虎嗅

Dos o tres décadas después, quizás no tengamos un lugar al que poder echar de menos con nostalgia.

原文:二三十年后,我们也许将无乡可愁

Resumen del contenido principal

Este artículo se centra en el problema de la vacuidad rural en China: actualmente, la mayoría de las aldeas solo quedan con ancianos residentes, y la situación de “tres vacíos” (población, servicios y tierras) es inevitable. Los expertos predicen que en los próximos decenios más del 60% de las aldeas desaparecerán, y solo cuatro tipos de ellas podrán sobrevivir. También se utiliza el ejemplo del declive rural en Japón para analizar sus lecciones y experiencias valiosas. Finalmente, se proponen estrategias para enfrentar esta situación: no es necesario defender todas las aldeas; lo importante es preservar los elementos que representan la nostalgia por el campo.

I. La vacuidad rural: no solo falta gente, también los servicios y la tierra

Al visitar las aldeas hoy en día, casi solo se encuentran personas de 60 o 70 años; los adultos se mudan a las ciudades para comprar casas y los jóvenes salen a buscar oportunidades sin volver. Los datos son aún más desoladores: el 91% de las aldeas en todo el país están vacías, y cerca de la mitad de ellas lo están en grado avanzado; en más de 40 años, han desaparecido 1.5 millones de aldeas naturales, lo que equivale a casi 100 aldeas por día que se eliminan del mapa.

Antes, las personas que trabajaban fuera dejaban sus raíces en su lugar natal; ahora, familias enteras se mudan a las ciudades, llevándose todo consigo. Esto se manifiesta en lo que se llama “tres vacíos”:

  • Vacío demográfico: no hay niños ni personas jóvenes y sanas, solo ancianos que envejecen año tras año.
  • Vacío de servicios: las escuelas rurales han cerrado, los médicos se han ido y los mercados se han vuelto desiertos después de la fusión de pueblos y ciudades.
  • Vacío de tierras: las tierras agrícolas remotas están abandonadas y los caminos rurales están cubiertos de hierba.

II. ¿Desaparecerá la mayoría de las aldeas en el futuro? Solo cuatro tipos sobrevivirán

Los expertos del sector coinciden en su predicción:

  • El profesor Zhou Tianyong de la Universidad de Finanzas y Economía del Nordeste estima que para 2050 quedarán solo unas 490.000 aldeas naturales en todo el país, y más del 60% de las actuales se fusionarán o desaparecerán.
  • El director Wei Houkai del Instituto de Ciencias Sociales predice que entre 2030 y 2035, más de 74.000 administraciones rurales serán integradas o eliminadas, dejando solo registros en papel de muchos lugares.

Los únicos tipos de aldeas que sobrevivirán son:

1. Aldeas integradas con las ciudades (que están cerca de estas y pueden atender a sus necesidades).

2. Aldeas centrales de pueblos (que son el núcleo de los mismos y cuentan con todos los servicios necesarios).

3. Aldeas con recursos especiales (que tienen paisajes, productos típicos o costumbres culturales únicos).

4. Aldeas agrícolas a gran escala (donde se puede cultivar en grandes cantidades, lo que es adecuado para la agricultura moderna).

Las aldeas remotas sin recursos desaparecerán gradualmente con la muerte de sus habitantes; podríamos ser las últimas generaciones que vean un campo rural completo, y también las primeras que no tengan un lugar al que volver.

III. Las lecciones del declive rural en Japón

En los 20 años después de la guerra, 30 millones de personas se mudaron a Tokio y Osaka, lo que provocó el rápido vacío rural en Japón. Hoy en día, la mitad de las aldeas están en declive; la edad promedio de los agricultores rurales supera los 67 años, y el 10% de las tierras agrícolas permanece sin uso. Su experiencia nos ofrece dos lecciones importantes:

  • Los errores cometidos: gastar dinero en subsidios no sirve de nada; las aldeas sin industria no pueden retener a la gente y terminan dependiendo de ellos, lo que solo lleva al vacío.
  • La construcción de fábricas al azar daña el medio ambiente y reduce la supervivencia de los proyectos de retorno rural.
  • Los subsidios para mudarse no retienen a las personas: sin empleo ni servicios adecuados, el 80% de los jóvenes que se establecen allí acaban volviendo a las ciudades.

IV. No es necesario defender todas las aldeas, pero debemos preservar un lugar para la nostalgia

La desaparición de las aldeas es una ley inevitable del proceso de urbanización; no es realista intentar mantenerlas todas. Sin embargo, podemos hacer tres cosas para conservar la nostalgia:

1. Optimizar la distribución: fusionar ordenadamente las aldeas remotas y concentrar los recursos en las aldeas centrales más fuertes.

2. Desarrollar la economía local: utilizar los recursos locales para actividades agrícolas especializadas y turismo cultural rural, para que las aldeas que quedan puedan generar ingresos por sí mismas.

3. Archivar el patrimonio cultural: documentar las casas antiguas, las costumbres y la historia de las aldeas, de modo que incluso si las aldeas físicas desaparecen, la nostalgia tenga un lugar donde quedar.

En veinte o treinta años, los pequeños puentes y arroyos de antaño podrían estar sin casas, pero al menos podemos asegurarnos de que la nostalgia no se convierta en algo vacío.

Este artículo no se lamenta el declive rural; más bien, señala objetivamente esta tendencia. En lugar de lamentar que no tengamos un lugar al que volver, deberíamos pensar en cómo darle un hogar a nuestra nostalgia. Después de todo, el significado del campo es mucho más que un lugar para vivir; también es la raíz de nuestra cultura y nuestros sentimientos.