虎嗅

Nadie fue despedido; se fueron “voluntariamente”. En 2026, los costos de los platos preparados de forma premontada afectarán directamente a los empleados de primera línea.

原文:没人被开除,是他们“自愿”走的,2026年,预制菜的成本大刀砍向一线员工

Resumen del contenido principal

Recientemente, las empresas del sector de alimentos preparados y congelados, debido a la presión en sus ganancias, han comenzado a reducir los salarios de manera disimulada mediante el uso de indicadores de rendimiento (KPI) excesivamente altos. Estos indicadores son tan inalcanzables que los empleados no logran cumplirlos, lo que resulta en una reducción significativa de sus sueldos y los obliga a renunciar voluntariamente. De esta manera, las empresas evitan pagar compensaciones por despidos (tipo N+1) y pueden reducir su personal de manera legal. Detrás de esto se encuentra la difícil situación del sector, que ha pasado de ser una oportunidad de negocio a convertirse en una fuente de presiones: los restaurantes no tienen fondos para comprar productos, la competencia es feroz entre compañías y las regulaciones gubernamentales se han endurecido, por lo que las empresas deben recortar costos, especialmente los salarios de sus empleados, para mantener sus ganancias.

El truco para “forzar la marcha” de los empleados: el rendimiento se convierte en una trampa para renunciar voluntariamente

Muchos empleados de primera línea han visto reducirse drásticamente sus sueldos, no debido a una mala performance, sino porque las empresas establecen objetivos de evaluación irrealistas. Por ejemplo, Zhang Lei, que trabaja en la venta de alimentos congelados, tiene un objetivo de ventas trimestral un 40% más alto que el año pasado, pero los almacenes de los distribuidores ya están llenos y no puede cumplirlo; como resultado, su rendimiento se considera nulo y su salario cae de 8000 a 4200. Otros empleados han experimentado ajustes en sus salarios fijos, con una mayor parte dependiendo del rendimiento variable, aunque los estándares para evaluar este rendimiento son inalcanzables.

El objetivo de las empresas es claro: no despedirlos directamente, sino hacer que sean ellos mismos quienes decidan irse. Al renunciar voluntariamente, la empresa no tiene que pagar ninguna compensación; sin embargo, si el empleado es despedido oficialmente, debe pagar una indemnización basada en su antigüedad laboral (tipo N+1). Lo más frustrante es que esta práctica es legal: los contratos incluyen cláusulas que permiten despedir a empleados que no alcanzan los objetivos de rendimiento, por lo que las empresas pueden justificar estas decisiones como “razones personales” sin dejar rastro de despidos en sus registros financieros.

La ansiedad de las empresas por sus ganancias: aumento de ingresos sin incremento de beneficios, solo queda recortar costos laborales

¿Por qué las empresas toman medidas drásticas contra sus empleados? Basta analizar los informes financieros de tres compañías cotizadas en bolsa para entenderlo:

  • Anjing Food: En 2025, sus ingresos aumentaron un 7%, pero su beneficio neto disminuyó un 8% y su margen bruto cayó al 21.6% (mientras que el promedio del sector es más alto). Los costos de materias primas (como los langostinos) y la depreciación de equipos son inmutables, por lo que las empresas no tienen otra opción que recortar los salarios. Incluso los gastos de investigación y desarrollo se han reducido a costa de los sueldos de los empleados.
  • Qianwei Central Kitchen: Sus ingresos casi no aumentaron, pero su beneficio disminuyó un 24%, mientras que sus costos de ventas aumentaron un 2.7%, lo que consumió la mayor parte de sus ganancias.
  • Huifa Food: Perdió dinero en todos los trimestres del año y sus ejecutivos continúan vendiendo acciones de la empresa.

La lógica de estas empresas es simple: su margen bruto está siendo presionado por las guerras de precios, y para mantener las cifras de beneficios en sus informes financieros, lo único que pueden reducir son los costos laborales. Por eso, expresiones como “promover reformas salariales” o “la selección natural” en sus informes anuales significan, en realidad, “forzar la marcha de los empleados a través de evaluaciones de rendimiento y pagarles menos”.

El sector de alimentos preparados pasa de ser una oportunidad de negocio a una fuente de presiones: una crisis de supervivencia

Los alimentos preparados solían ser el favorito de los inversores; en 2025, su mercado alcanzará casi los 770 mil millones de yuanes, pero en solo dos años se han convertido en una fuente de problemas. Hay tres razones principales para esto:

1. Los restaurantes no tienen fondos para comprar: En 2024, el sector gastronómico se lanzó a guerras de precios, con ofertas a 9.9 yuanes o menos, lo que redujo el precio promedio por pedido al nivel de hace una década, forzando a los propietarios de restaurantes a presionar sobre los precios de los alimentos preparados.

2. Exceso de capacidad y feroza competencia: Nuevas empresas han ingresado al mercado con fuerza, y el número de compañías de alimentos preparados ha superado las 73 mil; además, empresas del sector agrícola y de productos alimenticios también se están involucrando en la producción de estos productos, lo que ha llevado a una gran homogeneización de los mismos. Algunos proveedores afirman que su margen bruto solo es del 0.6%-0.8%, lo que representa una situación muy precaria.

3. Crisis políticas y de confianza: El uso de alimentos preparados en los campus escolares ha sido prohibido por el Ministerio de Educación, y las nuevas normativas exigen la eliminación de conservantes; además, las discusiones entre figuras públicas como Luo Yonghao y Xibe han disminuido la confianza de los consumidores.

Bajo estas presiones, el margen de ganancia de las empresas es casi nulo, por lo que solo les queda recurrir a reducir los costos laborales.

Tendencias futuras: reestructuración del sector y dificultades para los empleados

El economista Song Qinghui predice que en cinco años, de las 68 mil empresas de alimentos preparados, quizás solo queden 5000. Las grandes compañías sobrevivirán al reducir costos, mientras que las pequeñas serán eliminadas. Para los empleados, este método de “forzar la marcha a través de evaluaciones de rendimiento” se volverá más común: o aceptan salarios más bajos o deben renunciar. Sin embargo, el entorno laboral es desfavorable y les resultará difícil encontrar otro trabajo. A corto plazo, las empresas pueden mantener sus ganancias, pero a largo plazo podrían perder talento, lo que afectará su capacidad de innovar y desarrollarse. Después de todo, si los salarios de los empleados se reducen, ¿cómo podrán mejorar sus productos?

En resumen, la crisis del sector de alimentos preparados recae principalmente sobre los empleados de primera línea.