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**¿Se han resuelto los problemas de percepción de los consumidores después de que las empresas de marketing de conducción inteligente cambiaron su nombre colectivamente?**

原文:智驾营销集体“改名”之后,消费者认知的坑填好了吗?

Resumen del contenido principal

Recientemente, varios accidentes mortales causados por sistemas de asistencia a la conducción inteligente han revelado una confusión en la comprensión de los consumidores sobre los conceptos de “conducción asistida” y “conducción autónoma”. En realidad, esto se debe a una publicidad exagerada por parte de las empresas automotrices que ha oscurecido estos términos durante mucho tiempo. Actualmente, la “conducción inteligente” disponible en los vehículos de producción corresponde únicamente a funciones de asistencia de nivel L2 o inferior (donde el conductor debe mantener el control en todo momento), mientras que la verdadera conducción autónoma (de nivel L3 o superior) todavía se encuentra en fase de prueba. Con la implementación de políticas reguladoras (como la obligatoriedad de registrar datos y la regulación del lenguaje publicitario), las empresas automotrices han comenzado a ajustar su estrategia de marketing. No obstante, para resolver completamente el problema se necesita un esfuerzo conjunto por parte de los consumidores, las empresas tecnológicas y la industria en términos de corrección de percepciones, mejora de la tecnología y establecimiento de normas éticas de seguridad.

Interpretación detallada

#### 1. Tragedias frecuentes: confundir “asistencia” con “autonomía”

El factor común en estos accidentes es que los conductores dejan de estar atentos al volante después de activar las funciones de asistencia a la conducción, lo que lleva a colisiones. Por ejemplo, en el accidente de Ruijin, Zhang activó el modo de asistencia y dejó las manos lejos del volante, chocando con un camión en mal estado; en el accidente de Chizhou, el conductor se estrelló contra una barrera de protección mientras utilizaba la función de asistencia y el vehículo se incendió; en el accidente de Hengyang, el conductor no prestó atención y entró en una zona en construcción. La raíz de estos desastres es que los consumidores confunden la “conducción asistida” con la “conducción autónoma”, pensando que el sistema puede asumir todo el control y que ellos pueden relajarse completamente.

Según las normas nacionales, toda la “conducción inteligente” disponible en los vehículos de producción actualmente corresponde a niveles L0-L2: L0 es puramente manual (solo proporciona advertencias); L1 puede ayudar con el control de la velocidad o la dirección (como el piloto automático); L2 puede controlar tanto la velocidad como la dirección (como seguir el tráfico en autopista o mantenerse en el carril). Sin embargo, el papel del conductor sigue siendo esencial, ya que debe estar atento en todo momento y estar listo para asumir el control en cualquier momento. La verdadera conducción autónoma (de nivel L3 en adelante) permite que el sistema realice completamente las tareas de conducción (por ejemplo, en ciertas situaciones específicas no es necesario que el conductor intervenga; L4 puede operar de manera totalmente autónoma en áreas restringidas), pero aún no se ha generalizado entre los vehículos de uso doméstico.

#### 2. Confusión de conceptos: las empresas automotrices difuminan las fronteras para vender sus productos

¿Por qué los consumidores confunden estos términos? Porque la publicidad de las empresas automotrices ha sido engañosa en el pasado. Para atraer la atención, muchas compañías han presentado las funciones de asistencia de nivel L2 como “conducción autónoma completa” o “conducción sin conductor en todos los escenarios”, e incluso han promovido que se puede conducir sin intervenir con las manos o los ojos. Por ejemplo, algunas empresas nuevas se han autodenominado “casi L4”; Tesla alguna vez describió sus sistemas como “capacidad de conducción autónoma completa”, cuando en realidad son solo de nivel L2.

El resultado de esta publicidad es que los consumidores piensan que están comprando un vehículo con capacidad de conducción autónoma, pero en realidad reciben una herramienta de asistencia, y por lo tanto asumen toda la responsabilidad en caso de accidente (ya que el conductor sigue siendo el principal responsable). Con la verdadera conducción autónoma, la responsabilidad se transferirá gradualmente a las empresas automotrices, aunque aún no hemos llegado a ese punto.

#### 3. La intervención de la regulación

Hasta ahora había una falta de normativas claras en este ámbito, pero esto está cambiando. Desde 2024, se han implementado varias políticas:

  • Normas nacionales: Por ejemplo, el “sistema de registro de datos de conducción autónoma” aprobado en agosto (que entrará en vigor en 2026) exige que los vehículos cuente con dispositivos similares a los “blackbox” de los aviones para registrar el estado del sistema y las acciones del conductor, lo que facilitará la identificación clara de responsabilidades en caso de accidente.
  • Legislación local: La “Regulación sobre Vehículos de Conducción Autónoma” de Pekín, en vigor desde abril de 2025, prohíbe expresamente las publicidades exageradas y establece sanciones legales para tales casos.
  • Reformas por parte de las empresas automotrices: Tesla ha cambiado la denominación de sus sistemas de asistencia a “conducción asistida” y ahora indica claramente que el conductor debe seguir teniendo las manos en el volante; otras empresas nuevas han eliminado promociones que sugieren una conducción sin intervenir con las manos y ahora muestran notificaciones en la pantalla completa para recordar a los usuarios que deben mantenerlas en el volante.

#### 4. Desafíos futuros: necesidad de mejorar percepciones, tecnología e industria

Aunque la regulación ha mejorado, el problema no se ha resuelto por completo. Todavía hay tres desafíos que debemos superar:

  • Percepción: Más del 60% de los usuarios dejan de estar atentos al volante mientras utilizan funciones de asistencia y casi el 30% usan sus teléfonos móviles durante la conducción. Es necesario seguir educando a los consumidores sobre que la “conducción inteligente” no es autónoma y que deben mantener las manos en el volante en todo momento.
  • Tecnología: Las funciones de asistencia de nivel L2 todavía tienen limitaciones; por ejemplo, pueden fallar en zonas en construcción o condiciones climáticas adversas. Las empresas automotrices deben informar honestamente a los consumidores sobre las situaciones en las que no funcionan adecuadamente y invertir en la investigación y desarrollo para mejorar la tecnología.
  • Industria: Algunas empresas todavía se aprovechan de las lagunas legales (como promocionar sistemas como “casi autónomos”) para obtener beneficios comerciales. La regulación debe ser más estricta, y las empresas deben priorizar la seguridad de los usuarios; a corto plazo, las ventas dependen de la publicidad, pero a largo plazo, la confianza del público se basa en la seguridad.

En resumen, la conducción asistida es una herramienta útil que puede reducir el cansancio al volante y prevenir accidentes gracias a los frenados de emergencia. El problema radica en la publicidad exagerada. Si todos la utilizan correctamente (manteniendo las manos en el volante y la vista en la carretera), la tecnología realmente puede ser de gran ayuda.

Un consejo para los consumidores

Después de activar la función de asistencia a la conducción, no sueltes el volante ni apartes la mirada de la carretera: tu atención es la garantía más fiable de seguridad.