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**El 53% de los costos se invierte en operaciones: lo más caro de una empresa familiar no es la inversión**

原文:53%成本花在运营上,家办最贵的不是投资

Resumen del contenido principal

Este artículo analiza la situación actual de funcionamiento de las oficinas familiares (denominadas comúnmente “family offices”), instituciones dedicadas a gestionar el dinero y los asuntos familiares de familias muy ricas: aunque estas oficinas han establecido claramente las responsabilidades internas y externas (desempeñando sus funciones esenciales y externalizando tareas profesionales o de cumplimiento normativo), presentan deficiencias significativas en cuatro áreas clave: la gobernanza organizativa, los planes de sucesión, la participación de la próxima generación y la gestión del riesgo. Estas debilidades se deben a que sus sistemas dependen más de las personas que de procesos establecidos, a una desconexión entre la transmisión de la riqueza y el desarrollo de talento, a un bajo nivel de implicación de la próxima generación y a una protección insuficiente contra riesgos no financieros.

Análisis detallado

#### 1. Las responsabilidades internas y externas de las oficinas familiares

Las oficinas familiares tienen una división clara del trabajo:

  • Responsabilidades esenciales asumidas por ellas mismas: la orientación de las inversiones (por ejemplo, si invertir a largo plazo en acciones o bienes inmuebles), el establecimiento de límites de riesgo (cuánto dinero se puede perder como máximo) y la gestión familiar (formación de la próxima generación, elaboración de planes de sucesión, proyectos benéficos). Estas tareas son cruciales para los intereses y valores fundamentales de la familia y deben ser controladas internamente.
  • Tareas profesionales externalizadas: asuntos legales (las leyes cambian constantemente, por lo que se necesitan abogados especializados), cuestiones fiscales (políticas complejas que pueden evitar problemas), seguridad informática (requiere conocimientos técnicos avanzados) y análisis de inversiones (que requieren datos abundantes y opiniones de expertos externos). En estos campos, la externalización es más eficiente.
  • Servicios optativos: el estilo de vida (viajes de lujo, atención médica privada) y la colección de arte; no todas las oficinas familiares se ocupan de estos aspectos, y cuando lo hacen, suelen manejarlos internamente, ya que dependen de los gustos personales de la familia.

En resumen, las oficinas familiares se centran en las tareas estratégicas y delegan las operaciones cotidianas a equipos especializados.

#### 2. La debilidad en la gobernanza organizativa

La gobernanza de las oficinas familiares es frágil, ya que depende más de las personas que de sistemas establecidos, lo que aumenta los riesgos ocultos:

  • Falta de procesos sistemáticos: solo el 37% de las oficinas tiene manuales estratégicos o operativos; muchas decisiones se basan en la experiencia de empleados veteranos o en la discreción del director, sin documentación escrita. Esto puede causar problemas si los miembros clave dejan la organización.
  • Pobre gestión de proveedores externos: el 31% de las oficinas no tiene procedimientos para seleccionar a servicios externos (por ejemplo, no verifican la calificación o el historial de abogados o asesores fiscales), lo que puede llevar a problemas (cobros excesivos o conflictos de interés).
  • Falta de contabilidad detallada: solo el 27% de las oficinas prepara presupuestos y informes de flujos de caja para cada ramificación familiar. Aunque la riqueza se gestiona bien a nivel general, no existe un control claro en los gastos de cada unidad familiar.

En otras palabras, las oficinas familiares funcionan más como “talleres familiares” que como empresas estructuradas.

#### 3. La transmisión de la herencia

Las oficinas familiares hacen un buen trabajo en la planificación de la transferencia de la riqueza (el 57% tiene planes para la transmisión de activos, acciones o fondos fiduciarios), pero fallen en el desarrollo de talento:

  • Falta de sucesores dentro de la oficina: solo el 35% ha establecido planes de sucesión para empleados y asegura la continuidad del servicio. Como las oficinas familiares son los “administradores” de la familia, si no hay sucesores preparados, las actividades se interrumpirán.
  • Ausencia de sistemas de formación: solo el 27% tiene procesos sistemáticos para entrenar a la próxima generación (por ejemplo, enseñándoles a gestionar el dinero o a participar en la toma de decisiones). Aunque la riqueza se distribuye, no hay quien la gestione adecuadamente.

El problema principal es que se enfocan más en cómo dividir la riqueza que en cómo desarrollar a las personas para que puedan asumir responsabilidades.

#### 4. La participación de la próxima generación

Solo el 45% de las oficinas familiares permite que la próxima generación participe activamente, y solo el 13% les da acceso a las decisiones clave:

  • Participación gradual: en su mayoría, los jóvenes participan de manera limitada (asistiendo a reuniones o trabajando en proyectos benéficos); las oficinas temen que no tengan la experiencia necesaria para tomar decisiones importantes.
  • Diferencias regionales: el nivel de participación es más alto en Oriente Medio (28%) y más bajo en Estados Unidos (5%). En Asia, especialmente en el Sudeste Asiático y el Pacífico, la participación es baja debido a que los jóvenes aún son menores.
  • Cogniciones erróneas y falta de autorización: las oficinas consideran que los jóvenes entre 30 y 39 años están listos para participar en la toma de decisiones, pero ellos prefieren hablar sobre temas financieros desde una edad más temprana. Los expertos señalan que no es una cuestión de interés, sino de falta de oportunidades (por ejemplo, no se les da la posibilidad de liderar proyectos de inversión pequeños).

Buena noticia: el 52% de las oficinas planea ofrecer educación financiera y un tercio desea involucrar a la próxima generación a través de actividades benéficas, lo que indica una mejora gradual.

#### 5. La gestión del riesgo

Las oficinas familiares se centran principalmente en los riesgos financieros (como las pérdidas en las inversiones), pero ignoran otros aspectos críticos:

  • Protección insuficiente contra riesgos no financieros: solo el 28% tiene procedimientos para gestionar estos riesgos (daño a la reputación familiar, violaciones de privacidad, amenazas de secuestro). Las familias ricas son objetivo de estafas y extorsiones, por lo que estos riesgos pueden ser más graves que las pérdidas financieras.
  • Defectos en la seguridad informática: solo el 41% cuenta con medidas de protección (por ejemplo, contra hackers o cifrado de datos). Los delincuentes utilizan tecnologías avanzadas, y las oficinas familiares no están preparadas para enfrentarlos.

En resumen, las oficinas familiares han aprendido a dividir el trabajo, pero aún no han desarrollado sistemas eficientes de gestión. Para sobrevivir a largo plazo, deben pasar de depender de personas a seguir procesos establecidos, y de centrarse en la transmisión de riqueza a la transmisión de conocimientos y habilidades.

(Fin del artículo)