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El tema central de la economía mundial en 2026 será la batalla entre el impulso del AI y los efectos negativos de los conflictos en Oriente Medio: las inversiones en AI estimularán el gasto de capital y las ganancias empresariales, lo que apoyará el crecimiento; sin embargo, los conflictos en Oriente Medio (en particular, la navegación por el estrecho de Ormuz) elevarán los precios del petróleo, obligando a los bancos centrales a adoptar políticas más agresivas (con tendencia a aumentar las tasas de interés). La situación base es que el estrecho se reabra a finales de junio y los precios del petróleo disminuyan a 86 dólares por barril en el cuarto trimestre; si el conflicto se prolonga hasta el tercer trimestre, los precios podrían dispararse a 150 dólares, lo que llevaría a una recesión en Europa y afectaría el crecimiento de Estados Unidos. En general, el crecimiento mundial solo disminuirá ligeramente (3.0% en 2026), pero la inflación aumentará significativamente (3.8%), y las políticas de los bancos centrales pasarán de una expectativa de bajadas de tasas a una postura más conservadora o incluso de aumento de tasas. En el lado de los activos, las acciones se mantienen optimistas (con un objetivo de 8000 puntos para el S&P 500), pero los bonos y los bonos de crédito europeos enfrentan presiones significativas.
I. Conflictos en Oriente Medio: Los precios del petróleo son el factor decisivo
El impacto de los conflictos en Oriente Medio se siente primero en los precios del petróleo, y el estrecho de Ormuz es clave, ya que aproximadamente un tercio del petróleo transportado mundialmente pasa por allí.
- Situación base: Estados Unidos e Irán alcanzan un acuerdo a finales de junio y el estrecho se reabre. El precio promedio del Brent en el segundo trimestre será de 109 dólares, y disminuirá a 86 dólares en el cuarto trimestre (con una previsión de 80 dólares para 2027).
- Situación de riesgo: Si el estrecho permanece cerrado hasta el tercer trimestre, los precios del petróleo podrían alcanzar los 150 dólares. Europa, debido a su alta dependencia de las importaciones de energía, caería directamente en recesión; el crecimiento de Estados Unidos sufriría un impacto más severo.
- Limitados recursos de amortiguación: Actualmente, el mercado se apoya en medidas como la reducción de las importaciones de crudo por parte de Estados Unidos y el aumento de las exportaciones de productos refinados, así como la disminución de la actividad de las refinerías en China (un ajuste total de 5 millones de barriles diarios), además del lanzamiento de reservas estratégicas. Sin embargo, si la situación se prolonga, estos esfuerzos podrían ser insuficientes.
II. AI: De preocupaciones por la deflación a un impulsor de inflación a corto plazo
Anteriormente, el mercado temía que el AI desplazara a los trabajadores y provocara deflación, pero ahora la situación ha cambiado:
- Factor de inflación a corto plazo: Las inversiones en AI (construcción de centros de datos, compra de software/equipamiento) aumentan la demanda, beneficiando especialmente a Estados Unidos y el norte de Asia (Corea del Sur, Japón), lo que podría compensar parcialmente los efectos negativos de la energía.
- Incertidumbre a largo plazo: Aunque el AI podría afectar el empleo y provocar deflación, no se sabe cuándo ni en qué medida ocurrirá, por lo que el mercado seguirá mostrando incertidumbre (alternando entre expectativas positivas sobre los beneficios del AI y temores de desempleo.
- Mercado laboral estable por ahora: En Estados Unidos, aún no se han registrado grandes pérdidas de empleos debido al AI, y el mercado laboral se mantiene estable.
III. Diferencias entre las principales economías
- Estados Unidos: Es la economía más resistente, con un crecimiento previsto del 2.2% en 2026 (aunque disminuido ligeramente). Los altos precios del petróleo reducen los ingresos familiares, pero el gasto fiscal y las condiciones financieras favorables, junto con las inversiones en AI, mantienen el crecimiento. El problema principal es la inflación: se espera que la inflación central (el indicador más importante para la Fed) alcance el 3% al final del año, lo que hace difícil una reducción de tasas; incluso es posible un aumento.
- Europa: Cerca de una recesión. El crecimiento en 2026 será del 0.5% (desde el 1.1% previsto), con una contracción del 0.1% en el segundo trimestre y un crecimiento nulo en el tercer trimestre, lo que podría llevar a una recesión técnica.
- Asia:
- China: Tiene una fuerte capacidad de exportación (gracias al AI y la transición hacia energías verdes, así como al aumento de su participación en mercados emergentes); el PPI ha pasado de negativo a positivo, acelerando el proceso inflacionario.
- Japón: Los altos precios del petróleo aumentan la inflación, lo que lleva al Banco Central japonés a elevar las tasas de interés más rápidamente (con aumentos cada trimestre a partir de julio de 2026, alcanzando el 1.75% en abril de 2027).
- India: Su tasa de crecimiento disminuyó del 7.5% al 6.7% debido a los precios del petróleo y los efectos de los monzones; además, será necesario aumentar las tasas de interés en dos ocasiones (25 puntos cada vez).
IV. Gran cambio en las políticas de los bancos centrales
Anteriormente, el mercado esperaba que los bancos centrales bajaran las tasas de interés, pero ahora la situación ha cambiado completamente:
- Fed: Probablemente mantendrá sus políticas sin cambios a largo plazo; si la inflación se mantiene alta, podría aumentar las tasas.
- Banco Central Europeo: Aumentará las tasas en 50 puntos básicos este verano, llevando la tasa de interés de depósito al 2.5%.
- Banco Central Japonés: Aumentará las tasas cada trimestre a partir de julio de 2026, alcanzando el 1.75% en abril de 2027.
V. Precios de los activos
- Acciones: El S&P 500 tiene como objetivo alcanzar los 8000 puntos al final del año (sin cambios), apoyado por las ganancias empresariales y el impulso del AI (con un aumento del 14.2% en las ganancias esperadas para 2026). La asignación de inversiones se inclinará hacia Estados Unidos y Europa, con énfasis en sectores financieros, industriales y de salud.
- Bonos: La tasa de rendimiento de los bonos estadounidenses a 10 años ha alcanzado el 4.7%, y la de los bonos alemanes el 3.2% debido a la falta de expectativas de bajadas de tasas por parte de los bancos centrales.
- Bonos de crédito: Los bonos europeos enfrentan mayores presiones (debido al impacto en las pequeñas y medianas empresas) en comparación con los bonos estadounidenses.
- Dólar: Se espera una debilidad gradual, pero los altos precios del petróleo apoyarán las exportaciones de energía de Estados Unidos y los flujos de capital, evitando una caída demasiado brusca.
- Mercados emergentes: América Latina se resiste a los efectos negativos de los precios del petróle (gracias a su exposición a productos básicos y altas tasas de interés); sin embargo, los países asiáticos que dependen de las importaciones de energía enfrentan mayores dificultades.
En resumen
En 2026, la economía mundial estará en un equilibrio entre los beneficios del AI y los riesgos asociados a los conflictos en Oriente Medio. La inflación será el principal factor de incertidumbre, y los cambios en las políticas de los bancos centrales afectarán los precios de los activos. Las acciones todavía ofrecen oportunidades, pero los bonos y los bonos europeos deben ser gestionados con cautela.
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