虎嗅

¿Por qué las escuelas se parecen cada vez más a “manicomios”?

原文:为什么学校越来越像“精神病院”了?

Resumen del contenido central

Esta entrevista gira en torno al clásico de la sociología *El instituto*, analizando el concepto de “instituciones de control total” propuesto por Goffman: lugares que privan completamente a las personas de su libertad y gestionan de manera uniforme el tiempo, el espacio y la identidad (como los manicomios, las prisiones, los internados y las grandes empresas), así como sus implicaciones para la sociedad moderna. Se discute cómo el poder controla a los individuos a través de los detalles, cómo estos últimos pueden encontrar su identidad en las grietas de la estructura, y el significado actual de este libro en China (en la década de 1960 Occidente se oponía al autoritarismo, mientras que hoy en día anhelamos la seguridad que ofrece la estructura). La entrevista también compara las diferencias teóricas entre Goffman y Foucault, así como los mecanismos sociales de “otrasimización” (el hecho de atribuir problemas a grupos minoritarios).

I. ¿Qué es una “institución de control total”? – El lugar que te “formatiza”

Goffman se refiere a aquellas instituciones que te hacen perder todas tus características personales. Por ejemplo:

  • Gestión uniforme: Se retiran tus pertenencias personales, el peinado y la ropa son iguales para todos, y tu nombre es reemplazado por un número (como en las prisiones);
  • Tiempo lleno: Un horario estricto desde la mañana hasta la noche, sin un minuto para ti mismo (como el horario de estudio del instituto Hengshui);
  • Autoridad única: Hay una persona que tiene la última palabra (maestros, guardias penitenciarios, jefes de empresa), y no puedes salir a voluntad;
  • Vida en grupo: Todos hacen lo mismo (comen, estudian y trabajan juntos).

Goffman clasificó estas instituciones en cinco categorías: para aquellos sin capacidad (orfanatos), para cuidar a quienes son una amenaza (manicomios), para aislar a los peligrosos (prisiones), para llevar a cabo tareas específicas (cuarteles, internados) y lugares religiosos (monasterios). Hoy en día todavía existen variantes de estas instituciones: nombres en empresas tecnológicas, monitores en los puestos de trabajo, grupos de trabajo que requieren respuestas inmediatas. La forma ha cambiado, pero la esencia sigue siendo “convertirte en parte del sistema a través de las reglas”.

II. Goffman y Foucault: ambos hablan sobre el poder, pero desde diferentes perspectivas

Goffman y Foucault estudian cómo el poder controla a las personas, pero se centran en aspectos distintos:

  • Goffman se fija en los detalles: Él señala que el primer paso al entrar en un manicomio es la confiscación de las pertenencias personales; cuando pierdes todo lo que te pertenece, ya no eres la misma persona. Por ejemplo, en *El romance de los tres reinos*, los prisioneros son castigados al llegar para romper su orgullo y hacerles aceptar su condición.
  • Foucault se preocupa por el discurso: Le interesa cómo se crea la etiqueta de “enfermo mental”; no es un juicio científico, sino que es construida conjuntamente por médicos, familiares y la sociedad. Por ejemplo, llamar a alguien disidente “loco” permite encerrarlo legalmente.

En resumen, Goffman actúa como un detective que observa cómo el poder opera; Foucault, como un historiador que estudia las historias detrás del poder.

III. Encontrar la libertad en las grietas de las reglas: ¿qué es el “ajuste secundario”?

Goffman sostiene que incluso en los sistemas más estrictos, las personas pueden encontrar su identidad; esto se llama “ajuste secundario”. Por ejemplo:

  • En *La leyenda de Shawshank*, el protagonista arriesga ser encerrado en una celda oscura para reproducir música de Mozart, y en ese momento los prisioneros recuperan su humanidad;
  • En las empresas, los empleados utilizan nombres humorísticos, miran series durante el trabajo o luchan por horarios laborales flexibles dentro de lo permitido por las reglas;
  • Los estudiantes intercambian notas durante la clase o charlan sobre cotilleos después de clases; todos estos son ejemplos de cómo encontrar grietas en el sistema.

Goffman también afirma que el yo se forma a través de la lucha contra la estructura. Sin las restricciones de las reglas, no sabrías quién eres realmente; por ejemplo, cuando te resistes a levantarte temprano para fichar, te das cuenta de que odias ser controlado; cuando haces lo que te gusta en secreto, comprendes que eso es lo que realmente quieres hacer.

IV. ¿Por qué este libro es tan oportuno hoy en China? – Una discrepancia entre épocas

*El instituto* se publicó en Occidente en 1961, en una era de oposición al autoritarismo (movimientos por los derechos civiles y estudiantiles), cuando la gente quería romper con las estructuras existentes; pero hoy en día, muchas personas en China anhelan ser parte del sistema:

  • Los jóvenes se preparan para exámenes públicos o trabajan en grandes empresas porque estos lugares ofrecen seguridad (no tienen que preocuparse por el desempleo);
  • Después de la pandemia, temen la incertidumbre y prefieren sacrificar algo de libertad a cambio de seguridad.

Esta es la discrepancia: lo que en Occidente se consideraba una crítica a la estructura, hoy en China se ha convertido en un reflejo de nuestra necesidad de ser controlados por el sistema.

V. La “otrasimización”: la lógica perezosa de atribuir problemas a otros

La entrevista menciona que a la sociedad le gusta atribuir los problemas a grupos minoritarios, como los pacientes con enfermedades mentales o los inmigrantes. Por ejemplo:

  • Cuando la economía europea está mal, se dice que son los inmigrantes quienes roban empleos;
  • Cuando ocurren eventos negativos en la sociedad, se atribuyen a “locos”.

En realidad, esto es una forma de “culpar a un chivo expiatorio”: no queremos reflexionar sobre nuestros propios problemas (como las deficiencias del sistema o la distribución desigual de recursos), así que encontramos a un grupo minoritario para cargar con la culpa. En el libro de Goffman, *La estigmatización*, se dice que una vez que te etiquetan (por ejemplo, como “enfermo mental”), esa etiqueta te seguirá toda la vida y otras personas usarán esa etiqueta para explicar todas tus acciones.

La forma de enfrentar esta lógica es reflexionar: no culpes siempre a otros; piensa en tu propia responsabilidad en los problemas. Por ejemplo, si las empresas trabajan horas extras, ¿acaso también aceptamos que el modelo 996+6 es normal?

Conclusión: La lección de este libro

*El instituto* no tiene como objetivo hacernos temer al sistema, sino hacernos conscientes de que está en todas partes, pero siempre tenemos la opción de elegir: buscar grietas en las reglas y encontrar nuestra identidad a través de la lucha. Como dijo Goffman: “Incluso en los sistemas más herméticos, las personas tienen capacidad de acción”. La clave es si decides buscar esas grietas o no.

(Nota: Aunque este texto no es puramente sobre noticias financieras, su análisis de la relación entre sistema e individuo ofrece información valiosa para comprender el mundo laboral y la gobernanza social; después de todo, las actividades económicas también ocurren dentro de sistemas.)