Resumen del contenido central
Este artículo trata sobre el problema del cuidado de las personas con demencia, utilizando como ejemplo el nuevo libro del profesor Tang Yong de la Universidad de Shenzhen. Revela que, a pesar del gran número de personas con demencia en nuestro país, este problema se oculta debido al "stigma de la enfermedad", lo que lleva a presiones emocionales y económicas en el cuidado tanto a nivel comunitario como familiar. Los modelos de cuidado varían según la situación económica de cada familia, y las ciudades jóvenes (como Shenzhen) enfrentan desafíos especiales debido al envejecimiento de la población (por ejemplo, los problemas de registro de residencia de los ancianos que se mudan con sus hijos). Al mismo tiempo, se menciona que el apoyo político y la atención social están mejorando gradualmente, lo que lleva a abogar por la creación de "comunidades amigables con las personas con demencia".
I. Personas con demencia: un gran número, pero ocultas
El número de personas con demencia en nuestro país es considerable: aproximadamente 15 millones en 2022, de los cuales 10 millones padecen alzhéimer; se espera que esta cifra aumente a 17 millones para 2025. Cada 4 mujeres y cada 6 hombres mayores de 80 años sufrirán de esta enfermedad. Sin embargo, la mayoría de ellas "se esconde" en las comunidades debido al "stigma de la enfermedad" por parte de sus familias, que temen que los comportamientos anormales de los ancianos (como perderse o ser irascibles) sean malinterpretados por los demás, por lo que prefieren no hacerlo saber.
Los síntomas de la demencia van más allá del olvido: algunos ancianos no recuerdan a sus hijas pero sí se preocupan por sus perros; otros confunden su propio reflejo en el espejo con su madre; hay quienes, por la noche, llevan una linterna y "patrullan" (pensando que aún son soldados); los casos más graves pueden incluir deterioro del lenguaje, incapacidad para distinguir entre frío y calor, confusión sobre el día y la noche, e incluso alucinaciones, lo que requiere un cuidado constante las 24 horas.
II. Cuidado familiar: una experiencia agotadora tanto emocional como económica
Cuidar a una persona con demencia es una batalla a largo plazo para los familiares, quienes deben adaptarse constantemente al cambio en el estado de salud del paciente, pasando por la depresión y la ansiedad hasta llegar a aceptarlo. Por ejemplo, Wang de Shenzhen llevó a su madre con demencia a un apartamento público y la vigila mediante cámaras de seguridad mientras trabaja, casi sin tiempo libre, sintiéndose "aprisionado en su vida". Otros familiares se enfrentan a presiones económicas: contratar a un cuidador profesional y una niñera cuesta alrededor de 15,000 yuanes al mes, más los gastos médicos y alimenticios, lo que puede sumar hasta 25,000 yuanes al mes. Si hay dos personas con demencia, la carga es aún mayor.
Lo que más necesitan los familiares es información sobre qué hacer a continuación: dónde encontrar hospitales o instituciones de cuidado, o cómo lidiar con el comportamiento irascible de los ancianos. Sin embargo, también hay ejemplos conmovedores de familias que, gracias al amor y la perseverancia, se convierten en expertos en el cuidado.
III. Diferentes modelos de cuidado y problemas financieros
Las familias eligen diferentes métodos de cuidado, pero todos enfrentan desafíos:
- Cuidado en el hogar: es común entre familias con escasos recursos económicos, aunque puede ser agotador para los familiares. Por ejemplo, Wang necesita servicios de descanso temporal para sus padres, pero algunos centros diurnos solo aceptan a personas con registro de residencia en Shenzhen y otros no aceptan a quienes pueden perderse fácilmente, lo que dificulta encontrar una solución adecuada.
- Cuidado en instituciones: los asilos públicos cobran mucho más por residentes con y sin registro de residencia en Shenzhen (hasta varios miles de yuanes para aquellos con registro, y más de 10,000 yuanes para quienes no lo tienen); los asilos privados son caros, pero Yuan Yuan finalmente encontró alivio al elegir un centro recomendado por un amigo.
- División del cuidado entre hijos: aquellos que pueden permitírenlo aportan dinero y tiempo, pero a largo plazo también se cansan. Por ejemplo, la familia de Li en Huizhou, aunque tiene recursos económicos, siente que el cuidado diario y la vida aislada les hace desear compartir la carga con amigos y vecinos.
IV. El envejecimiento en ciudades jóvenes: los desafíos de Shenzhen y las esperanzas en la política
La edad promedio en Shenzhen es de 32.5 años, lo que parece joven, pero el número de ancianos que se mudan con sus hijos está aumentando. Estos ayudan a cuidar a sus hijos y realizan tareas domésticas, pero se han separado de su círculo social original, lo que puede acelerar el deterioro cognitivo. Además, los problemas de registro de residencia les causaban dificultades para recibir atención médica; hasta que en 2022 se implementó una política que permite el reembolso directo de gastos médicos entre provincias, resolviendo parte de este problema.
El modelo de cuidado en Shenzhen es "90-73" (el 90% del cuidado se realiza en el hogar, el 7% en comunidades y el 3% en instituciones), pero la tasa de ocupación real de las plazas en las instituciones es solo del 1%. Muchas plazas están vacías debido a una falta de correspondencia entre la oferta y la demanda (por ejemplo, no hay servicios adecuados o los costos son demasiado altos). Sin embargo, Tang Yong cree que en 10 años, cuando las personas nacidas en la década de 1960 se retiren, con su mayor capacidad económica y la ausencia de hijos menores, estarán más dispuestas a buscar cuidado en instituciones, lo que podría mejorar la situación.
V. La esperanza para el futuro: el auge de la economía relacionada con los ancianos y las comunidades amigables con las personas con demencia
Cada vez más personas prestan atención al problema de las personas con demencia: compañías de seguros y empresas inmobiliarias están entrando en este campo. Lo que Tang Yong desea con más fervor es la creación de "comunidades amigables con las personas con demencia", donde estas puedan salir sin ser malinterpretadas (por ejemplo, cuando se pierdan, los vecinos puedan ayudar en lugar de evitarlas) y donde la comunidad sea más inclusiva.
En resumen, el cuidado de las personas con demencia es un problema complejo, pero con la mejora de las políticas y la mayor atención social, en el futuro habrá más apoyo para aliviar el sufrimiento tanto de los ancianos como de sus familias. Este artículo aborda este tema difícil de manera realista, mostrando los desafíos que enfrentan las familias y las posibilidades de progreso social. Si tienes familiares mayores o deseas aprender más sobre este tema, el nuevo libro de Tang Yong, así como otros libros y películas relacionados, son buenas fuentes de información.
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Esta traducción intenta mantener la estructura original del texto chino, utilizando un lenguaje español natural y adecuado para el periodismo financiero. Además, se han adaptado las expresiones para que sean comprensibles en el contexto cultural y los hábitos de lectura hispanohablantes, sin traducir literalmente cada palabra.