虎嗅

El título en español sería: “Peking University vive tiempos difíciles”: Los estudiantes han disfrutado de demasiadas comodidades universitarias, hasta el punto de que los días normales parecen difíciles.

原文:北大“过紧日子”刷屏:大学的神仙日子过太多了,正常日子都显得紧了

Hola, soy tu amigo periodista financiero y economista. La noticia de que la Universidad de Pekín está “viviendo tiempos difíciles” es realmente interesante. A primera vista, parece que las universidades están ahorrando dinero, pero si profundizamos un poco, en realidad se trata de un gran debate sobre la disciplina fiscal pública, la inercia administrativa y la esencia de las universidades.

Muchos usuarios de internet, al ver el título, piensan inmediatamente: “¿Acaso las universidades no tienen dinero? ¿Se reducirán los fondos para la investigación? ¿Subirán los precios en los comedores estudiantiles?”

Pero si lees atentamente el documento y consideras lo que he explicado a continuación, verás que esto no son tiempos difíciles en absoluto; es más bien un regreso a la normalidad. La razón por la que la gente lo considera difícil es porque en el pasado las cosas fueron demasiado relajadas: se convirtió en costumbre violar las reglas y el derroche en algo respetable.

A continuación, explicaré este asunto en cinco puntos para que puedas ver la esencia más allá de las apariencias.

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Primero: No te dejes engañar por los titulares: el dinero restringido esta vez es dinero que se estaba malgastando

Primero, debemos desmitir este alboroto público. Muchas personas se preocupan por que se reduzcan los fondos para la investigación o que disminuya la inversión en la enseñanza, pero la realidad es justamente lo contrario.

1. No se ha reducido el dinero destinado a las personas que realmente trabajan; solo se ha restringido el dinero para ostentaciones

El documento de la Universidad de Pekín, así como las normas posteriores de otras universidades, afectan claramente a reuniones administrativas, viajes de negocios y activos de oficina:

  • Lo que no se ha tocado: fondos para la investigación (dinero asignado por el estado para la investigación), construcción de laboratorios, becas y ayudas para estudiantes, inversión en la enseñanza de primera línea.
  • Lo que se ha modificado: reuniones en lugares turísticos, regalos de lujo para las reuniones, actualizaciones de mobiliario de oficina innecesarias, alojamiento en hoteles de lujo.

2. La prohibición de reuniones en 21 lugares turísticos no es una novedad; es una regla establecida desde hace tiempo

La prohibición de reunirse en estos lugares fue anunciada por la Oficina Central del Partido y el Consejo de Estado en 2014. La Universidad de Pekín simplemente ha incorporado estas reglas nacionales en sus propias normas y las está aplicando estrictamente.

3. Esto es sentido común; no son tiempos difíciles

Piénsalo: si fueras el dueño de una empresa regular, ¿permitirías que tus empleados fueran a Sanya a reunirse y de paso se tomaran unas vacaciones? ¿Permitirías que se distribuyeran libretas y insignias que nadie usaría? ¿Cambiarías todo el mobiliario de oficina aunque aún estuviera en buen estado?

La respuesta es claramente “no”. Estos son principios financieros básicos en el mundo empresarial, pero en los sistemas administrativos universitarios, se han convertido en medidas de austeridad que necesitan ser enfatizadas por medio de documentos. Esto indica que los estándares del pasado se desviaron mucho del sentido común.

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Segundo: ¿Por qué la gente lo considera difícil? Porque la relajación se ha convertido en inercia?

¿Por qué las normas financieras normales se interpretan como un “invierno fiscal”? Durante las últimas décadas, se ha formado una inercia de relajación en los gastos administrativos de las universidades, incluso una regla no escrita.

1. “Lo académico” se ha convertido en una excusa para viajes turísticos

Antes, muchas conferencias académicas se celebraban en ciudades hermosas; en realidad, los arreglos de la reunión también incluían actividades de ocio. Todos sabían que este tipo de viajes oficiales satisfacían las necesidades de ocio del personal administrativo y daban una apariencia de “ambiente académico”. Ahora que esto se ha prohibido, la gente lo considera “aburrido” y “indecoroso”.

2. El sentido del ritual se ha convertido en un desperdicio

Antes, en todas las reuniones, se necesitaban bolsas para documentos, libretas, insignias, e incluso se creaban productos especiales. Como si no ofrecer regalos hiciera que la reunión no fuera oficial o que la universidad no tuviera prestigio. Esta práctica de usar fondos públicos como “beneficios” o “proyectos de imagen” ha existido durante mucho tiempo. Ahora que se exige no usar flores, no usar fondos de fondo ni regalos, muchas personas se sienten incómodas.

3. La “actualización” se ha convertido en un proyecto de imagen

El mobiliario y el equipo de oficina solían ser reemplazados sin considerar si realmente eran necesarios; los activos disponibles rara vez se reutilizaban y se compraban nuevos. Los viajes se hacían en clases de lujo en lugar de en económicas, con la excusa de representar la imagen de la universidad.

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Tercero: El verdadero problema: no permitir que los “tiempos difíciles” afecten a los lugares equivocados

Aunque el documento en sí no tiene problemas, las preocupaciones del público no son infundadas. Lo que realmente temen no es la reducción de los gastos administrativos, sino que la presión de ahorro se transmita hacia abajo.

1. Cuidado con los efectos secundarios de las medidas drásticas

Si los departamentos administrativos transfieren la presión a los niveles inferiores para ahorrar dinero, surgirán problemas graves:

  • Reducción del presupuesto para suministros de laboratorio, lo que retrasa el progreso de la investigación;
  • Disminución de las becas para estudiantes de posgrado, lo que afecta su vida;
  • Reducción de los fondos para intercambios académicos, lo que impide que los académicos asistan a conferencias internacionales importantes.

2. Las fronteras deben estar claras: lo que se restringe son las ostentaciones; lo que se relaja es lo académico

Los documentos de varias universidades ya han dejado claro que los controles se aplican a los **gastos administrativos*. Pero las preocupaciones del público siguen existiendo, lo que demuestra que en el pasado el uso de los fondos universitarios se ha centrado demasiado en los gastos administrativos en detrimento de la enseñanza y la investigación.

3. Así es como se deben vivir realmente tiempos difíciles

Los verdaderos tiempos difíciles no deberían ser solo una reducción de los gastos administrativos, sino más bien una reestructuración de la asignación de fondos:

  • A dónde va el dinero recaudado? Debería ir directamente a la enseñanza de primera línea, a la investigación y al apoyo a los estudiantes.
  • ¿Cuál es el objetivo? Reducir la comodidad de los departamentos administrativos y aumentar la libertad de la investigación académica, así como la calidad de la formación de los estudiantes.

Si solo se trabajan en detalles menores como imprimir en ambos lados de la papelera o usar agua embotellada en las reuniones, sin abordar las raíces de la redundancia administrativa, tales medidas no resolverán los problemas fundamentales y difícilmente ganarán el reconocimiento de profesores, estudiantes y el público.

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Cuarto: ¿Dónde está realmente el “prestigio” de una universidad?

Este es un tema de valores. ¿Qué define el buen nivel de una universidad?

1. No está en la ostentación administrativa

  • No se trata de cuán exclusivas son las reuniones;
  • No se trata de cuán lujoso es el mobiliario de oficina;
  • No se trata de cuán elegantes son los viajes;
  • No se trata de las cartas de admisión de lujo o los paquetes de bienvenida.

2. Está en la academia y en la educación

  • ¿Pueden producir resultados académicos de primer nivel?
  • ¿Pueden formar talentos excepcionales?
  • ¿Pueden proporcionar un entorno seguro para el aprendizaje de los estudiantes?
  • ¿Pueden cumplir con su misión educativa?

Cuando prohibir reuniones en lugares turísticos o no distribuir regalos para las reuniones se convierte en noticia, deberíamos reflexionar: ¿Durante los últimos años, los gastos administrativos de las universidades se han desviado demasiado de su objetivo principal de educar y formar personas?

El llamado “vivir tiempos difíciles” no es más que volver a lo correcto en el uso de los fondos públicos. No es un sacrificio difícil, sino algo que las universidades públicas deberían hacer de manera natural.

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Quinto: De disfrutar sin merecerlo a soportar lo que no se merece

Para concluir, quiero usar dos palabras para resumir esto:

1. Por supuesto, no abogamos por soportar lo que no se merece

Si se sacrifican condiciones de investigación necesarias o beneficios para los estudiantes por ahorrar dinero, eso es poner lo importante en segundo lugar; es formalismo, es soportar lo que no se merece.

2. Pero debemos dejar de disfrutar sin merecerlo

Es común que las universidades usen fondos públicos para gastos administrativos innecesarios, proyectos de imagen o beneficios ocultos. Este tipo de comportamiento se basa en la confianza de los contribuyentes y los estudiantes, y si se excede, se agota la credibilidad.

¿Qué son los verdaderos días buenos?

No son los buenos tratos para el personal administrativo o las reuniones lujosas, ni los regalos para estudiantes y profesores durante las vacaciones.

Son la libertad académica, el éxito de los estudiantes y los logros en la investigación.

Cuando las universidades dejen de ver los días normales como tiempos difíciles y conviertan el cumplimiento de las reglas, el ahorro en un hábito y la educación en su prioridad principal, entonces es cuando realmente vivirán días buenos en la educación superior.

En resumen:

El “vivir tiempos difíciles” en universidades como la de Pekín no es una crisis financiera, sino un regreso a la ética administrativa. Nos recuerda que el uso de los fondos públicos tiene límites claros; no podemos convertir la relajación en un privilegio ni el derroche en algo respetable.