Resumen del contenido central
De los 2.1 billones de dólares en "reservas de pedidos" (RPO) de los cuatro gigantes de la computación en la nube (Microsoft, Oracle, Google Cloud y AWS), la mitad proviene de dos startups de IA sin beneficios, OpenAI y Anthropic. Este modelo de alta dependencia de unos pocos clientes es, en esencia, un círculo financiero autoalimentado: los proveedores de servicios en la nube invierten dinero en las empresas de IA → estas empresas utilizan ese dinero para comprar servicios en la nube → los proveedores mejoran sus informes financieros, lo que eleva sus precios de las acciones → y luego emiten deuda para adquirir GPU de NVIDIA. Sin embargo, las empresas de IA necesitan generar ingresos astronómicos en los próximos años para pagar esa deuda por el poder de cómputo, mientras que la tasa de retorno de inversión de las aplicaciones empresariales basadas en IA es muy baja. Además, debido a los riesgos geopolíticos, esta locura capitalista podría repetir el error de la burbuja de fibra óptica del año 2000.
I. Clientes gigantes: Los proveedores de servicios en la nube están "secuestrados" por dos empresas de IA
Anteriormente, los proveedores de servicios en la nube dependían del "efecto cola larga": ingresos provenientes de millones de clientes pequeños. Ahora las cosas han cambiado:
- Oracle es el más agresivo: De sus 553 mil millones de dólares en RPO, 300 mil millones provienen del proyecto "Stargate" de OpenAI (lo que representa el 54%); este pedido, cuya entrega no comenzará hasta 2027, equivale a 8 veces los ingresos anuales de Oracle. Para construir sus centros de datos, ha despedido al 18% de su personal y su deuda ha aumentado a 6 veces su capital social.
- Microsoft depende en gran medida: OpenAI representa 2500 millones y Anthropic, 300 millones, lo que suma un 49% de su RPO comercial. Por ello, Microsoft ha renunciado a parte de los ingresos por derechos de propiedad intelectual y la exclusividad con OpenAI.
- AWS y Google se aferran a Anthropic: Los 200 mil millones de dólares en RPO de Google Cloud provienen de Anthropic; AWS ha firmado un contrato de 1000 millones de dólares a 10 años para retener a Anthropic, y estas dos empresas representan el 51% de su RPO.
El resultado es que los clientes comunes son los perjudicados: los precios del poder de cómputo de AWS han aumentado un 15%, ya que los grandes clientes han agotado la capacidad disponible, obligando a las pequeñas y medianas empresas a pagar precios más altos.
II. Círculo financiero cerrado: El dinero circula dentro del mismo grupo, solo NVIDIA gana de verdad
Los pesimistas califican esto como una "pompa financiera" con un razonamiento simple:
1. Los proveedores de servicios en la nube (Amazon, Google) invierten efectivo en Anthropic;
2. Anthropic utiliza ese dinero para comprar servicios de poder de cómputo de los proveedores (lo que se convierte en RPO);
3. Los proveedores utilizan el aumento en RPO para impresionar a Wall Street; cuando sus acciones suben, emiten deuda;
4. El dinero recaudado se utiliza para comprar GPU de NVIDIA (que es el único costo real).
En toda esta cadena, las "ganancias" mostradas en los informes financieros de los proveedores son una autoengañanza: el dinero sale de ellos y vuelve en forma de pedidos, mientras que solo NVIDIA recibe el pago en efectivo por el hardware.
III. El hechizo del crecimiento: ¿Pueden las empresas de IA pagar la deuda por el poder de cómputo?
OpenAI y Anthropic necesitan generar ingresos de 1 billón de dólares para cubrir sus gastos, lo que implica alcanzar objetivos de ingresos imposibles:
- OpenAI tiene ingresos anuales actuales de 25 mil millones y debe llegar a 280 mil millones en 2030 (un aumento de 11 veces);
- Anthropic está valorada en casi un billón de dólares y debe generar ingresos de 148 mil millones en 2029 (4-5 veces más que ahora).
Pero la realidad es desalentadora: una investigación del MIT muestra que el 95% de las inversiones empresariales en IA no generan retorno alguno. Aparte de aplicaciones básicas como redacción de textos y programación, las empresas principales no están dispuestas a utilizar modelos de IA costosos. Al igual que Tesla tardó 7 años en pasar de ingresos de 10 mil millones a 10 mil millones, es casi un cuento de hadas para que las empresas de IA logren un aumento similar en tan poco tiempo.
IV. La sombra de la burbuja: Más peligrosa que la burbuja de fibra óptica del año 2000
Esta situación recuerda mucho a la burbuja de telecomunicaciones de 1996-2001: en aquel entonces, Wall Street creyó en la mentira de que el tráfico de internet se duplicaría cada 100 días y invirtió 1.4 billones de dólares en fibra óptica, lo que resultó en que el 85% de ella quedara sin uso y la quiebra de WorldCom. El problema actual es aún más grave:
- Las aplicaciones no están al día: la burbuja de fibra óptica al menos tenía una dirección clara (apoyó el desarrollo de internet móvil); en cambio, la comercialización de las aplicaciones basadas en IA está muy atrasada.
- Riesgos geopolíticos: los tres principales proveedores de servicios en la nube controlan el 63% del poder de cómputo de alta gama. El ataque de Irán a los centros de datos de AWS en Oriente Medio y la clasificación de Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro por parte del Departamento de Defensa de EE. UU. significan que estos 2 billones de dólares en pedidos podrían ser anulados en cualquier momento por los gobiernos.
V. El esfuerzo de rescate de los proveedores de servicios en la nube: La estrategia de AWS
AWS ha jugado una carta inteligente: ha firmado un contrato a largo plazo de 1000 millones de dólares con Anthropic, exigiendo que use el chip Trainium desarrollado por Amazon (en lugar de GPU de NVIDIA). Esta medida tiene dos ventajas:
1. Contrarresta la "hegemonía del poder de cómputo" de NVIDIA, reduciendo su dependencia de un único proveedor de hardware;
2. En caso de que la burbuja estalle, los centros de datos, los sistemas de refrigeración líquida y los chips desarrollados internamente serán activos reales que no quedarán sin uso.
Sin embargo, esto no evitará que llegue el día del ajuste: las empresas de IA, para seguir gastando dinero, tendrán que realizar una oferta pública inicial (IPO) forzada entre 2026 y 2027, transfiriendo los riesgos a los inversores del mercado secundario. Cuando se publiquen los documentos de oferta, la verdadera situación en términos de consumo de poder de cómputo y comisiones revelará si todo esto es solo un trampolín para el AGI o simplemente otra ilusión del Valle del Silicio. No les queda mucho tiempo.