虎嗅

Chao Yong: Precios, expectativas y racionalidad: Desde el concurso de belleza keynesiano hasta los mercados financieros de la era de la inteligencia artificial

原文:朝镛:价格、预期与理性:从凯恩斯选美竞赛到人工智能时代的金融市场

Resumen del contenido central

Este artículo utiliza la teoría del “concurso de belleza” de Keynes para explicar el fenómeno de las fluctuaciones drásticas en los precios de los activos en los mercados financieros, que se deben a las tendencias momentáneas: los precios no están determinados por el valor real de los activos en sí, sino por las expectativas de terceros sobre cómo otros juzgarán esas expectativas. El artículo valida esta lógica mediante un experimento para adivinar la media y luego la extiende al ámbito de la financiación tecnológica y la inversión de riesgo, analizando si la inteligencia artificial hará que el mercado sea más racional (la conclusión es que no necesariamente; por el contrario, podría cambiar la estructura de las expectativas). Además, propone que un gobierno proactivo debe comprender los mecanismos de formación de precios y intervenir a tiempo para prevenir riesgos sistémicos.

Desglose detallado del análisis

#### 1. El “concurso de belleza” de Keynes: los precios son un juego de adivinar lo que otros pensarán

Keynes compara los mercados financieros con un “concurso de belleza”: no se trata de elegir la cara que uno considera más hermosa, sino la que todos piensan que los demás elegirán. Por ejemplo, al comprar acciones, no se busca conocer las características fundamentales de la empresa, sino pensar en si otros la comprarán y qué pensarán otros sobre eso. Esta “expectativa de expectativas” es el factor clave detrás de las fluctuaciones de precios: incluso si la empresa no cambia, los precios subirán siempre que todos crean que seguirán comprando; por el contrario, caerán si comienzan a dudar que otros vayan a vender. Esto explica por qué, en una tendencia positiva, incluso algo tan poco prometedor como un “cerdo” puede parecer valioso.

#### 2. El experimento de adivinar la media: nadie es completamente “racional”

El artículo utiliza un experimento interesante para ilustrar esta lógica: los participantes deben elegir un número entre 0 y 100 que se acerque al 66,67% de la media de todos. Desde un punto de vista puramente racional, todos deberían elegir 0 (puesto que el equilibrio final sería 0 después de varias iteraciones), pero en realidad la media real fue entre 17 y 19, y los ganadores eligieron números entre 12 y 13. ¿Por qué? Porque las personas en el mercado tienen diferentes niveles de comprensión: algunos piensan simplemente que la media es 50 y que el 66,67% sería 33 (nivel uno), otros consideran que si todos eligen 33, ellos elegirán 22 (nivel dos), pero la mayoría se detiene en un punto intermedio. Los ganadores no son los que eligieron 0 por racionalidad pura, sino aquellos que adivinaron lo que pensaría la mayoría.

#### 3. Las tendencias en la financiación tecnológica: la narrativa es más importante que las características fundamentales

Las empresas tecnológicas (como las relacionadas con IA o energías renovables) no tienen flujos de caja estables, por lo que su valoración depende completamente del futuro. A los inversores no les importa si la tecnología es viable, sino si otros seguirán invirtiendo en ellas y si podrán obtener fondos en rondas de financiación futuras. Por ejemplo, si surge una tendencia en IA, no es porque haya un avance tecnológico significativo, sino porque todos creen que otros continuarán mostrando interés, lo que atrae capital y aumenta la valoración; sin embargo, si el mercado comienza a dudar, la valoración puede caer drásticamente. Esto demuestra el poder de la narrativa: las empresas no simplemente presentan información, sino que crean expectativas que todos acepten, incentivando así la inversión.

#### 4. ¿La IA hará que el mercado sea más racional? No necesariamente

Muchos piensan que la IA eliminará la irracionalidad debido a su capacidad de cálculo rápido y falta de emociones. Pero el artículo sostiene que la IA podría complicar aún más la estructura de las expectativas:

  • Algunos seguirán las acciones impulsadas por la IA, mientras que otros actuarán en contra (por ejemplo, invirtiendo en dirección contraria);
  • La IA también intentará adivinar cómo otros interpretarán sus propias acciones y cómo reaccionarán otras inteligencias artificiales.

Por ejemplo, si la IA sabe que todos están utilizando un algoritmo para elegir 0, podría elegir un número intermedio, pensando que otros podrían hacer lo mismo. Como resultado, la introducción de la IA no ha llevado a una convergencia de precios basada en las características fundamentales, sino que ha hecho que los mercados presten más atención a las expectativas de otros.

#### 5. Un gobierno proactivo: no se trata de negar al mercado, sino de comprenderlo

El artículo sugiere que el gobierno no debe intentar fijar precios en lugar del mercado, pero debe distinguir entre dos situaciones:

  • Si los precios están impulsados por características fundamentales (como las buenas ganancias de una empresa), no necesita intervenir;
  • Si los precios están influenciados por expectativas (como burbujas de tendencia), debe actuar a tiempo (por ejemplo, implementando políticas de moderación).

El ejemplo del mercado bursátil de 2015 ilustra esto: la burbuja se debió a una convergencia de expectativas, y la intervención gubernamental tuvo como objetivo prevenir riesgos sistémicos. Esta acción no es un intento de controlar el mercado, sino de actuar racionalmente después de comprender los mecanismos de formación de precios, ya que los precios son un fenómeno social y no simplemente números.

Conclusión

Este artículo nos enseña que los mercados financieros no son “calculadoras racionales”, sino escenarios de juego basados en expectativas. La clave de las fluctuaciones de precios es adivinar lo que otros pensarán, y la IA y las tendencias tecnológicas solo complican este proceso. El papel del gobierno es detectar cuando las expectativas se vuelven excesivamente convergentes y prevenir riesgos a tiempo, en lugar de confiar ciegamente en que los precios siempre son correctos. Al comprender esta lógica, las personas pueden entender por qué algunas acciones suben drásticamente sin razones claras desde el punto de vista fundamental o por qué ciertas tendencias desaparecen repentinamente: todo se debe a cambios en las expectativas colectivas.