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**El cambio de forma en la primera planta del centro comercial**

原文:购物中心一楼“变形记”

Resumen del contenido central

La planta baja de los centros comerciales (que no albergan marcas de lujo exclusivo) está experimentando un verdadero cambio radical: en el pasado, era la “cara” del centro comercial y definía su nivel de prestigio a través de una combinación fija de marcas con un cierto umbral de consumo (como Sephora o Tommy, que no son productos de lujo pero sí requieren un cierto gasto). Ahora, con la expiración de los contratos de las grandes tiendas de moda rápida internacional (H&M, Zara), la planta baja se ha convertido en un campo de batalla donde diferentes actores compiten por ocupar los espacios disponibles: nuevas marcas de tendencia, marcas que antes estaban en plantas superiores (como Decathlon o Uniqlo), así como tiendas de tecnología, productos digitales y energías renovables (como Huawei o NIO). Actualmente se encuentra en una fase de transición incómoda, ya que la lógica tradicional de atracción de clientes no funciona más y los hábitos de los consumidores han cambiado (prefieren visitar centros comerciales cercanos a sus hogares). En el futuro, la planta baja podría evolucionar en tres direcciones: hacia un modelo “pequeño pero de alta eficiencia”, uno “grande que ofrece una experiencia integral” o uno “tematizado que cuenta historias”.

Desglose detallado

#### 1. La planta baja pasa de ser una “imagen fija” a un campo de competencia donde “quien pueda ocupar el espacio gana”

Antes, la planta baja del centro comercial era como su “identidad”: por ejemplo, hace quince años, en un área comercial determinada, siempre había Sephora (cosméticos), Tommy/CK Jeans (moda casual) y MISS SIXTY (marcas de tendencia); con solo echar un vistazo, los consumidores sabían que ese centro comercial estaba dirigido a jóvenes con cierto poder adquisitivo. Hace siete u ocho años, las marcas como Estée Lauder o Theory tomaron su lugar, manteniendo la misma lógica: productos asequibles pero que requerían un esfuerzo económico por parte de los clientes.

¿Y ahora? Después de que los contratos de H&M y Zara expiraron, nadie quiere ocupar esos espacios grandes, por lo que los centros comerciales deben buscar nuevos actores para llenarlos:

  • Nuevas marcas de tendencia: como Musinsa Standard, adquirida recientemente por Anta, o W.Management, que pasa de ser una tienda callejera a una tienda en el centro comercial; con solo 600 metros cuadrados, pueden llenar un espacio vacante dedicado a la moda joven.
  • Marcas que antes estaban en plantas superiores: Decathlon, KKV o Camel Outdoor ahora compiten por estar en la planta baja; algunas lo hacen para mejorar su imagen (un beneficio mutuo), mientras que otras lo hacen con la esperanza de aprovechar una oportunidad (no se sabe cuánto tiempo durará).
  • Tecnología, productos digitales y energías renovables: Tiendas como el Huawei Smart Life Store o el NIO House se han convertido en opciones seguras; aunque no atraen mucha clientela, ofrecen rentas estables y ayudan a los centros comerciales a sobrevivir.

La planta baja ya no se define por las marcas que alberga, sino por aquellas que pueden soportar las altas rentas y atraer tráfico.

#### 2. La transición dura más de lo esperado: la lógica tradicional de atracción de clientes ha fallado

Antes, había una lógica fija para elegir las marcas que se iban a incluir en un centro comercial: primero se necesitaba tener Sephora para luego atraer otras marcas de cosméticos, o grandes marcas deportivas para incluir tiendas de productos outdoor, etc. Pero esta lógica ya no funciona:

  • Las mismas marcas son inestables: lo que pensabas que podrías atrair el próximo año puede desaparecer repentinamente (como CK hace unos años o Sephora en la actualidad).
  • Las nuevas marcas nacionales no logran establecerse: hay marcas como Songmont山下有松 o Jiaonèi que tienen seguidores y un estilo único, pero no son lo suficientemente atractivas para ocupar espacios importantes en la planta baja.
  • Los centros comerciales no se atreven a apostar por el futuro: cuando el mercado es difícil, sobrevivir es más importante que crear una imagen atractiva, por lo que prefieren elegir opciones con rentas estables como las de tecnología o energías renovables en lugar de fomentar nuevas marcas.

La transición es larga porque no se encuentra un equilibrio entre las “marcas ideales” y las “necesidades reales de supervivencia” de los centros comerciales.

#### 3. Los consumidores son más perezosos: los centros comerciales locales están desplazando a los tradicionales

¿Por qué la planta baja se está volviendo más variada? Porque los hábitos de los consumidores han cambiado:

  • Ya no viajan lejos para hacer compras; antes, ir al centro comercial era como salir a “caminar por el área comercial”, mientras que ahora lo hacen para pasear con sus hijos, comer o tomar fotos; las compras son solo un complemento.
  • Los consumidores buscan productos específicos directamente en las tiendas correspondientes, y sus necesidades diarias son más dispersas (por ejemplo, tomar un café o comprar un pequeño regalo).
  • Los centros comerciales locales son más prácticos: están cerca de casa y ofrecen todo lo necesario (comida, paseos para perros, artículos de uso diario), lo que les permite robar clientela a los centros comerciales tradicionales.

Por eso, la planta baja ya no puede seguir siendo un espacio exclusivo; debe ser más acogedor y práctico: poner una tienda de conveniencia o una panadería popular es más atractivo que una marca de lujo.

#### 4. Tres posibles futuros para la planta baja

Al salir de esta fase de transición, la planta baja podría evolucionar en tres direcciones:

  • Pequeño pero de alta eficiencia: dividir grandes espacios en pequeñas tiendas; por ejemplo, como en Hong Kong o Tokio, donde la planta baja solo sirve como una “ventana” para atraer clientes hacia las áreas más exclusivas del centro comercial.
  • Grande y con experiencia: aprovechar los espacios grandes desocupados para ofrecer experiencias únicas; marcas de moda rápida que alquilan espacios grandes pueden convertirlos en tiendas temáticas (con decoraciones, eventos, etc.) para crear una sensación de aventura o descubrimiento.
  • Tematizado: transformar el centro comercial en un “castillo temático”, como en Disneylandia, donde los visitantes pagan por la entrada y disfrutan de escenas basadas en historias; el consumo es solo un complemento a la experiencia.

En el futuro, la planta baja no será solo un lugar para comprar productos, sino un lugar donde se puede “vender tiempo y estados de ánimo”. Aquel que logre hacer que los clientes quieran quedarse un rato ganará.

Conclusión

Este cambio no ha terminado aún; el caos en la planta baja no es una tendencia, sino parte de una transición en la que las viejas reglas están siendo reemplazadas por nuevas. En lugar de añorar las combinaciones tradicionales, es mejor aceptar los cambios, ya que las necesidades de los consumidores han cambiado y los centros comerciales deben adaptarse. Quién sabe, dentro de unos años, cuando visitemos la planta baja, veremos una “nueva cara” completamente diferente.