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El académico de 91 años de la Facultad de Química y Ingeniería de la Universidad Tsinghua, Jin Yong, comenzó a difundir conocimientos científicos desde los setenta u ochenta años, y hasta la fecha ya ha tenido casi 2 millones de “estudiantes en línea”. Su motivación inicial para hacerlo fue sentirse agradecido con la sociedad, cumplir con su responsabilidad como profesor y prevenir el alzhéimer; sus destinatarios no solo incluyen al público general, sino también a maestros de secundaria, funcionarios gubernamentales y empresarios. Las formas en que difunde conocimientos han variado desde la publicación de libros y la grabación de videos hasta la creación de cortos vídeos, siempre manteniendo un enfoque cercano a la vida cotidiana y enfocado en el valor práctico. Insiste en que la divulgación científica debe promover el progreso tecnológico, sin intentar vender productos ni temer las críticas negativas; su objetivo es simplemente sembrar semillas de curiosidad con su conocimiento.
I. Un académico de 91 años difundiendo conocimientos científicos: no es por aburrimiento, sino por un deseo sincero de agradecer
Las razones de Jin Yong para difundir conocimientos son muy concretas:
1. Devolver el favor: Está agradecido por la oportunidad de estudiar en la Unión Soviética y ha conocido a muchas personas excepcionales durante sus 60 años de carrera docente; siente que “debe algo a la sociedad” y quiere devolverlo mientras aún tenga vida.
2. Responsabilidad como profesor: Ya difundía conocimientos entre estudiantes y padres, pero luego se dio cuenta de que también necesitaba proporcionar información de vanguardia a los maestros de secundaria.
3. Un pequeño egoísmo: Aunque su salud no es perfecta, hacer esto le permite mantenerse activo, socializar y prevenir el alzhéimer.
Sus palabras son especialmente sinceras: “Aunque lo digo frente a la cámara, es lo que realmente siento”. No utiliza eslóganes grandilocuentes; simplemente quiere compartir su conocimiento.
II. La divulgación científica no solo para el público general: también para maestros, funcionarios y empresarios
Jin Yong dirige sus actividades de divulgación a tres grupos específicos, cada uno con un objetivo claro:
1. Estudiantes y maestros de secundaria: En las décadas de 1980 y 1990, había miedo a la química industrial (explosiones, envenenamientos); los padres temían que sus hijos se expusieran a estos riesgos al enviarlos a estudiar esta disciplina. Jin Yong tuvo que explicar que incluso productos cotidianos como aceite, sal y salsa son productos de la química. Más tarde, después de ser cuestionado por maestros de secundaria sobre su papel como académico, decidió escribir el libro “Explorando el futuro de la química e ingeniería” para proporcionarles información de vanguardia y materiales didácticos, con el objetivo de despertar su curiosidad.
2. Funcionarios y empresarios: Cree que las tecnologías avanzadas deben ser implementadas, por lo que necesita asegurarse de que los funcionarios comprendan la dirección de las políticas y que los empresarios estén dispuestos a invertir. Por ejemplo, hace más de 20 años habló sobre la “economía circular” (sus residuos pueden convertirse en materias primas para otros); actualmente promueve el uso de tierras salinas costeras para la agricultura, lo que requeriría una inversión de 200-300 millones de yuanes. Su objetivo es convencer a los empresarios de que esto es viable y prometedor.
III. De libros a vídeos cortos: cómo hacer que la divulgación científica sea interesante y útil
Las formas en que Jin Yong difunde conocimientos han ido evolucionando:
- Publicación de libros y grabación de videos: Pasó 5 años escribiendo el libro “Explorando el futuro de la química e ingeniería”, sin reclamar derechos de autor, para que más personas pudieran acceder a su contenido.
- Conferencias en persona: Ha dado conferencias en escuelas secundarias de Yunnan durante dos horas y media; los estudiantes lo escuchaban atentamente y no se levantaban ni para ir al baño. Después de las conferencias, formaban filas para firmar autógrafos; él se sentía como una estrella de cine… aunque ahora ya no puede desplazarse con tanta facilidad.
- Vídeos cortos: Las plataformas colaboran con él en la selección y grabación del contenido, y él solo necesita hablar. Elige temas relacionados con la vida cotidiana (fertilizantes, desalinización del agua de mar, plásticos de uso agrícola), lo que le ha permitido ganar millones de seguidores. A veces bromea diciendo que “no puede ser que tanta gente realmente esté interesada… debe ser una moda de la vejez”.
Su secreto es mantener un enfoque cercano a las necesidades reales de la gente: no utiliza términos técnicos complejos, sino que habla sobre temas que importan a todos (alimentación, vivienda, transporte).
IV. El “límite inferior” de la divulgación científica: debe ser útil para el progreso tecnológico
Jin Yong sigue ciertos principios al difundir conocimientos:
- Enfoque en el valor práctico: Cuando se otorgan premios por el progreso tecnológico, la mayoría de las personas eligen libros ilustrados sobre dinosaurios; él, sin embargo, eligió videos realizados por técnicos agrícolas (sobre fertilización y poda), ya que eso es lo que realmente necesitan los agricultores para avanzar en su campo.
- Sin fines utilitarios: Los usuarios de internet comentan que solo aquellos con recursos económicos pueden dedicarse a la divulgación científica sin buscar beneficios comerciales; él se ríe y está de acuerdo.
- Indiferente a las críticas: Cuando le preguntan si teme las críticas negativas, responde: “Simulo no escuchar ni ver nada”. Después de vivir más de 90 años, realmente no le importa lo que otros piensen.
Su objetivo con la divulgación científica no es mostrar su erudición, sino lograr que los niños se sientan curiosos, que las tecnologías se pongan en práctica y que los agricultores se beneficien de ellas.
Conclusión: La divulgación científica es como sembrar una semilla
Jin Yong dice que enseñar a los niños es como plantar semillas de curiosidad, para que en el futuro estén dispuestos a aprender y a trabajar en áreas relacionadas con la ciencia. A los 91 años, sigue dedicado a este objetivo. Quizás sea precisamente esta pureza en su enfoque, junto con su deseo de compartir conocimientos con la sociedad, lo que le ha permitido ganar millones de seguidores.