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**El precio acordado por las empresas está siendo ignorado por los propios hoteles.**

原文:企业协议价,正在被酒店自己绕开

Resumen del contenido principal

El sistema de precios de los hoteles acordados por las empresas está siendo gradualmente “desgastado”: en apariencia, se trata de la vergüenza de verificar la identidad en la recepción, pero en realidad, el precio acordado ha degenerado de un “mecanismo de gestión completo” a una etiqueta de precio que se puede evitar a voluntad. El problema no radica en que alguna parte haya hecho algo mal, sino en que los objetivos de las empresas (estabilidad y datos), los grupos hoteleros (un sistema y orden), los vendedores de las tiendas (rendimiento del momento), los empleados (precios bajos) y las compañías de gestión de viajes (visibilidad) no están alineados, lo que ha debilitado la cooperación basada en el compromiso de “servicios estables a cambio de noches reservadas”, perjudicando así los intereses a largo plazo de todas las partes.

Desglose y interpretación

#### 1. El precio acordado no es solo “unos pocos euros más barato”; es un conjunto completo de “seguridad para los viajes”

Muchas personas piensan que el precio acordado significa “un poco más bajo que el precio normal”, pero para las empresas, se trata de un “servicio integral”: las empresas prometen que sus empleados reserven una cierta cantidad de noches al año (denominadas “noches reservadas”), y los hoteles garantizan precios estables durante todo el año, canales de reserva fiables, reembolsos contabilizados y asistencia en caso de problemas (por ejemplo, si se agota la habitación, se puede organizar una alternativa con prioridad). Por ejemplo, cuando un empleado viaja por negocios y se aloja en un hotel acordado, no tiene que pagar de su propio bolsillo, ya que el sistema se encarga directamente del reembolso; si el servicio del hotel es deficiente, la empresa puede reclamar ante la sede del hotel. Estos son valores adicionales que van más allá de la simple economía.

#### 2. Los “traidores” que evitan los acuerdos pueden ser empleados del propio hotel

El mayor problema para las empresas no es la reserva en línea, sino que los vendedores de los hoteles intentan obtener clientes a través de canales alternativos por motivos de rendimiento. Por ejemplo, si has estado en un hotel y el vendedor te añade en WeChat diciendo: “La próxima vez ven directamente conmigo; te ofreceré un precio aún más bajo que el acordado por la empresa, sin tener que seguir los procedimientos oficiales”. ¿Por qué? Porque los KPI de los vendedores son la tasa de ocupación y los ingresos del mes, y el sistema de acuerdos a largo plazo del grupo no les resuelve sus necesidades inmediatas. Esto es especialmente problemático en hoteles internacionales, donde el precio acordado global puede ser más alto que el precio temporal local; los vendedores pueden ofrecer un precio más bajo para retener al cliente, pero esto hace que los canales oficiales de la empresa no funcionen correctamente: los empleados siguen alojándose en ese hotel, pero los datos no se registran, y la empresa no obtiene beneficios ni poder de negociación.

#### 3. La “fuerza de negociación” de las empresas se está debilitando silenciosamente

Las empresas negocian con los hoteles basándose en el principio de “te doy tantas noches reservadas al año, a cambio de un descuento”. Por ejemplo, si una empresa ha proporcionado 1000 noches reservadas este año, puede negociar el próximo año diciendo: “He generado tanto negocio para ti, ¿podrías bajar aún más el precio?”. Pero si los empleados reservan directamente a través de canales alternativos y estas noches no se registran, la empresa no cuenta con datos fiables para negociar. Peor aún, los empleados pueden pensar: “El precio acordado por la empresa no es tan bueno como el que consigo yo mismo; ¿es que el departamento de compras no sirve para nada?”. Lo que no entienden es que lo que busca la empresa es la estabilidad a largo plazo, mientras que los empleados buscan precios bajos temporales que pueden desaparecer en cualquier momento.

#### 4. Los hoteles ganan a corto plazo, pero podrían perder mucho a largo plazo

Que los vendedores ofrezcan precios bajos de forma privada puede parecer una situación beneficiosa a corto plazo: el cliente ahorra dinero, el vendedor cumple con sus objetivos y el hotel obtiene más reservas. Sin embargo, a largo plazo, las empresas pueden pensar que los acuerdos no son útiles y optar por cambiar de hotel. Los clientes pueden desarrollar la costumbre de reservar directamente con los vendedores en lugar de utilizar los canales oficiales de la empresa. Los grupos hoteleros pierden el control sobre los precios; si cada tienda fija precios arbitrariamente, todo el sistema de precios del marca se desordena y otras empresas no querrán firmar acuerdos. Por ejemplo, un grupo hotelero que antes obtenía el 30% de sus ingresos de clientes acordados puede perder la mitad de estos debido a las prácticas erráticas de los hoteles locales.

#### 5. Las compañías de gestión de viajes se han convertido en un mero “adorno”

Muchas empresas contratan compañías de gestión de viajes (TMC) para automatizar procesos como reservas, aprobaciones y reembolsos, con el objetivo de gestionar los viajes de sus empleados de manera más eficiente. Pero si los empleadores utilizan canales alternativos, los sistemas de la TMC dejan de ser útiles: los datos no son completos, lo que impide analizar los costos y supervisar el cumplimiento de las normativas (por ejemplo, si los empleados se alojan en hoteles inadecuados). Esto es aún más problemático para las empresas multinacionales, que necesitan reportar datos del área china a sus sedes internacionales, pero solo reciben información parcial.

Conclusión

El problema de los precios acordados no se puede resolver con medidas como verificar la identidad en la recepción ni con intentos de reducir aún más los precios. Lo esencial es alinear los objetivos de todas las partes: los grupos hoteleros deben establecer límites claros para sus tiendas (para evitar precios irregulares), las empresas deben hacer que sus empleados comprendan el valor real del precio acordado, y las compañías de gestión de viajes deben monitorear cuidadosamente la pérdida de datos. Después de todo, el precio acordado no es simplemente un número; representa un “contrato de confianza” entre empresas, hoteles y canales. Si este contrato se debilita, nadie sale ganando.