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**La polarización de los comportamientos matrimoniales en China**

原文:中国婚姻行为的两极分化

Resumen del contenido principal

Este estudio rompe con la estereotipada idea de que “todos están posponiendo el matrimonio” y revela, a través de datos a nivel nacional, que en China existe una diferenciación de grupos en cuanto a la edad de contraer matrimonio: las personas con educación superior y registro urbano se casan más tarde (o incluso no se casan), mientras que aquellas con educación inferior y registro rural lo hacen más temprano (u están obligadas a hacerlo así). Detrás de esto hay cuatro mecanismos estructurales que influyen: la divergencia en las concepciones del matrimonio, el efecto de “desplazamiento/inserción” en el mercado laboral, la ansiedad de género y la asincronía en los niveles de necesidades de diferentes estratos sociales. Finalmente, se proponen recomendaciones políticas con el objetivo de lograr que las opciones matrimoniales sean más libres.

I. El matrimonio no es un “retraso colectivo”, sino que hay quienes se casan tarde y quienes lo hacen temprano

¿No has notado dos extremos a tu alrededor? ¿Amigos con doctorado que aún están solteros a los 30 años y compañeros de la escuela secundaria que ya tienen hijos antes de los 25? No es una coincidencia, sino una verdadera división social.

El estudio muestra que las personas con educación superior (universidad o más) y registro urbano contraen matrimonio a edades cada vez más tardías, ya que consideran el matrimonio como “el último pieza del puzle de la vida” (necesitan ser económicamente independientes y tener una carrera estable antes de pensar en casarse); en cambio, las personas con educación inferior (escuela secundaria o menos) y registro rural se casan más temprano, ya que ven el matrimonio como una “garantía de supervivencia” (necesitan que la familia comparta la carga económica).

Los cambios generacionales también siguen una tendencia en forma de M: durante la Revolución Cultural, la edad de casamiento se retrasó debido a la inestabilidad política; al principio de las reformas, disminuyó drásticamente (debido a la relajación de las políticas); y ahora hay una nueva división: algunos se casan más tarde (educación superior) y otros más temprano (educación inferior).

II. Las personas con educación superior y registro urbano se casan tarde: no es que no quieran, sino que “esperan a que las condiciones sean adecuadas”

¿Por qué las personas con educación superior se casan tarde? Hay dos razones principales:

1. Los cambios en las concepciones: ya no ven el matrimonio como una “tarea obligatoria”, sino como un “lujo opcional”. Muchos profesionales urbanos prefieren “ganar dinero primero y luego formar una familia”; esperan ser económicamente independientes y psicológicamente maduros antes de casarse, e incluso preferirían no casarse si no encuentran a la pareja ideal.

2. La competencia laboral les quita el tiempo para casarse: la competitividad en el trabajo es feroz, con horas extras y un estilo de vida de 9-96 siendo la norma. Las personas con educación superior están centradas en sus carreras y ahorrando para comprar una casa, por lo que no tienen tiempo para salir y casarse; esto se denomina “efecto de desplazamiento”: el trabajo les quita el tiempo necesario para formar una pareja.

III. Las personas con educación inferior y registro rural se casan temprano: no es que quieran, sino que la realidad los obliga

El matrimonio temprano entre las personas con educación inferior en áreas rurales no se debe a un deseo de ser padres antes de tiempo, sino a circunstancias inevitables:

1. Presiones culturales: en el campo, todavía existe la idea de que “no casarse es anormal”, y aquellos que no lo hacen son objeto de comentarios negativos. Por ejemplo, una joven rural de 25 años que no se ha casado puede ser presionada por sus familiares.

2. Presiones económicas: los ingresos de los jóvenes rurales son inestables y el sistema de seguridad social es deficiente; la familia representa su “pequeño sistema de seguridad social”. Casarse temprano les permite ganar dinero juntos, cuidar a los ancianos y criar a los hijos, lo que los ayuda a enfrentar los riesgos; esto se denomina “efecto de inserción”: debido a la inestabilidad económica, deciden casarse rápidamente para compartir las responsabilidades.

IV. La ansiedad por el matrimonio: la “doble presión” sobre las mujeres y la “desfavorableidad” del sistema

¿Por qué muchas mujeres no quieren casarse? La razón principal es el miedo a sufrir pérdidas:

1. Doble carga: las mujeres deben trabajar para ganar dinero y también cuidar de sus hijos y ancianos. El estudio menciona la estructura “8-4-2-3”: una pareja tiene que mantener a 8 abuelos maternos, 4 abuelos paternos y 3 hijos (aunque el número de hijos ha disminuido, la presión sigue siendo grande).

2. Sanciones por casarse y tener hijos: las mujeres con educación superior temen ser discriminadas en el trabajo (por ejemplo, no ser contratadas si están casadas pero no tienen hijos), lo que afecta su carrera profesional. Además, aspectos como los períodos de reflexión después del divorcio y la distribución desigual de la propiedad después del matrimonio las hacen sentir que “casarse conlleva demasiados riesgos”.

Muchas mujeres dicen que prefieren no casarse o no tener hijos para mantener su libertad y derechos.

V. ¿Cómo hacer que las opciones matrimoniales sean más libres? Las políticas deben abordar estos aspectos?

El estudio ofrece varias recomendaciones clave:

1. Aliviar la presión sobre los jóvenes: mejorar la seguridad laboral (por ejemplo, reducir las horas extras y asegurar empleos estables) para que tengan tiempo para salir y casarse.

2. Proteger los derechos de las mujeres: promulgar leyes que garanticen igualdad en el lugar de trabajo (por ejemplo, prohibir la discriminación por estar casadas o tener hijos) y reducir las sanciones relacionadas con el matrimonio y la maternidad.

3. No interferir con los divorcios: eliminar los períodos de reflexión después del divorcio para que las personas puedan decidir libremente si quieren divorciarse o no.

4. Aceptar diversas formas de familias: que las opciones como estar solteras, ser infértiles o vivir en pareja sean aceptadas, sin obligaciones de casarse.

En resumen, la esencia del matrimonio debería ser “casarse si se desea y no hacerlo si no se quiere”, y no ser algo impuesto por estratos sociales, género o sistemas legales. Esperamos que en el futuro todos puedan elegir libremente su propio camino en la vida.