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Zhang Yaqin, director del AIR de la Universidad Tsinghua, discutió en una entrevista el futuro desarrollo del AI, las estrategias para expandirse internacionalmente, sus aplicaciones científicas y la gestión de riesgos: se estima que el momento del “ChatGPT” para el AI físico (como robots y vehículos autónomos) aún tardará 5 años en llegar, y en el futuro podría haber más robots que humanos. Las empresas chinas de AI que quieran expandirse al extranjero deberían centrarse en desafíos comunes a toda la humanidad, como la salud pública y el cambio climático, adoptando el principio de “AI para el bien”, combinando cooperación local y ventajas en las cadenas industriales. El apoyo del AI a la investigación científica (como el desarrollo de nuevos fármacos) está aumentando exponencialmente. Al mismo tiempo, es necesario estar atento al control técnico perdido por el AI, su uso indebido y los riesgos sociales sistemáticos, y lograr que la tecnología sea accesible para todos mientras se garantiza su seguridad a través de la colaboración de múltiples partes.
I. El momento del “ChatGPT” para el AI físico: ¿Todavía faltan 5 años? ¿Los robots superarán a los humanos?
¿Qué es el AI físico?
A diferencia del ChatGPT (AI digital) que usamos actualmente, que solo está en la pantalla, el AI físico puede entrar en el mundo real: robots, vehículos autónomos, drones, e incluso redes eléctricas y sistemas logísticos inteligentes. No es algo intangible, sino que se integra realmente en nuestra vida diaria, como robots domésticos que cocinan o cuidan a los ancianos, o vehículos sin conductor que circulan por las calles.
¿Por qué faltan 5 años?
Zhang Yaqin indica que el momento del “ChatGPT” para el AI físico todavía está lejos. Hay dos razones principales:
- El avance en los vehículos autónomos es rápido, pero los robots domésticos son más difíciles de desarrollar: la tecnología de conducción automática ya está madura, lo que falta son las regulaciones y políticas para su operación a gran escala (por ejemplo, cómo registrarlos o quién será responsable en caso de accidentes). Los robots domésticos, por otro lado, deben enfrentarse a entornos complejos (como reconocer diferentes ingredientes o manejar situaciones inesperadas con ancianos), y necesitan modelos básicos que puedan procesar estas realidades, al igual que el gran modelo detrás de ChatGPT. Esto todavía requiere tiempo.
- El efecto de escala aún no se ha alcanzado: en los próximos 10 años, todos podrán tener robots (para uso industrial, doméstico o servicios sociales), y su número podría superar al de las personas. Pero hasta que estos modelos básicos no estén listos, la aplicación del AI no experimentará un aumento significativo como ocurrió con ChatGPT.
II. El AI en el extranjero: ¿Cómo pueden las empresas chinas destacarse?
En un contexto de conflictos geográficos y fricciones comerciales, las empresas chinas de AI no deben competir únicamente en precios, sino seguir una estrategia basada en la cooperación mutua y el uso del AI para el bien:
1. Elegir los campos adecuados: dar prioridad a problemas que afectan a toda la humanidad, como la salud pública (AI para diagnósticos médicos), el cambio climático (AI para optimizar el uso de energía) y el envejecimiento (robots de cuidado). Estos temas tienen menos relación con la geopolítica y son más aceptables a nivel mundial, además de estar en línea con el principio de “AI para el bien”.
2. Aprovechar las ventajas de China:
- Cadenas industriales robustas: los productos de AI chinos son económicos no porque la mano de obra es barata, sino debido a la alta eficiencia productiva derivada del uso de automatización y robots.
- Ecosistema abierto: los grandes modelos estadounidenses (como GPT) son cerrados y costosos; en cambio, modelos chinos como DeepSeek y Qianwen son abiertos, lo que los hace más asequibles para pequeñas y medianas empresas en países como África.
- Mejora en la innovación: hace 10 años aún imitábamos a Estados Unidos, pero ahora muchas tecnologías originales provienen de China. Se espera que para 2025 el 40% de los nuevos objetivos terapéuticos provengan de aquí, y países como el Reino Unido y EE. UU. tendrán que comprarlos en China.
3. La cooperación local es clave: expandirse al extranjero no significa simplemente copiar productos chinos; es necesario integrarlos con las prácticas locales: por ejemplo, el AI médico debe colaborar con hospitales para resolver problemas de privacidad de datos, y los modelos deben almacenarse en centros de datos locales para reducir retrasos y garantizar la seguridad.
III. El AI como herramienta para la investigación científica: un avance exponencial
El impacto del AI en la ciencia no es simplemente un aumento en el esfuerzo, sino un salto significativo:
1. El AI puede trabajar por sí mismo: ahora puede programarse, establecer objetivos, dividir tareas y probar diferentes opciones de manera automática. Por ejemplo, puede filtrar rápidamente entre miles de moléculas para identificar las que podrían convertirse en fármacos, acortando el tiempo de desarrollo de nuevos medicamentos de años a meses.
2. Aplicaciones amplias: además del desarrollo de fármacos, el AI también puede ayudar en la verificación de fórmulas matemáticas, la resolución de ecuaciones físicas y hasta realizar experimentos científicos. Zhang Yaqin lo describe como “la tecnología más revolucionaria de la historia humana”, capaz de resolver problemas importantes como la salud y el cambio climático.
IV. Los tres riesgos principales del AI: no solo los beneficios
El AI no es un “ángel perfecto”; existen tres grandes amenazas:
1. Control técnico perdido: los algoritmos de AI son “cajas negras” (no se sabe por qué toman ciertas decisiones) y pueden generar información falsa o videos y voces adulteradas (deepfakes). Si los robots o sistemas de AI se integran en infraestructuras críticas como las finanzas o las centrales nucleares, un descontrol podría tener consecuencias graves.
2. Uso indebido: si el AI cae en manos de personas malintencionadas, puede ser utilizado para ataques cibernéticos o fraudes (por ejemplo, usar deepfakes para engañar a las personas).
3. Riesgos sociales sistemáticos: a corto plazo, podría provocar desempleo (los robots reemplazan a los trabajadores en fábricas); a largo plazo, cambiaría la estructura social (las empresas necesitarían menos gerentes intermedios y los sistemas tributarios tendrían que adaptarse).
¿Cómo abordarlo?
Zhang Yaqin sugiere que el contenido generado por el AI debe ser claramente etiquetado como tal, que los agentes inteligentes tengan identificaciones para rastrear su origen y que se impida la autoreplicación del AI. Además, es necesario formar a profesionales que promuevan el uso del AI con fines positivos, y que gobiernos, empresas y ONG colaboren para gestionar estos riesgos.
V. El acceso universal al AI: evitar que se amplíe la brecha digital
El AI no debe beneficiar solo a unos pocos; debe ser accesible para todos:
1. Los modelos abiertos son clave: los modelos chinos, como Qianwen, son económicos y asequibles para pequeñas y medianas empresas en países en vías de desarrollo. Los grandes modelos estadounidenses son demasiado costosos. Los representantes africanos en las Naciones Unidas han expresado su agradecimiento por el ecosistema abierto chino.
2. Explorar nuevos modelos de vida: con la mejora de la productividad gracias al AI, podría surgir un “ingreso básico universal” (UBI), donde las personas trabajaran solo dos o tres días a la semana y ganaran más dinero, convirtiendo el trabajo en una actividad placentera. Esto requerirá esfuerzos conjuntos de gobiernos, empresas y científicos para equilibrar innovación y regulación.
En resumen, el futuro del AI es prometedor, pero es necesario equilibrar su desarrollo con la seguridad para que beneficie a todos: permitir que el AI se integre en nuestras vidas diarias, que las empresas chinas tengan éxito en el mercado internacional y que se prevengan los riesgos, de manera que la tecnología realmente sea una fuerza positiva para la humanidad.