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Este artículo trata sobre la vida de Li Huitang, conocido como el “Rey del Fútbol”, y relata cómo pasó de ser un joven humilde de Hong Kong a convertirse en una leyenda del fútbol chino. También explora cómo utilizó el fútbol para unir el espíritu nacional y participar en competiciones internacionales (Juegos Olímpicos, Copa del Mundo). A través de la historia de Li Huitang, se reflexiona sobre la herencia y el desarrollo del fútbol chino, enfatizando la conexión entre el deporte, el ascenso nacional y una visión internacional.
I. De un joven humilde a un “Rey del Fútbol”: La increíble trayectoria de Li Huitang
El camino del fútbol de Li Huitang comenzó en su infancia: junto a la puerta del edificio Lianqinglou en su ciudad natal, Meizhou Wuhua, había un hueco en la pared que utilizaba para practicar los tiros. Cuando no tenía compañeros para jugar, disparaba contra la pared o incluso corría entre el tráfico. Al principio, su padre pensaba que no se dedicaba a algo serio, pero luego aprendió de un entrenador profesional y a los 17 años representó a su pueblo natal, Dakeng, en un torneo local, ganando el campeonato. Esto llamó la atención del equipo de fútbol chino de Hong Kong, el Nanhua.
Tras unirse al Nanhua, rompió el monopolio de los extranjeros en el fútbol hongkonés: en la temporada 1923-1924, ayudó al equipo a ganar el campeonato de la primera división de Hong Kong, lo que fue la primera vez que un equipo chino alcanzaba este logro. Más tarde, lideró al equipo chino a cinco victorias consecutivas en los Juegos del Lejano Oriente y jugó 24 partidos en Australia, marcando 31 goles, demostrando el potencial deportivo de los chinos. Al regresar a China, los partidos estaban siempre agotados y los aficionados incluso luchaban por conseguir asientos en las colinas para verlo jugar.
En Shanghái, se unió al equipo Lehua y, impulsado por el espíritu nacional después del Movimiento del 30 de Mayo, logró ganar todos los campeonatos locales. Después de marcar el gol en la final, fue llevado en brazos por sus seguidores, y así se le dio el título de “Rey del Fútbol”.
II. El fútbol como un “fortalecedor” para la nación: Usar los goles contra la etiqueta de “el país débil de Asia Oriental”
Para Li Huitang, el fútbol nunca fue solo un deporte; era un medio de transmitir el espíritu nacional. En 1925, escribió en el periódico *Shenbao*: “El fútbol puede servir como precursor para otros deportes y ayudar a los chinos a superar la etiqueta de ‘el país débil de Asia Oriental’”.
Lo más conmovedor fue su actuación en la final de los Juegos del Lejano Oriente de 1934: Japón había invadido China hacía tres años, y el equipo chino no podía permitir que el oro olímpico cayera en manos japonesas. En la final, un jugador chino fue expulsado y el equipo japonés empató 3-3. En el último momento, Li Huitang marcó el gol del triunfo bajo mucha presión, logrando una novena victoria consecutiva. En su diario escribió que estaba tan nervioso antes de disparar el penalti que se sentía como un ciervo asustado, pero sabía que ese gol llevaba las esperanzas de sus compatriotas; no era un partido ordinario, sino una batalla por la dignidad nacional.
III. Competiciones internacionales: Solo viendo el mundo exterior se comprenden las diferencias
Li Huitang fue uno de los primeros chinos en participar en competiciones internacionales. En 1936, como capitán del equipo nacional, asistió a los Juegos Olímpicos de Berlín, donde su equipo perdió 2-0 contra el Reino Unido en la primera ronda, pero entendió que esa era una oportunidad para conocer las diferencias con otros equipos fuertes como Uruguay y Alemania. Más tarde, recordó: “Nuestros oponentes eran equipos poderosos, pero al menos sabíamos dónde nos ubicábamos”.
También participó en la Copa del Mundo: en 1958 en Suecia, vio jugar a Pelé; en 1966, como vicepresidente de la FIFA, asistió a la victoria de Inglaterra en Wembley y even siñaló como árbitro. Observó cómo la Copa del Mundo superó a los Juegos Olímpicos como el evento deportivo más importante y reconoció la importancia del fútbol profesional (en aquel entonces, solo se permitía la participación de jugadores aficionados en los Juegos Olímpicos). Comparando con el equipo japonés que sorprendió a todos al derrotar a Suecia en los Juegos Olímpicos de 1936 y luego fue incluido en el Salón de la Fama del Fútbol japonés, Li Huitang entendió que el fútbol requiere la acumulación de esfuerzos a lo largo de varias generaciones.
IV. Un “talento integral” que no se limitaba al fútbol
Li Huitang no era solo un jugador; también fue profesor, entrenador, empresario, poeta y periodista (escribió para el periódico *Shenbao*). También viajó a Asia para contactar a los chinos expatriados y organizar eventos de recaudación de fondos para la resistencia contra Japón. En aquel tiempo, se decía que “para disfrutar del teatro, ve a Mei Lanfang; para ver un buen partido de fútbol, ve a Li Huitang”. Era una figura destacada en el mundo del entretenimiento, pero lo que más le importaba era que más personas jugaran al fútbol y trajer honor a su país.
Su visión también se reflejó en su comprensión de la comercialización del deporte: ya en la década de 1930, creía que la industria deportiva podía ser rentable y que los atletas deberían tener ingresos, lo cual era una idea muy avanzada para esa época.
V. ¿Qué debería aprender el fútbol chino hoy?: Dejar de empezar desde cero
El artículo concluye con las palabras del profesor Zhao Zheng: la generación de Li Huitang participó en los Juegos Olímpicos no para ganar campeonatos, sino para conocer las diferencias con el resto del mundo. Hoy en día, el fútbol chino tiende a empezar todo desde cero, ignorando la herencia histórica. Meizhou es el lugar de origen del fútbol chino y todavía se puede visitar la casa donde vivió Li Huitang, pero ¿hemos hecho buen uso de estos recursos históricos? El fútbol japonés ha llegado a donde está hoy porque respeta su historia y ha contado con el esfuerzo de varias generaciones. Si siempre empezamos desde cero, la cultura futbolística permanecerá en un estado de desarrollo inicial.
Este artículo conecta el fútbol con el espíritu nacional, la historia y una visión internacional a través de la vida de Li Huitang, mostrando que el fútbol no es solo sobre ganar o perder en el campo, sino también un símbolo del espíritu y el desarrollo de una nación. La vez que Li Huitang estuvo más cerca de ganar la Copa del Mundo no fue por su habilidad como jugador, sino porque se encontró en un escenario internacional. Quizás esto es lo que el fútbol chino debería buscar hoy: primero “salir al mundo” y luego “alcanzar los estándares internacionales”.