¡Hola! Soy tu asistente de análisis financiero y de noticias de negocios. Este artículo sobre el nuevo recinto del Festival Olímpico de Asia en Nagoya, la “IG Arena”, parece hablar sobre cómo se construye un gimnasio y cómo se calculan los costos, pero en realidad explora un problema central en la construcción de infraestructura pública a nivel mundial: ¿cómo utilizar los “derechos de operación futuros” para obtener los fondos necesarios para la construcción en el presente cuando el gobierno no tiene dinero o no quiere endeudarse?
Para que puedas entender fácilmente estos conceptos, dividiré este extenso artículo en cinco dimensiones clave y te los analizaré uno por uno en lenguaje sencillo.
1. ¿Por qué Japón decidió “gastar mucho dinero” en un gimnasio que en realidad “ahorra dinero”?
Primero, debemos aclarar un fenómeno aparentemente contradictorio: este Festival Olímpico se promocionó como austero, la mayoría de los recintos fueron renovados de los existentes, e incluso se decidió no construir un village para los atletas; estos se alojaron en hoteles y cruceros. Sin embargo, se construyó un gran gimnasio nuevo, el Gimnasio Internacional de Aichi (ahora llamado IG Arena), con un costo de 46.4 mil millones de yenes (alrededor de 2 mil millones de yuanes).
La lógica aquí no es el “derroche”, sino el “cambio”.
- Modelo tradicional (gobierno asume todo): El gobierno paga por la construcción y luego se encarga de su gestión o encuentra a alguien para hacerlo. El problema es que Japón ha estado en una era de bajas tasas de interés, incluso negativas, por lo que el gobierno casi no paga intereses al tomar prestado dinero. En teoría, sería más barato que el gobierno lo construyera por sí mismo.
- Dificultades reales (finanzas ajustadas): Aunque la prefectura de Aichi tiene recursos, no es tan rica como Tokio. Si se siguiera el modelo tradicional, la prefectura tendría que pagar una gran suma de dinero de una vez o asumir una carga de deuda a largo plazo.
- Nuevo modelo (financiación privada): La prefectura de Aichi permitió que un consorcio privado ganador (incluido IG Securities) pagara por la construcción del gimnasio. El gobierno no pagó ni un centavo durante la construcción. Una vez que el gimnasio esté listo, pagará al consorcio una cantidad anual durante 30 años.
El punto clave es: El dinero que el gobierno paga no es simplemente “el principal más intereses”, sino “(costo de construcción + costos de mantenimiento para 30 años) menos los ingresos de operación que el consorcio genere en el futuro”. Es decir, de los 46.4 mil millones de yenes invertidos por el consorcio, aproximadamente 20 mil millones se recuperarán a través de la operación del gimnasio en los próximos 30 años (vendiendo entradas, organizando eventos, alquilando el espacio, etc.). El gobierno solo tiene que asumir la diferencia.
**Así que, Japón utiliza dinero “caro” (con tasas de interés más altas que las de financiación gubernamental) para comprar la “libertad de flujo de caja en el presente” y la “vitalidad operativa en el futuro”.
2. ¿El “legado” de los Juegos Olímpicos de Tokio demuestra que los derechos de operación se pueden vender?
La prefectura de Aichi se atreve a hacer esto porque los Juegos Olímpicos de Tokio dejaron una señal importante: los derechos de operación de un gimnasio pueden ser valorados económicamente.
- Problemas pasados (trampas de “elefantes blancos”: Muchos recintos olímpicos quedaron desutilizados después de los juegos, convirtiéndose en “elefantes blancos” (cosas caras pero inútiles), y el gobierno tuvo que subsidiarlos año tras año, lo que resultó en pérdidas. Por ejemplo, el complejo de recintos de Atenas de 2004 sigue siendo una ciudad abandonada.
- La solución de Tokio: Después de la construcción del Gimnasio Internacional de Tokio, el gobierno se dio cuenta de que, siguiendo las reglas antiguas (designando un administrador, similar a la gestión delegada en China), todavía había déficits anuales. Entonces, la ciudad de Tokio tomó una decisión audaz: vender los derechos de operación.
- En 2019, el consorcio Dentsu adquirió los derechos de operación por 9.4 mil millones de yenes por 25 años, comprometiéndose a entregar el 50% de las ganancias netas anuales.
- Más tarde, los derechos de operación del Nuevo Estadio Nacional también fueron adjudicados al consorcio NTT Docomo por 52.8 mil millones de yenes.
¿Qué demuestra esto?
1. Los derechos de operación tienen valor: No se determinan arbitrariamente por el gobierno, sino que son adjudicados por los capitalistas basándose en las expectativas de ingresos futuros para veinte o treinta años.
2. Transferencia de riesgos: El gobierno ya no se preocupa por las pérdidas del recinto, ya que el operador, para recuperar el principal y las ganancias, se esforzará por gestionarlo bien, organizando eventos y promociones.
Al ver esto, la prefectura de Aichi decidió: si los derechos de operación tienen valor, ¿por qué esperar a que el recinto esté listo para venderlos? Mejor dejar que el capital privado pague por la construcción ahora y utilizar los derechos de operación futuros para compensar parte del costo de construcción.
3. ¿El dinero “caro” realmente no es una mala inversión? El ejemplo del Parque Deportivo de Kai Tak: el cálculo de Hong Kong
Muchas personas piensan instintivamente que el gobierno ahorra dinero al pedir prestado con tasas de interés bajas, mientras que el sector privado paga más. Pero el caso del Parque Deportivo de Kai Tak en Hong Kong demuestra lo contrario.
PwC realizó un cálculo detallado para el gobierno de Hong Kong:
- A primera vista: La tasa de interés del gobierno para los bonos es del 4.5%, mientras que la financiación privada es del 6.5%, lo que parece indicar que el gobierno ahorra 2 puntos porcentuales.
- Análisis más profundo (costo total del ciclo de vida): Si se incluyen todos los riesgos (cambios en el diseño, retrasos en la construcción, fluctuaciones en la demanda, inflación, etc.) y se convierten en dinero:
- Si el gobierno lo hace todo: El costo total es de aproximadamente 45.9 mil millones de dólares de Hong Kong.
- Financiación privada con integración de construcción y operación (modo DBO): El costo total es de aproximadamente 40.06 mil millones de dólares de Hong Kong.
Conclusión: La financiación privada en realidad ahorra 580 millones de dólares de Hong Kong.
¿Por qué?
Porque el capital privado, al intentar controlar los riesgos, considera cómo ahorrar dinero y aumentar la eficiencia en la fase de diseño. El gobierno, por falta de sensibilidad comercial, a menudo sufre pérdidas en la operación posterior o gastos adicionales durante la construcción.
Este ejemplo nos muestra que el dinero barato (bajas tasas de interés) no necesariamente conlleva un costo total más bajo. El dinero caro (altas tasas de interés) puede ser más económico a largo plazo si aumenta la eficiencia operativa y reduce los riesgos.
*Nota: Hong Kong finalmente no eligió este plan porque el gobierno quería mantener el control sobre las instalaciones grandes, pero esto no afecta el hecho de que la financiación privada podría ser más económica.*
4. La situación en China: el camino barato ya no funciona; debemos aprender a “hacer cuentas”
El artículo termina señalando que la construcción de recintos deportivos en China también enfrenta presiones de transformación similares.
- Cambio en la política: El plan quinquenal establece controles estrictos para la construcción de nuevos recintos deportivos grandes, y los proyectos deportivos grandes con gradas están excluidos de la lista de bonos especiales. Esto significa que el camino de financiar la construcción con préstamos gubernamentales y apoyo financiero completo se está cerrando.
- Enfoque en la renovación de instalaciones existentes: En los próximos diez años, el enfoque no será la construcción nueva, sino la renovación de instalaciones antiguas. ¿De dónde vendrán los fondos? Solo a través de una diversificación de fuentes de financiación.
- Punto clave: ¿cómo valorar los derechos de operación?
- En China, solo proyectos como el suministro de agua y electricidad pueden obtener financiación estable, ya que sus flujos de caja son predecibles.
- La demanda de recintos deportivos es volátil y no es una necesidad básica, por lo que los ingresos son difíciles de predecir.
- Ejemplo de advertencia: Los derechos de operación del Centro Olímpico de Guiyang se vendieron por 2.375 mil millones de yuanes por 20 años, pero el ganador fue una empresa estatal local. Este dinero se calculó más basándose en el costo de reemplazo del activo que en el flujo de caja futuro. Esto indica que China aún no ha establecido un mecanismo de precios de mercado para los derechos de operación.
El desafío en China es: Debe haber alguien que pueda calcular con precisión cuánto dinero se ganará con un recinto en los próximos 20-30 años. Solo con una estimación precisa, el capital privado se atreverá a invertir, y el gobierno podrá activar los activos al vender los derechos de operación para resolver los problemas de financiación de la construcción.
5. Resumen: ¿Qué se compra con el dinero “caro”?
Volviendo a la IG Arena de Nagoya:
- Lógica financiera: La prefectura de Aichi pagó un máximo de 264 mil millones de yenes a lo largo de 30 años, a cambio de un gimnasio que costó 464 mil millones de yenes, así como un contrato que le libera de preocupaciones operativas en el futuro.
- Transacción esencial: El gobierno intercambió “parte de los derechos de ingresos futuros” y “compromisos de gastos fijos a largo plazo” por “ningún gasto de capital en el presente” y “la capacidad operativa profesional del capital privado”.
Lo que esto nos enseña a nosotros, tanto a particulares como a inversores:
1. No solo mires los intereses, sino el costo total: Al evaluar cualquier proyecto a largo plazo, los intereses son solo la punta del iceberg; la eficiencia operativa, la distribución de riesgos y los costos institucionales son más importantes.
2. Los derechos de operación son un activo clave: A medida que aumentan las restricciones de deuda gubernamentales, el valor de las instalaciones públicas pasará de “ladrillos y cemento” a “capacidad operativa”. Quien pueda gestionar el recinto para generar tráfico y ingresos tendrá el poder de fijar los precios.
3. Los riesgos no han desaparecido, solo se han trasladado: Este modelo transfiere los riesgos de construcción al capital privado, pero si los ingresos operativos no cumplen con las expectativas, las disputas pueden surgir durante el largo período del contrato, y al final, el gobierno podría ser el que pague. Por lo tanto, la capacidad para predecir con precisión el flujo de caja es más importante que la capacidad de financiación.
En resumen: El caso de Nagoya nos muestra que, en tiempos de austeridad fiscal, el dinero “caro” a veces es “barato”, siempre y cuando tengas en tus manos derechos de operación valiosos que generen un flujo de caja estable y sepas cuánto valen realmente.