las empresas tecnológicas chinas con capacidad de autonomía disfrutarán de un mayor mercado y más poder de fijación de precios.
En resumen: Cuanto más estrictas sean las restricciones, más rápido ocurrirá el reemplazo de tecnologías extranjeras. El “cumpleaños” de los chips chinos está llegando de manera dolorosa, pero decidida.