虎嗅

**"La mujer china que produce películas toda su vida"... ¿Qué exactamente va a producir?"** *(Translation: "The Chinese woman who makes films her whole life... What exactly is she going to produce?"*) This headline captures the curiosity and intrigue surrounding the career of this female filmmaker, questioning what kind of works she will create in the future. It uses a rhetorical question to maintain a sense of suspense and interest while conveying the topic effectively.

原文:“一生出片的中国女人”,到底要出啥啊?

Resumen del contenido central

Este artículo se centra en la cultura actual de “publicar fotos” entre los jóvenes, especialmente las mujeres: desde viajes y comidas hasta actividades diarias, todo tiene como objetivo final “tomar fotografías hermosas para compartir en redes sociales”. Esta cultura no solo ha cambiado la lógica de comportamiento de las personas (primero consultan guías antes de visitar un lugar y luego comparten sus experiencias), sino que también ha provocado conflictos en las relaciones interpersonales, trampas del consumismo y homogeneización estética. En esencia, se trata de la alienación del individuo por parte de las redes sociales y el consumismo: las personas ya no viven por la experiencia real, sino por un paisaje virtual que busca ser “visto”.

I. La cultura de publicar fotos: de “registrar la vida” a “interpretar la vida”

Antes, viajar significaba tomar fotos solo cuando se veían hermosos paisajes; ahora, primero se buscan fotos en redes sociales como REDnote y luego se va específicamente para replicar esas escenas. Por ejemplo, el juego de girar un tarro de miel en Disneylandia en Shanghái se ha convertido en una prueba para los hombres: las mujeres deben vestirse con elegancia y los hombres deben tomar fotos satisfactorias, de lo contrario, el viaje termina antes de tiempo. Los supermercados como Lawson debajo del Monte Fuji en Japón y las estaciones frente a los colegios en Kamakura están llenos de chinas que adoptan la misma postura para las fotos.

La clave de este cambio es el “motivo”: la gente común toma fotos como recuerdo, pero aquellas que publican fotos las consideran una tarea: planean con anticipación la posición, la ropa y los movimientos, incluso visten ropa ligera en medio de la nieve del noreste porque “no tener fotos significa que todo ha sido en vano”. La vida ya no es una experiencia, sino material para contenido en redes sociales, y todos los paisajes se han convertido en simples fondos.

II. Las “guerras por publicar fotos” en las relaciones interpersonales: amigos que se pelean, extraños que sufren

Publicar fotos se ha convertido en una bomba oculta en las relaciones:

  • Conflictos entre amigos/casuales: algunas personas rompen amistades porque sus compañeros no pueden tomar fotos satisfactorias, otras discuten debido a la obsesión de un amigo por publicar fotos (ocupando posiciones o retrasando el tiempo). Por ejemplo, una estudiante internacional y su mejor amiga entraron en una guerra fría en las calles de Europa para tomar una foto “viva”, lo que llevó al final a la ruptura de su amistad.
  • Disturbio para los extraños: Los árboles de cerezo en Notting Hill, Londres, fueron denunciados por los residentes debido al ruido causado por grupos que publican fotos; las posiciones más populares en el Templo Sankei-en en Kioto son ocupadas por chinas, dejando a los turistas extranjeros esperar a que terminen para ver el lugar.

La gente se pregunta: “¿Vale la pena sufrir y gastar dinero por una foto en redes sociales?”, pero aquellos que aman publicar fotos tienen sus razones: “Las vacaciones son escasas, quiero registrar los momentos más hermosos” o “Quiero escribir mi propia crónica de juventud”.

III. El “recolección precisa” del consumismo: la cadena industrial detrás de publicar fotos

Publicar fotos es un pozo sin fondo financiero; todo desde la preparación hasta la publicación implica gastos:

  • Costos materiales: comprar ropa que se usa solo una vez para las fotos, reflectores, cámaras CCD, iPhones X de segunda mano (que se han convertido en dispositivos populares para publicar fotos), trípodes DJI.
  • Costos de software: suscripciones a aplicaciones de edición de fotos (como Xingtu, Meitu Xiuxiu), paquetes de filtros.
  • Costos de tiempo: levantarse temprano para maquillarse, esperar el momento adecuado para la luz, tomar cientos de fotos, retocarlas hasta el nivel más detallado y redactar los textos para compartir en redes sociales (copiando frases populares de REDnote).

El capital ya ha visto esta necesidad: desde ropa hasta equipos, pasando por software y tutoriales, toda la cadena industrial espera a que las mujeres gasten dinero. Por ejemplo, el término “comida bonita” convierte los alimentos en accesorios para fotos, lo que es en realidad una invasión del consumismo en los detalles de la vida.

IV. La trampa estética: homogeneización y la tiranía de la “estética suave”

La cultura de publicar fotos conduce a una grave homogeneización estética: todos copian los patrones de REDnote (flores en el cabello de Quanzhou, fotos de grupos étnicos como los Dai, posturas y movimientos idénticos, como faldas blancas + cuellos largos + hombros rectos). Lo que Han Byeong-je llamó “estética suave” se refleja claramente aquí: las fotos deben eliminar cualquier imperfección (barbilla doble, arrugas, pliegues), convirtiéndose en una belleza “sin defectos”.

Detrás de esto está la ansiedad por la apariencia: cuanto menos confianza tiene una persona en sí misma, más insiste en publicar fotos para ocultar sus defectos, pero termina en un círculo vicioso de nunca estar satisfecha. Al mismo tiempo, la educación estética también ha fallado: nuestra apreciación estética depende completamente de redes sociales como REDnote y TikTok, sin capacidad de juicio propio, actuando como “marionetas extrañas”.

V. La jaula común para las mujeres de todo el mundo: ser esclavas de un paisaje objetivado

La cultura de publicar fotos no conoce fronteras; mujeres de todo el mundo están atrapadas en ella:

  • Mujeres asiáticas: buscan una “belleza burguesa falsa”: usan marcas de moda, visitan lugares famosos para demostrar que viven de manera “respetable”.
  • Mujeres occidentales: buscan un “sentido de lujo sin esfuerzo”: se peinan con estilos llamativos, usan trajes elegantes, broncean su piel y hasta utilizan fotos de maletas Rimowa o portadas de la revista The New Yorker para crear una imagen de riqueza, pero todo esto es actuación (las revistas en realidad no las consideran así).

En esencia, las mujeres se convierten voluntariamente en “objetos de mirada”: gastan tiempo y dinero para embalar su imagen con el fin de obtener likes en redes sociales, contribuyendo datos a las empresas y dando beneficios al capital, mientras solo reciben la ilusión de ser aceptadas. Este es el tipo más sutil de colonización por parte del consumismo: con una cámara, una pantalla y un like, se convierten en esclavas de un paisaje virtual.

Conclusión: reflexión sobre la cultura de publicar fotos

El conflicto central de esta cultura es entre la “experiencia real” y la “interpretación virtual”. Cuando las personas ignoran que el alimento se enfría, el paisaje se oscurece o los momentos de conversación con amigos se pierden por una foto, en realidad están perdiendo la sensación verdadera de la vida. Quizás deberíamos preguntarnos: “¿Estoy viviendo mi propia vida o mostrándola a otros?”. Después de todo, la verdadera felicidad no proviene de las fotos, sino de los sentimientos que experimentamos en persona.