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**Cuando la “belleza” se pone un precio claro**

原文:当“美丽”被明码标价

Resumen del contenido central

Este artículo, a través de la apariencia lujosa de la industria de las modelos, revela una realidad cruda: las modelos no son afortunadas por su belleza natural, sino más bien “productos visuales” producidos industrialmente por la industria de la moda. En el sector existen dos conjuntos de reglas completamente opuestos: las modelos comerciales, que generan ingresos, son despreciadas, mientras que las modelos para medios, que no ganan dinero, tienen voz en la industria; las modelos deben tratar sus cuerpos como objetos expuestos y someterse a una autodisciplina extrema. Esta lógica de comercialización de la belleza ya se ha infiltrado en la vida de personas comunes, como influencers y empleados de oficinas, recordándonos que no debemos perdernos a nosotros mismos mientras buscamos el “valor exterior”.

Análisis detallado

#### 1. La “belleza” y el “aspecto físico” son dos cosas diferentes; las modelos son “productos culturales” fabricados

La gente piensa que las modelos ganan dinero por su belleza natural, pero el mundo de la moda no valora la “belleza universal”. Por ejemplo, la chica dulce de al lado puede solo ser utilizada para fotos en páginas web de compras; en cambio, aquellas con características poco convencionales (pómulos altos, ojos almendrados, incluso un aspecto “feo”) pueden aparecer en portadas de Vogue. ¿Por qué? Porque lo que busca la moda no es la belleza, sino la “plasticidad” —como una hoja en blanco sobre la que los diseñadores puedan crear a su antojo, sin competir con el atractivo de la ropa. Este aspecto físico es cuidadosamente cultivado: altura, peso y medidas deben cumplir con números precisos, y también se busca una sensación de “distancia” y una belleza “selvática” difícil de definir. La moda alta prefiere lo inusual para diferenciarse del gusto general y mostrar su sofisticación (en otras palabras: “Si no lo entiendes, significa que soy especial”). Por lo tanto, la belleza de las supermodelos no es natural, sino un producto industrial definido por los grandes nombres de la moda.

#### 2. El “juego inverso” en la industria de las modelos: las que más ganan no tienen prestigio; las que no ganan dinero sí tienen voz

Las modelos se dividen en dos categorías:

  • Modelos comerciales: Fotografían para páginas web de compras y anuncios, reciben dinero por cada trabajo, tienen ingresos estables y elevados, pero son consideradas “máquinas de hacer dinero sin alma” y ocupan el rango más bajo en la industria.
  • Modelos para medios: Participan en semanas de moda y fotografías para marcas de lujo; trabajan menos, a veces pagan de su propio bolsillo los gastos de viaje o incluso trabajan gratis, pero tienen influencia en la industria. Una vez se convierten en supermodelos, pueden ganar mucho dinero.

¿Por qué alguien querría ser modelo para medios? Porque es un “juego de opciones”: apostar a convertirse en ese 1% de supermodelos. Las agencias actúan como inversoras, prueban a muchas nuevas modelos con poco costo, y utilizan las comisiones de las modelos comerciales para mantener la empresa e incluso compensar las pérdidas de las modelos para medios. La mayoría fracasan, pero el mundo de la moda utiliza los mitos de unas pocas supermodelos para ocultar los sacrificios de miles de personas comunes. Es como ver a algunos influencers enriquecerse rápidamente y pensar que tú también puedes hacerlo, cuando en realidad el 99% no logran su objetivo.

#### 3. El cuerpo es un “objeto expuesto”: ¿cuán estricta es la autodisciplina de las modelos?

Las modelos no venden su tiempo, sino “su ser completo”. Las agencias les proporcionan “tarjetas de medidas” muy precisas (circunferencia de pecho, cintura, muslos), como si fueran monitores constantemente recordándoles que aún no son lo suficientemente delgadas. Las modelos internalizan esta presión: incluso si están hambrientas, deben mostrar arrogancia; usan técnicas para disimular grasa corporal y siempre deben sonreír al rechazar a clientes. Lo más aterrador es el prejuicio: la moda alta solo valora medidas extremadamente pequeñas (equivalentes a las de una niña de 7 años) y una apariencia “blanca, joven y delgada”. Aunque dicen que buscan la belleza estética, en realidad excluyen a personas gordas y no blancas. Esta autodisciplina convierte a las modelos en productos que siempre deben mantener su “valor visual”.

#### 4. No solo las modelos: todos trabajamos por nuestro “aspecto físico”

La lógica de la industria de las modelos se ha extendido a la vida cotidiana de las personas comunes:

  • Los influencers necesitan retocar sus fotos y mantener una imagen determinada para obtener likes (simbolos de capital).
  • Los empleados de oficinas deben vestirse adecuadamente y cuidar su imagen; incluso en entrevistas, tener un buen aspecto les da ventajas.
  • Cuando publicas algo en redes sociales, retocas tus fotos, compras productos de belleza y haces ejercicio para mejorar tu apariencia, todo ello forma parte de “empacar” tu imagen con el objetivo de obtener reconocimiento.

Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en nuestros propios “agentes de imagen”, participando voluntariamente en este juego de autodisciplina en busca de likes virtuales o oportunidades reales. Cuando la belleza se pone un precio y la individualidad se vende, debemos estar atentos a que el valor exterior no oscurezca nuestro verdadero ser.

Recordatorio final

La industria de las modelos es como un espejo que refleja la realidad de una sociedad consumista: todos estamos siendo arrastrados por la economía de la belleza, pero no olvidemos que el verdadero valor nunca ha radicado en cómo se ve alguien, sino en quién realmente somos. No perdamos nuestro propio valor mientras admiramos la belleza de otros.