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Cinco departamentos nacionales han publicado la “Guía para el cálculo del consumo de energía eléctrica no fósil (versión piloto)”, la primera normativa nacional que unifica las reglas de cálculo del consumo de energía eléctrica no fósil, resolviendo los problemas de inconsistencia en los estándares de contabilidad existentes entre diferentes provincias y mecanismos políticos. La guía establece tres métodos de identificación (físico, comercial y de asignación) y tres niveles de unidades de contabilidad (provincia, ciudad a nivel de prefectura y usuarios), aclara el papel complementario de los certificados verdes y fija límites para evitar cálculos duplicados o excesivos, proporcionando así una medida uniforme para la evaluación del control dual de emisiones de carbono a partir de 2026.
I. ¿Por qué se publicó esta guía? — Los cálculos anteriores eran demasiado desordenados y era necesario establecer estándares unificados
Anteriormente, había una gran variedad de métodos para calcular el “consumo de energía eléctrica verde” (energía no fósil):
- A nivel regional: Solo se contabilizaba a nivel provincial, lo que dejaba a las ciudades y empresas sin claridad sobre cómo realizar los cálculos.
- A nivel político: No existían reglas uniformes para el comercio de energía eléctrica, la compraventa de certificados verdes ni el cálculo de emisiones de carbono, lo que podía llevar a que la misma cantidad de energía verde fuera contabilizada repetidamente por múltiples entidades.
- Necesidades actuales: El país está pasando de un enfoque basado en el control dual del consumo de energía a uno centrado en el control dual de las emisiones de carbono, y la proporción de consumo de energías no fósiles es un indicador clave que afecta directamente la evaluación del cumplimiento de objetivos climáticos y el desarrollo de alta calidad por parte de los gobiernos locales. Sin reglas uniformes, las evaluaciones no podrían llevarse a cabo de manera justa, por lo que era necesario establecer un estándar común.
II. ¿Cómo resuelve la guía el desorden en los cálculos? — Tres métodos de identificación + tres niveles de contabilidad para evitar duplicaciones
La guía introduce un conjunto de reglas claras para determinar quién debe asumir el costo del uso de energía verde, con el objetivo de evitar duplicaciones y omisiones:
1. Identificación física: La energía verde generada y utilizada por la misma entidad (por ejemplo, una empresa que instala paneles solares o un proyecto que utiliza energía verde generada en su propio sitio) se contabiliza directamente para esa entidad.
2. Identificación comercial: La energía verde adquirida comprando energía renovable o certificados verdes se contabiliza para el comprador.
3. Identificación de asignación: La energía verde que no se ha clasificado mediante los dos primeros métodos en la red pública se distribuye proporcionalmente entre las provincias, ciudades a nivel de prefectura y usuarios (por ejemplo, si su hogar recibe electricidad de la red y una parte de esa electricidad es verde, se asignará según las reglas).
Además, se establece que tanto las provincias como las ciudades a nivel de prefectura y los usuarios deben realizar cálculos en cada nivel, y cada kilovatio-hora de energía verde solo puede contabilizarse una vez (se utiliza un método por nivel, sin acumulación entre diferentes niveles), resolviendo completamente el problema de los cálculos duplicados.
III. Los certificados verdes se convierten en una herramienta clave
La guía destaca el papel de los certificados verdes:
- Complemento al mercado spot: Anteriormente, el cálculo a nivel provincial se basaba principalmente en las transacciones de electricidad, pero en el mercado spot no siempre era posible determinar si la energía era verde. Ahora, los certificados verdes se utilizan para identificar estas cantidades de energía inciertas.
- Comercio interprovincial: Las provincias con abundantes recursos (como las del noroeste, ricas en energías eólica y solar) pueden vender certificados verdes, mientras que aquellas con escasez (como el este, con una industria intensiva) pueden comprarlos. Esto permite aprovechar las ventajas de cada región para lograr una transición coordinada.
- Aumento de los precios: El año pasado se realizaron 930 millones de transacciones de certificados verdes, lo que representa el doble de las ventas del año anterior; el precio ha aumentado de 0,72 yuanes por certificado en 2023 a 5,57 yuanes por certificado en 2025, indicando una creciente demanda tanto por parte de empresas como de gobiernos locales.
IV. ¿Cómo se previene el “fraude”? — Se establecen límites estrictos para evitar distorsiones en las evaluaciones
Para evitar que los gobiernos locales o las empresas dependan excesivamente de la compra de certificados verdes, la guía incluye dos medidas de protección:
- Límites para usuarios/ciudades a nivel de prefectura: La cantidad de certificados verdes adquiridos no puede superar el consumo total de electricidad de esa entidad.
- Límites a nivel provincial: Los certificados verdes comprados fuera de la provincia no pueden exceder la cantidad de energía eléctrica enviada desde otras provincias menos la cantidad de energía fósil utilizada localmente, asegurando así la veracidad de las evaluaciones.
V. ¿Cómo se implementará? — Responsabilidades por niveles y avance gradual
La guía especifica quién será responsable del cálculo y los plazos para su aplicación:
- Quienes realizarán los cálculos: A nivel provincial, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y la Administración de Energía serán las responsables; a nivel de ciudad a nivel de prefectura, los departamentos energéticos provinciales.
- Ciclos de contabilidad: Inicialmente, los cálculos se realizarán anualmente, pero podrían acortarse en el futuro (por ejemplo, cada trimestre) para hacer las evaluaciones más oportunas.
- Período piloto: La guía estará en vigor a partir de 2026; por ahora, se llevará a cabo un período de prueba para garantizar una implementación exitosa de la política.
¿Qué impacto tendrá esto para las personas comunes?
Aunque la guía está dirigida principalmente a gobiernos y empresas, tiene efectos indirectos en todos: por ejemplo, las empresas podrían comprar más energía verde para cumplir con los requisitos, lo que podría impulsar una disminución de sus precios. Los gobiernos locales estarán más motivados para desarrollar proyectos de energías eólica y solar, aumentando así la proporción de energía verde utilizada en nuestra vida diaria y contribuyendo a un entorno más sostenible.
En resumen, esta guía establece reglas claras para la evaluación del cumplimiento de objetivos climáticos, haciendo que el cálculo del consumo de energía verde sea más transparente y justo, y fomentando el avance conjunto hacia el objetivo de cero emisiones.