Resumen del contenido central
Este artículo revela la historia oculta de periodistas japoneses de la época moderna que, bajo el disfraz de su profesión, participaban en actividades de inteligencia contra China. El nuevo libro del profesor Yu Fan de la Universidad de Shandong, *Bajo la máscara*, desvela la doble identidad de periodistas japoneses como Tokitaro Sutemi y Kotaro Sōgawa: por fuera eran trabajadores de los medios, pero en realidad recolectaban información para el expansionismo japonés y construían redes de propaganda. El artículo también analiza las raíces sociales que motivaron a estos periodistas a convertirse espías voluntariamente, así como las lecciones que la investigación histórica puede ofrecer para el presente.
I. Los archivos de Sutemi: el “caja negra” de la inteligencia protegida por el general Wu Shi
Los archivos de Sutemi consisten en 220 millones de palabras de recortes de periódicos recolectados por Tokitaro Sutemi entre 1913 y 1940, que abarcan temas como las relaciones China-Japón, asuntos militares y económicos. Son un material único para el estudio de las actividades de inteligencia japonesas durante la invasión a China. Su conservación en el continente se debe al general Wu Shi: antes de ser enviado a Taiwán en 1949, dejó estos archivos en el Instituto de Ciencias Sociales de Fujian bajo la pretensión de que estaban “alquilados”, y posteriormente fueron transferidos a la biblioteca de la Universidad de Xiamen.
¿Por qué nadie había investigado estos archivos en profundidad antes? Porque se sabía muy poco sobre Tokitaro Sutemi. El profesor Yu Fan tardó tres años en reconstruir parte de su historia: inicialmente fue un joven literato que fracasó al intentar establecerse en Taiwán después de la guerra de Corea; más tarde, por recomendación de un amigo, se convirtió en corresponsal del *Fukuoka Nichi Nichi Shimbun* en Pekín y luego adoptó posiciones pro-militaristas, incluso ayudando a Japón a adquirir hierro fundido de Shanxi (un recurso estratégico). Los comentarios y los cambios en el estilo de los recortes de periódicos sugieren que pasó de periodista a agente de inteligencia.
II. Espías disfrazados de periodistas: “expertos en China” al servicio de la invasión
Estos periodistas japoneses no eran simples reporteros, sino instrumentos del expansionismo:
- Kotaro Sōgawa: durante la guerra de Corea, identificó las debilidades de las defensas de Weihaiwei, lo que permitió al ejército japonés tomar un camino alternativo; también adquirió el periódico *Han Bao* y utilizó fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores para publicar otro periódico en apoyo a los reformistas, ayudando así a Japón a construir su red de propaganda.
- Tsuruzawa Yoshisuke: bajo el pretexto de trabajar para el *Beiping Shimbun*, estableció una red de espías que colaboraba con el ejército de Kwantung.
- Tokitaro Sutemi: después de 1926, redujo la publicación de artículos, pero sus recortes se volvieron más abundantes y contenían comentarios; Yu Fan supone que en ese momento comenzó a trabajar para los servicios de inteligencia y eventualmente estableció contactos con el ejército de Kwantung, apoyando abiertamente la invasión de China.
Sus informes llegaban directamente al primer ministro y al ministro de asuntos exteriores japonés, convirtiéndose en una referencia clave para las decisiones de invasión.
III. ¿Por qué los periodistas japoneses se convirtieron espías voluntariamente?
No fue por obligación del gobierno, sino debido a un “consenso de expansión” en toda la sociedad:
- Ansiedad por los recursos: Japón, siendo un país insular, carecía de recursos; después de la Restauración Meiji, su industrialización requirió materias primas, lo que llevó a la política de expansión hacia el continente, con la idea de que los recursos chinos podrían ser obtenidos sin costo (una lógica similar a la de un bandido, según Matsugaka Yoichi).
- Sentimiento de misión colectiva: La mayoría de la población consideraba que contribuir al expansionismo nacional era su deber. Por ejemplo, Kotaro Sōgawa financió por su cuenta un viaje de investigación en el norte de China a los 23 años; Kudama Nobuo también proporcionó información voluntariamente, sin ser obligado.
- Clima militarista: El ejército japonés tenía un control absoluto sobre el gobierno (el ministro de la guerra debía ser un militar en activo, y cualquier desacuerdo podía llevar al disuelto del gabinete); además, el gran terremoto de Kanto impulsó una tendencia hacia el fascismo, convirtiendo la expansión en un objetivo nacional.
IV. Las lecciones de la historia: ser conscientes del peligro oculto detrás de las máscaras
El profesor Yu Fan sostiene que estudiar estos hechos históricos es para “revelar la verdad y ofrecer enseñanzas para el presente”:
- Desconfiar de los disfrazes profesionales: En aquel entonces, los periodistas japoneses usaban su trabajo como tapadera; hoy en día, puede haber personas que se ocultan detrás de pretextos similares, como la investigación académica o el intercambio cultural, para recolectar información.
- Proteger los documentos históricos: Los archivos de Sutemi estuvieron a punto de ser trasladados a Taiwán, pero gracias a la protección del general Wu Shi se salvaron. Los materiales históricos son clave para revelar la verdad y no deben perderse.
- Comprender la verdadera naturaleza de la invasión: El comportamiento de estos periodistas no fue individual, sino parte de la estrategia de expansión nacional de Japón. Debemos recordar que cualquier invasión que se presenta como “cooperación” oculta sus verdaderos propósitos detrás de una máscara.
Este artículo nos muestra que la historia no es algo lejano; nos recuerda que debemos estar atentos a los motivos ocultos que pueden esconderse detrás de apariencias amistosas. La investigación del profesor Yu Fan nos ayuda a desvelar esa verdad.