Resumen del contenido principal
En 2025, el turismo internacional en China ha presentado resultados impresionantes: 154 millones de visitas, un gasto exterior de 131.1 mil millones de dólares y un aumento del 49.1% en las exportaciones de servicios turísticos (lo que representa 1.6 veces el nivel de 2019). El turismo internacional no solo representa una forma de generar divisas en el país, sino que también contribuye a cubrir las deficiencias en la demanda interna, romper los prejuicios extranjeros sobre China y impulsar la mejora de los servicios. Es una herramienta económica de bajo costo y alto retorno en la actualidad, aunque enfrenta desafíos como diferencias en la percepción y carencias en la oferta.
I. El turismo internacional como fuente de divisas y compensación para las deficiencias en el comercio de servicios
El turismo internacional es, en esencia, una forma de exportar servicios: los extranjeros vienen a China para comer, hospedarse, viajar, comprar y divertirse, lo que equivale a venderles servicios y convertir el dinero directamente en divisas que se quedan en el país (a diferencia de la industria manufacturera, donde los productos deben ser enviados al extranjero). En el pasado, el sector de servicios en China siempre ha tenido un déficit: comprábamos más servicios extranjeros (como cuando los chinos viajaban al exterior) de los que vendíamos, lo que generaba un déficit en el comercio de servicios. El aumento significativo de las exportaciones turísticas en 2025 ha reducido este déficit y ha contribuido a la estabilidad del renminbi (con más divisas, el renminbi se vuelve más valioso).
II. Utilizar el dinero de los extranjeros para cubrir las deficiencias en la demanda interna y generar empleo en toda una cadena industrial
La recuperación del consumo interno es lenta (los residentes no se atreven a gastar), pero el gasto de los extranjeros representa un incremento neto: su dinero no compite con el de los chinos, sino que impulsa sectores como la alojamiento, la restauración y el transporte. Por ejemplo, por cada dólar ganado en el turismo, se genera una ingreso adicional de 4.3 dólares en otros sectores; en 2025, el turismo internacional ha generado empleo para 14.3 millones de personas (guías turísticos, conductores, personal de limpieza de hoteles, etc.). Además, hoy en día los extranjeros no solo vienen a China para ver la Gran Muralla, sino también para recibir tratamientos de acupuntura, visitar dentistas (a mejor precio que en Europa y América), participar en campamentos de estudio o asistir a festivales musicales. Estas demandas de alta calidad han hecho que el dinero que antes los chinos gastaban en el extranjero se quede en el país.
III. Romper los prejuicios extranjeros es más efectivo que gastar en propaganda
Muchos extranjeros tienen una imagen estereotipada de China basada en descripciones de los medios occidentales (como “insegura” o “incómoda”). El turismo internacional les permite ver a China tal como es: las fotos de los trenes de alta velocidad, las calles seguras por la noche y la conveniencia del pago con código QR son más persuasivas que la propaganda oficial. Por ejemplo, Rubio, que acompañaba a Trump y tenía una postura dura hacia China, se dio cuenta de la realidad al visitar el país. Las experiencias reales de millones de turistas constituyen la acumulación más efectiva de “poder blando”; las relaciones entre países, en última instancia, se basan en las relaciones entre personas, y cuanto más intercambio hay, menos prejuicios surgen.
IV. El turismo internacional como un catalizador para la mejora de los servicios y la distribución del dinero
El turismo internacional obliga al sector de servicios chino a mejorar: los extranjeros requieren señales en varios idiomas, sistemas de pago con tarjetas internacionales y instalaciones accesibles para todos. Estas mejoras también benefician a los chinos (por ejemplo, ahora muchos lugares turísticos aceptan tarjetas internacionales, lo que nos facilita la vida). Además, el turismo no se concentra solo en Beijing, Shanghai y Guangzhou; ciudades como Chengdu, Zhangjiajie y Qiandongnan también se han convertido en destinos populares. Los trenes de alta velocidad permiten que las ciudades de segundo y tercer nivel acojan a turistas internacionales, lo que lleva divisas y oportunidades de empleo a áreas remotas, contribuyendo al desarrollo rural. La diversidad de origen de los turistas también está aumentando rápidamente, con un crecimiento significativo en países como Rusia e Italia.
V. Para alcanzar el potencial de “un billón de dólares”, todavía hay obstáculos por superar
El potencial del turismo internacional es grande (en Tailandia, el turismo representa el 10% del PIB, mientras que en China solo representa el 0.5%), pero existen problemas:
1. Diferencias en la percepción: muchas personas en Europa y América consideran a China insegura e incómoda; se necesita una marketing internacional más preciso.
2. Carencias en la oferta: hay pocos profesionales que hablan varios idiomas, algunos lugares turísticos no permiten reservas en línea con pasaporte, y las calificaciones de los hoteles para huéspedes extranjeros no están completamente desarrolladas.
3. Productos limitados: hay pocos productos turísticos especializados como el wellness, ciclismo o gastronomía.
Superando estos problemas, el turismo internacional podrá convertirse en un motor económico de gran impacto.
Conclusión
El turismo internacional ha abierto una ventana a la demanda externa para la economía china: sin necesidad de invertir continuamente fondos públicos, se pueden generar divisas, estabilizar el empleo, cubrir las deficiencias en la demanda interna y mejorar la imagen del país. ¿Estamos preparados para recibir al mundo? La respuesta es que sí, pero todavía hay trabajo por hacer.